LA CARTA DE CIRO

*Para poder moldear a su pueblo, Dios, muchas veces, tiene que ablandarlo. Camelot.

 Temprano, una amiga periodista me avisó si no había visto el programa de Ciro Gómez Leyva, donde le dedicó, reloj en mano, 14 minutos a la carta que el exgobernador Javier Duarte de Ochoa envió a ese medio, su consentido cuando quiere dar a conocer alguna proclama. No la vi porque por la mañana no suelo ver ni leer (ler, diría Nuño) a nadie, escasamente hojeo y leo los periódicos locales, que son tres: Sol, donde escribo mi columna, Mundo y Buen Tono, los tres que circulan en las dos ciudades, Córdoba-Orizaba. Luego voy al Internet: Crónica Tierra Blanca, Notiver, la Crónica de Hakim, y las nacionales y las dos españolas. El País y Mundo, y allí se me va parte de la mañana. Duarte tiene ya poco que decir, le han aconsejado sus abogados que guarde silencio sepulcral, y no toma la frase que se atribuyó un día un ídolo de él que admira, el generalísimo Francisco Franco: ‘Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras’. La gente enardeció cuando le dieron 9 años de cárcel, hubo algunos que querían mil años, o mínimo, 100 años de soledad, como el libro de García Márquez. Suelo ya, como a las once de la mañana, en lo que termino o ando escribiendo mi entrega para el espacio del otro día, ver a Loret de Mola. Carlos es sin duda el número uno en dar la información, y ese noticiero es el número uno mañanero. No tarda en ser el relevo del noticiero nocturno de Denisse Maerker, que cada día parece pasiflorina, de lo aburrido que es. Por eso Ciro, en el noticiero de la noche, se afianza con solo tres secciones, el aplastador David Páramo y en deportes, Javier Alarcón. Es una hazaña que esa televisora, a dos años de salir al aire, mantenga el 30 por ciento del rating y de los espacios publicitarios. Eso es hacer televisión con pocos recursos, mas con imaginación y presentar las notas bien. Anoche mismo, al viejecito, Javier Jiménez Espriú (81 años), una empoderada y enojona mujer, representante de una compañía de las que hacen el nuevo aeropuerto, lo corrió. Por poco le grita como aquella rola: ‘Sáquese ya de aquí, perro lanudo’. Qué de barbaridades se verán en este sexenio. Los machetes de Atenco volvieron a salir y se derrumba esa oferta, porque por donde le rasquen hay corrupción, y Gerardo Ruiz Esparza sonríe al lado del presidente. Miren, eso apareció hoy en los diarios.

 

LA CORRUPCION

 

Copio a Milenio. El Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México, tiene un sobrecosto de 68%. El Tren Toluca, 77% y el Paso Express, 73%. Según estudios de Ojos a la Obra, realizado por la organización civil México Evalúa.

Las cifras desgarran. El aeropuerto de 168 mil 880 millones de pesos presupuestados, va a llegar a 285 mil millones.

Otra. El Tren Toluca pasó de 33 mil a 60 mil millones de pesos.

Una más. El Paso Express, una obra deficiente que duró cuatro años, de 1 mil 274 pasó a 2 mil 213 millones de pesos.

En cualquier otro país del mundo, los funcionarios, incluido el secretario Ruiz Esparza, ya estarían inhabilitados, detenidos y juzgados y muy seguro en la cárcel, pero aquí el manto de la impunidad presidencial los protege.

Y cuando hurgaron en los contratos, uffff, qué de compadres no salieron.

Como otro caso que detalla El Buen Tono, en una nota nacional. Benito Neme Sastré, director de Capufe, y dos veces compadre del presidente. Se bautizaron un chiquito a la vez, uno tuyo, uno mío, le exhiben que creó empresas fantasmas hasta por 2 mil 172 millones de pesos con una empresa denominada ‘Servicios Integrales Trujillo Romano’, con vigencia de diciembre de 2016 al 31 de mayo de 2019, con un domicilio fiscal fantasma y metieron allí nóminas de trabajadores inexistentes, para contratar 4 mil personas, es decir, son ninis: cobran pero ni existen ni trabajan. El daño, dice la nota, es de 38.5 millones de pesos.

Cuando vi la nota por la mañana, sintiéndome Gil el Justiciero, la envié al tuiter del nuevo secretario Jiménez Espriú, para que llegando cancele todas esas barbaridades. Y tiene que ir también por las tarjetas IAVE.

México es el único país donde subrogan los contratos que el Estado mismo debe operar. Ejemplo es España, que maneja con eficiencia sus trenes AVE y RENFE y sus Autovías, allá no necesitan vejigas para nadar. España no solo los opera, ya exporta, como el día de hoy que un tren AVE (Acrónimo de Alta Velocidad Española)  recorre las ciudades santas de La Meca, a 17.50 euros el boleto. Toda tecnología española. Se recuerda que el Rey Abdicado, Juan Carlos, anduvo por allí años atrás haciendo relaciones públicas para que los reyes Saudís lo compraran. Y lo compraron. Aquí, según se quejaban, lo daban a los compadres porque la gente robaba. Y los compadres qué harán. Pobre País. Tan lejos de Dios y tan cerca de Atlacomulco.

Y lo que no sabremos cuando se vayan. Si es que el amoroso lo dispone.

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