HACIA SANBORNS

*En la posibilidad de que no puedas volar y luego correr, en la posibilidad de que no puedas correr y luego caminar, en la posibilidad remota de que no puedas caminar y luego deslizarte, sin embargo, hagas lo que hagas, necesitas garantizar que estás empujando hacia adelante. Esa es la manera en que vas a tener un año nuevo fructífero. Camelot.

 

Voy hacia Sanborns, de los pocos sitios que abren al público este primer día del año 2019. Ignoro por qué, en un lugar de tanto turismo la mayoría de los negocios cierran, más los de alimentos. Pero el Sanborns de Slim es una tradición añeja. Claro, debe ser para que los empleados descansen, que también tienen derecho, pero ahí los patrones les pagarán el triple, como marca la ley, creo que algunos aceptarían trabajar. La Plaza Américas luce desolada, por la tarde estaría a un 50% de comercios y los cafés y el área de comida rápida, funcionando. Liverpool cierra, pocos negocios abren, veo a lo lejos la Parroquia 14 mil años, la que está por Walmart, cerrada. Al igual que el Farolito, que alumbras apenas mi calle desierta. En Sanborns, fiel a mi costumbre cuando aquí estoy en Boca del Río, allí llego al desayuno. Platico con las meseras, algunas son mis cuatitas de años, solía antes, cuando no había tanta competencia, llenarse el lugar y las empleadas a las vivas porque los canijos fifís, llegaban de la peda y la cena y todos galanes, en sus trajes oscuros, algunos en esmoquin, de repente uno por uno iban saliendo y cuando la mesera se daba cuenta, como la canción de los perritos, de los 11 que llegaron ya nomás me queda nada, nada, nada. Lloraba la mesera, porque le reventaron una cuenta de 700 pesos, que tendría que pagar ella misma de su salario, descontado en partes, pero doloroso. Malvados. Ya no les volvió a ocurrir, era cuando estaban llenísimos, ahora escasamente la mitad de los comensales allí están reunidos. A una señora le cantan las Mañanitas de su cumple, se emociona, la gente del lado aplaude como si fueran de la familia, son las estampas mañaneras de este primer día de 2019, cuando nace una luz de un nuevo año, al que, me canso ganso, como diría el ínclito, debe de irnos bien, por el bien de todos nosotros. Me cuenta la mesera, cuando la interrogo de las propinas, que cada comanda la casa les cargan el 4 por ciento a descontar o pagar, para repartir entre las cocineras y los demás garroteros que no reciben propinas, o sea, como el promedio de la propina debe ser, mínimo, 10 por ciento, le quedan unos 6 por ciento para ellas. Les va bien, entre salario y las propinas allí van, en espera de esta 4T que, asegura el presidente, a la gente del trabajo le va a ir mejor. Dijo en su primer mensaje AMLO: “Confieso que estoy optimista, nos ira bien a todos”. A todos no, andan corriendo gente por todos lados en su nombre, agarrándose de la austeridad en desencanto de aquellos que votaron por él, como en la Jurisdicción Sanitaria de Orizaba, cuando de regalo de fin de año les dieron las gracias a varios trabajadores que laboraban hacia años, muy gacho ese nuevo director, José Alberto Hernández Rivera, un jubilado que cobra en el IMMS y ahora cobra en el sector salud, que llegó prepotente, con la guadaña lista a la voz de me vale madres, no importando correr a gente que gana el salario mínimo de ese sector salud y que llevaban años laborando, historia que pronto se conocerá.

LOS POPOTES (FUNDACION CHALCHI)

Pido una agua de papaya y me la sirven sin popote, la empresa de míster Slim se sumó a la tendencia mundial de que, los popotes o los hacen de papel desechable, o los jubilarán por el plástico, porque matan muchas tortugas y peces, los plásticos perduran por años y la mayoría van al mar a matar animalitos, especies que se están cuidando porque entre los plásticos y las redes de pescadores, acabarán con muchas especies, campañas que lanzaron Leonardo Di Caprio en defensa de la Vaquita Marina, casi un delfín que está en peligro de extinción y creen que ni con la llegada del actor, logre salvarse. Veracruz es pionero en la prohibición de los popotes, aunque más tarde en Mc Donalds me dieron uno con una malteada, gracias al trabajo de mi amiga, Olga Díaz Ordaz Terrones, que desde su Fundación Chalchi lucha por proteger a las especies del mar, gusto me dio el otro día al bajar en un aeropuerto, no recuerdo si fue el mismo de Veracruz o uno de Cancún o en Reynosa, donde agarro el totolotero Viva Autobús, perdón, Viva Aerobús, que en los pasillos aeroportuarios vi la campaña de Olga en defensa de los habitantes de los mares, de todos, tortugas y peces y, arguyen, que una botella de plástico tarda 500 años en desintegrarse. Muchas tiendas también como Walmart y Chedraui cuesta menos, se irán a las bolsas de papel o a que las amas de casa lleguen al mandado con sus bolsas canastas, para así conservarnos mejor nosotros, nuestro planeta que tanto daño se le hace. Bien por Olga que logró que el Congreso, con Cinthya Lobato, creara una ley que obliga a que los municipios poco a poco logren que los popotes y los plásticos dejen de utilizarse.

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