Acertijos

EL PRODITORIO CRIMEN

*De Carlos Fuentes: “Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”. Camelot

 

Hace unos días reveló en su tuiter, el padre adolorido, Arturo Castagné Couturier, que desde Puebla la Fiscalía le había informado y notificado que detuvieron al asesino de su hijo. Una muerte dolorosísima, inútil pues le asaltaron por robarle un reloj y le dispararon inerme. Cayó el presunto asesino de un joven cuya familia es muy querida y apreciada en Veracruz, y se espera todo el peso de la ley al rufián asesino. Eso está bien dentro del mal, que hagan sus fechorías pero que el brazo de la ley los alcance para que paguen el daño irreparable a esa familia y tengan mínimo sus 50 años de cárcel. El padre, Arturo, siguió todo ese paso y hubo un momento que, ante la flaqueza de la ley, puso en las redes sociales que daba un millón de pesos en recompensa a quien diera información del paradero del criminal. A los pocos días lo retiró. Pero estoy seguro, que así como se ha convertido en un símbolo del dolor, que lo refleja exhibiendo como homenaje videos de su hijo, cuando vivía y era feliz, se convertirá en alguien que preste ayuda y apoyo a otras personas que han vivido como él, un calvario. Y también debe vigilar ese proceso, como lo han hecho muchos padres porque al rato en este sistema podrido de justicia, seguro sacan a ese malvado criminal. Como lo han hecho otros padres adoloridos que han perdido a sus hijos: Alejandro Martí, que creó México SOS; la gran dama, Isabel Miranda de Wallace, de Alto al secuestro, o como Nelson Vargas, cuya hija fue secuestrada y muerta, o como Javier Sicilia, el poeta y activista social, esos padres y madres perdieron un día a sus hijas o hijos y no descansaron desde ese día, porque perder un hijo, más en condiciones así, es como morir uno con ellos. Sicilia le escribió al hijo ausente, cuando se lo mataron unos desgraciados, en el mismo momento que regresaba a la tierra: “El mundo ya no es mundo de la palabra / Nos la ahogaron adentro / Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones / Y el dolor no se me aparta, solo tengo al mundo / Por el silencio de los justos / Solo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo”. A veces, la tristeza se ahoga con el silencio. Que descansen en paz todos ellos.

LA SERIE DE NETFLIX (1994)

Narrada y dirigida y, me supongo escrita por un buen periodista, Diego Enrique Osorno, Premio Nacional de Periodismo, aproveché el fin de semana y en una sentada la vi completa. Asombra que Carlos Salinas de Gortari, el villano favorito de los mexicanos en aquella época que Zedillo lo quiso hacer papilla, se prestó a la cámara y en entrevista en su biblioteca particular, allí mismo donde, reveló, Ernesto Zedillo, ya presidente electo, le fue a pedir el permiso para devaluar, Y Salinas se lo negó, de donde partió el dichoso ‘error de diciembre’, que se culparon unos a otros. Los hunos a los hotros, tesis de Unamuno. Salinas, fiel a su temperamento de hombre trucha y ducho en el decir, fue revelando todo el camino intrincado de aquel año de 1994, el largo y sinuoso camino, como tema de Los Beatles, cuando el EZLN irrumpió en el panorama nacional y brotó el México de los crímenes políticos, primero Luis Donaldo Colosio y luego José Francisco Ruiz Massieu. Muy completo, aparecieron todos los personajes de ese tiempo nebuloso de Lomas Taurinas, los fiscales, los procuradores, los pobres sospechosos que acompañaban al candidato, el Jefe Diego, el hermano incómodo, el hijo de Diana Laura y Colosio, ahora diputado de Dante Delgado, quien con lágrimas en los ojos vivía el recuerdo doloroso de la partida de su madre, Camacho Solís y su papel protagónico, y los personajes de la 4T, ahora en el gabinete, Marcelo Ebrard, que era el segundo de Camacho y Alfonso Durazo, que le lloró como su secretario particular de Colosio, aquellos llamados por el gabinete de Zedillo, en plan de mofa y burla, Las viudas de Colosito, capítulos donde revelan que Zedillo le fue desleal al candidato abatido, no se presentó como presidente al entierro de Diana Laura, y solo faltó el testimonio de él, que seguro se lo lleva a la tumba, Ernesto Zedillo and Procter and Gamble, para conocer su punto de vista, pero Zedillo, que odiaba y sigue odiando al PRI y a toda la clase política, muy seguro se le negó al periodista. También faltó el testimonio del jefe de seguridad, Domiro García, a quien la burla llamó ‘Dormido’ García, porque le mataron a su jefe en sus plenas narices. Cinco capítulos de 45 minutos de promedio. Bien narrada, un buen documental, cuando los periodistas escriben las series se convierten en buenas. Al final, se sigue especulando sobre quién o quiénes lo mataron, con todo y que Mario Aburto está purgando larga condena y, según el último fiscal, fue el único asesino del candidato abatido.  La PGR cerró el caso en el año 2000, y guardó información reservada hasta el año 2035 (Como el caso de Kennedy), por considerar que la información reservada representaba un peligro (¿Para quién?)

www.gilbertohaazdiez.com

SEV comprometida con el cuidado del medio ambiente

Anterior

FIDEICOMISO 998.

Siguiente

Te puede interesar

mas en Acertijos