EN EL DIA DEL PERIODISTA

*Periodismo es publicar lo que alguien quiere que no publiques, todo lo demás es relaciones públicas. Camelot.

Mañana fría jalapeña. Día viernes, casi de los de guardarse por el clima, que entró otro frente frio y hace el camino de Orizaba a Xalapa, brumoso, con poca vista, neblina, peligroso por los derrapes. Llovizna y a ratos pringa. Pero la ventaja de levantarse a las seis de la madrugada, hora de lechero, lleva a que la carretera, incluida la mugre autopista de Capufe, esté limpia de tráfico pesado, los de doble tráileres apenas irán despertando. Aun es oscuro, no tarda y al paso del Golfo se aclara y cambia la temperatura. Orizaba y Xalapa tienen climas muy similares, la única diferencia es que Xalapa tiene un gobernador, pero de allí son dos ciudades de climas parecidos. Y bellas ambas. Había convocado el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, a develar unas placa en honor y memoria de los periodistas asesinados, todos, poco más de una veintena, que comenzó con Raúl Gibb Guerrero, Roberto Marcos García, Adolfo Sánchez Guzmán, Luis Daniel Méndez Hernández, Noel López Olguín, Miguel Ángel López Velasco, Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Regina Martínez Pérez, Gabriel Huge Córdova, Guillermo Luna Varela, Esteban Rodríguez Rodríguez, Víctor Manuel Báez Chine, Gregorio Jiménez de la Cruz, Moisés Sánchez Cerezo, Armando Saldaña Morales, Juan Mendoza Delgado, Rubén Espinosa Becerril, Anabel Flores Salazar, Manuel Torres Gonzales, Pedro Tamayo Rosas, Ricardo Monlui Cabrera, Edwin Rivera Paz, Cándido Ríos Vázquez, Gumaro Pérez Aguilando y Leobardo Vázquez Atzin. Todos ellos, crímenes que golpearon el rostro del periodismo, y de sus medios, de sus casas de trabajo donde realizaban su oficio en un país donde las muertes a los periodistas, la mayoría de las ocasiones cuentan con impunidad. La ONU tiene a México como uno de los peores países del mundo en el ejercicio del periodismo. Aquí la sangre de veintitantos de ellos, han llenado los espacios periodísticos con luto y desolación, con tristeza porque ningún ser humano merece morir en atentados.

LA CORONA DE FLORES

Junto a una corona de flores, en el patio central de ese viejo palacio de gobierno, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, apareció y lo flanquearon la presidenta de la CEAPP, Ana Laura Pérez Mendoza, y el coordinador de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, Iván Joseph Luna Landa. Se guardó un minuto de silencio por su memoria y el trompeta de la Banda de Guerra dio el toque de honor, unos cien asistentes, periodistas, reporteros, gente de las televisoras, columnistas, activistas sociales, las familias de los desaparecidos y asesinados y el pleno de la CEAPP, que escuchó reclamos de algunos cuantos que, con pancartas, pedían su desaparición. El gobernador tomó la palabra y habló de justicia para ellos, hizo un llamado a la Fiscalía, que es autónoma, para que se ponga las pilas y a la presidenta de la CEAPP, le recomendó atender las quejas de los periodistas. Propuso allí mismo el Premio Regina Martínez, la valiente corresponsal de Proceso, asesinada en Xalapa en un abril de 2012. Un crimen que hizo que el maestro Julio Scherer, el mejor periodista de este país, llegara hasta las oficinas del gobernador Duarte, a exigir justicia para su periodista asesinada, y al grito de: ‘Es inútil, señor gobernador, no le creemos nada’, abandonó esa sala lleno de rabia y coraje. Un crimen, que, dijo el gobernador Cuitláhuac, aún deja muchas dudas. A ella le brindarán un Premio, si la mayoría de los periodistas así lo decide. Premio a los talacheros, a quienes reportan a pie, a quienes se suben al transporte y buscan la mejor nota, al fotógrafo, a quienes a veces con lluvias van por la noticia donde se encuentre, lo mismo en la prensa escrita que ahora en las redes sociales, y puso varios ejemplos, de fotos que han sido como para premiarse, y reportajes y artículos. Al final del discurso, abrió el micrófono y aquello se convirtió, como en las sesiones mañaneras del presidente AMLO, en preguntas y respuestas, unas 15 personas expusieron sus quejas, oyeron sus preocupaciones, atendieron los quebrantos. Hay también reporteros que se han ido del estado, por el temor y las amenazas de muerte, han preferido salir huyendo de su tierra querida, para que no los encuentre una tumba. Un buen evento. Instituiría los premios el día 4 de enero, como hoy, y el 7 de junio, el día de la Libertad de Prensa.

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