Acertijos

ENTRE PANTEONES Y SITIOS DE MAGNICIDIOS

*Tarde o temprano el crimen siempre sale a la luz. Camelot.

Por asuntos de la patria, y cuando se puede andar de pata de perro, deambulando como Romero buscando a Dios, del tingo al tango, cada que ando en un país extranjero, y también en el nuestro, he procurado ir a los sitios donde hubo magnicidios, o tragedias. Anduve en Lomas Taurinas, cuando pocos años después le fijaron una estatua a Luis Donaldo Colosio, abatido allí mismo por las balas del odio, según su esposa Diana Laura. En todos los sitios me tomo una foto, porque sin foto no estuviste. En Argentina, una vez fui al panteón de la Recoleta, donde tienen el sepulcro o la tumba de la gran Eva Perón, no le faltan flores nunca, aquella que les gritó ‘No lloren por mí, Argentina’, y a pocos pasos el de Carlos Gardel y sus tangos. En Montparnase no fui a la tumba de Porfirio Díaz, siempre con una bandera mexicana fija, Orizaba tiene una estatua grande y ahí se le pueden llevar rosas. Fui también a saludar a Francisco Franco a El Valle de los Caídos, antes que se lo llevaran los de las izquierdas y le hice el saludo fascista. He estado en el Puente del Alma, en París, donde un burro chofer mató a la Princesa del Pueblo, Lady Diana, difícil su acceso porque abajo pasan los autos a gran velocidad. Pero vi las dos estatuas en la tienda inglesa, Harrods, que Mohamed Al Fayet, padre de Dodi, puso a ambos en esos años. En Santiago de Chile, estuve frente al Palacio de la Moneda, ante la gran estatua de Salvador Allende, asesinado por los milicos sanguinarios de Pinochet. Y siempre me juré que iría a ambos sitios, uno donde mataron al presidente JFK y el otro a su cementerio, el de Arlington.

ESOS RITUALES MIOS

Por cosas de la vida he ido a Washington varias veces, y como voy con amigos que luego no conocen, sirvo de guía para llevarlos al Cementerio de Arlington, donde descansa el presidente Kennedy, junto a su viuda Jacqueline, y a su hermano Bobby, también liquidado por las fuerzas oscuras y retrogradas de ese país, en los años que no encontraban sosiego, porque por ahí se llevaron también a Martin Luther King. He llegado para ver ese impresionante cambio de guardia, que soldados de elite mantienen en ese cementerio, la tumba de Kennedy tiene una flama eterna, que nunca se apaga, un poco debajo de la mansión de Lee, el general que perdió la Guerra Civil, la Guerra de Secesión que lideró Abraham Lincoln, a esa tumba no he ido porque me queda muy lejos, está sepultado en el Cementerio Lincoln, de Springfield, Illinois.

EN DALLAS FUE EL CRIMEN

Y a Dallas fui dos veces (sin albur), o tres. Al sitio, Dealey Plaza, donde a fuego cruzado los viejitos de la Comisión Warren, que dieron pena al mundo con su informe, dijeron que solo Lee Harvey Oswald era el único tirador, como si fuera uno de los ahora francotiradores de los Marines, con un rifle viejo y carcamán, que debió haber dado duros culatazos y que era imposible volver a cargar y dar al cráneo del presidente, caso que luego se descubrió con el film de Abraham Zapruder, cuando en un momento se ve que, de frente, desde un puente, un disparo le da en la cabeza al presidente que lo echa para atrás. El sitio lo mantienen igual que cuando el homicidio, lo único que ya no está es el anuncio arriba del depósito de libros, uno de Hertz, renta de autos, ese desapareció. Volé por Delta y llegué a Dallas, una de esas dos veces recuerdo que me tocó el Black Friday, como aquí El Buen Fin, y los americanos formaban colas afuera de las tiendas y, por la tarde noche me fui a ver a los Vaqueros de Dallas, en ese estadio impresionante que costó 2 mil millones de dólares. Pero mañana les cuento el relato del sitio donde a fuego cruzado mataron al presidente Kennedy. Cómo está y cómo se comporta. Relato para mañana.

www.gilbertohaazdiez.com

Hallan restos de 19 personas en 5 pozos de Omealca

ANTERIOR

Mexicah UDC, a la semifinal de Futbol Americano Juvenil

SIGUIENTE

Te puede interesar

Más en Acertijos