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HOTELES EMBRUJADOS

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*Viajar es una cosa de esas que pagas, pero te hacen más rico. Camelot

En el confinamiento de la pandemia, nada hay como leer un libro, ahora estoy metido en el de Felipe Calderón, que me llegó el día de ayer, y ver televisión, las series que catapultan y que Netflix hace gala de ellas. Hay buenísimas, de policías y malos y hasta de terror. Pero esta que les cuento la vi en Roku. Es una de miedo, yo suelo verlas cuando hay luz del día, mas noche no, da miedo ponerse a ver a las cosas sobrenaturales y esas linduras que hacen que a uno se le paren los pelos de punta, como seguro en su tiempo Alfred Hitchcok los paraba a su audiencia fílmica. Psicosis, por ejemplo, una de sus clásicas, llamada una obra maestra del cine del terror. Si hay que entrarle al miedo, nada mejor que ver la que vi ayer. La cinta se llama 1408, es película vieja, de 2007, pero si a ella le añaden que es tomada del libro del gran maestro del suspenso y del terror, Stephen King, y a ello le aúnas dos buenos actores,  John Cusack y Samuel L. Jackson, y si sumas un tercer ingrediente a la cinta, que es dirigida por los hermanos Weinsten, que uno de ellos cayó en desgracia por tentón y calenturiento, y de esa acción nació el Mee Too, Harvey Weinsten que, digan lo que digan, hacían las mejores películas de Hollywood en sus tiempos de productores. La historia es, para no aburrirlos mucho, de un escritor que hace libros de cosas misteriosas, y alguien le habla de una habitación maldita, la 1408, en un hotel neoyorkino, y allí se va a meter incrédulo y le pasan cosas sensacionales. Véanla. Uno toca en el internet el tema de hoteles malditos o embrujados, y te salen muchísimos, hasta los de México. Esa historia me acordó de otro cuarto maldito, el neoyorkino del hotel Sheraton, cuando Mark Chapman, el asesino de John Lennon, hospedado allí salió a matarlo afuera del edificio Dakota, frente a Central Park, donde vivía el músico. Esas balas enmudecieron y enlutaron la música por siempre. Lennon no debía morir, le quedaban muchos años de talento musical, de lo que nos privó este maldito criminal Cuenta la historia que en ese cuarto del Sheraton, Mark leía el libro maldito, El guardián entre el centeno, de J.D Salinger, la historia de Holdin Caulfield, un adolescente de 16 años que todo lo veía mal, un libro que marcó a muchas generaciones de jóvenes y les hizo a muchos caminar por el lado de la rebeldía y la maldad. Figura entre los libros malditos de la historia, otros crímenes se inspiraron en ese libro, que ha vendido más de 65 millones de copias al día de hoy, aun se sigue vendiendo.

CUARTOS MALDITOS

Cuentan que Chapman salió de ese cuarto y leía El guardián entre el centeno, cuando fue detenido lo mostró a los policías y les dijo que ahí estaba la causa de ese crimen que acababa de cometer. Aún sigue en la cárcel, desde aquel funesto mal día de diciembre de 1980, a los 40 años de su encierro, implora que lo dejen salir y gracias a Yoko Onno, que aún sigue en la pena y el dolor de viuda, ha interpuesto presión judicial para que allí se quede, hasta que se pudra.

 En 1992, el propio Chapman lo recordó así en una entrevista televisada en directo con el periodista Larry King: “Antes de apretar el gatillo, yo estaba calmado y preparado para que sucediese. Mi propia voz decía desde dentro: ‘Hazlo’. Pero, después de disparar, me sentí como si la cinta de la película se hubiese roto. Estaba conmocionado. Me quedé de pie, con el arma en la mano. Vino José, el portero del edificio, y sacudió mi brazo hasta que el arma cayó (…). Yo estaba aturdido. Saqué El guardián entre el centeno [la novela de J.D. Salinger] del bolsillo, intenté leer… Deseaba que la policía llegara de una vez. Estaba destrozado”.

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