EL PRESIDENTE EN SU LABERINTO

*Donde manda capitán no gobierna marinero. Camelot.

Cuando todos pensaban que el presidente AMLO vendría a Veracruz a dar un manotazo en el escritorio y un jalón de orejas, y poner a cada quién y a cada cual en su lugar, la mayoría se equivocó. Si se pensaba que vendría a regañar al gobernador Cuitláhuac, se equivocaron fresco y fragante capullo. No solo no le dijo nada que hiciera que los pelos se le pararan de punta o corriera a echarse una salsa, lo ensalzó como ningún presidente a otro gobernador. Lo llamó honesto, chulo, bonito, “no engaña, no hace acciones perversas, no es de malas entrañas”. Venia el presidente en una de las peores semanas en Veracruz. El proditorio crimen a 14 personas, incluido un bebé, tenía molestos, enojados y consternados a los veracruzanos, que buscaban las cabezas del gobernador y el secretario de Gobierno y el director de Seguridad Pública, como corrió un rumor por redes sociales, un fake news, de que habían presentado su renuncia. El presidente, fiel a su costumbre, culpó al pasado, al ‘cochinero’ que le dejó Peña Nieto y amigos que le acompañaron. Aunque a Peña Nieto nadie lo molesta, no lo tocan ni con el pétalo de una rosa. Agravado el caso Minatitlán, en el mismo día que los números de la secretaria de Seguridad Nacional indicaban que el primer trimestre de AMLO había sido el de mas crímenes en toda la historia del país, para recordar a Jorge Ramos, apareció otro crimen en Comalcalco, Tabasco, tierra del presidente, donde a un par de mujeres asesinaron e hirieron a otro bebé. El infierno de Dante en Veracruz. Un amigo crítico, de esos estudiosos, me dijo que nada ayuda el halago presidencial al gobernador, al contrario, señalaba, lo hunde más. El presidente anuncia su llegada el viernes a Minatitlán, conocido ahora como Siria-Titlán, y a Coatzacoalcos, zonas calientes. Lugar donde se enlutó el Estado de Veracruz.

LA MAÑANERA EN VERACRUZ

“Herencia de políticas pasadas”, acusó el presidente en su conferencia mañanera en Veracruz, en un bello escenario de los Marinos, teniendo una réplica del bello y navegable buque Cuauhtémoc. En ese escenario, el secretario Durazo y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y los titulares del Ejercito y Guardia Nacional. Todos en blanco, guayabera yucateca o tabasqueña, el presidente defendía lo suyo. Acusar al pasado. Evocó a la Biblia y a sus mensajes de tuiter en esa Semana Santa. “Ellos quisieran que fracasáramos, se van a quedar con las ganas”. Al corresponsal de Reforma, de frente le dijo, a una respuesta: “Esa es una volada de Reforma, de la prensa fifí”. No somos iguales a los conservadores, se defendía. Muchos en Veracruz aseguran que el gobernador Cuitláhuac no lee los periódicos, el presidente sí, al menos a Reforma lo trae hojeando todas las mañanas. La violencia en Siria-Titlán se pregonaba en esa conferencia. Pidió 6 meses el presidente, como han pedido otros gobernantes. Y fijó tres acciones, atender a los jóvenes, el segundo punto es la Guardia Nacional, y el tercero es la autoridad, “había que andar con la mano en la bolsa, cuidando la cartera”, quizá rememorando lo que le dijo a Ricardo Anaya en campaña, en el Debate.

LOS FIFIS DE LA PRENSA

Menciono a Carlos Slim, dueño de un medio, UNOTV; al Financiero, porque Pablo Hiriart lo ataca un día sí y otro también; a Alejandro Junco, Reforma, que no les va a pedir que ya no calumnien. “La calumnia cuando mancha, tizna”, remató. Evocó su caminar en 1991, cuando entró por Veracruz en medio de un nortazo y un aguacero, y recordó esa escena que le platicó en su oficina al dueño y director de NOTIVER (Alfonso Salces), esos caminares cuando quería la presidencia, que hoy tiene. Sus remembranzas por estas tierras que cumplen 500 años de la Conquista, cuando venía de la mano del exgobernador, Dante Alfonso Delgado Rannauro, otro de sus asociados, un fiel aliado que ahora anda en la oposición, pero respetando al presidente en su caminar, con pocas críticas. A pregunta de Natalia González, reportera veracruzana, sobre los feminicidios, exhibió una placa donde dio los números brutales y Veracruz es segundo lugar, después del Estado de México. Y en Municipios, Minatilán ocupa del cuarto lugar con 6 feminicidios. Los números de la maldad permeaban en esa conferencia veracruzana. Tocó al Huachicol y lo que se robaban, en noviembre, 81 mil barriles diarios, Pemex era un barril sin fondo, bajó a 2 mil barriles diarios y los 65 mil millones de pesos al año que se robaban antes; habló de la corrupción.

EL ADIOS

Se fue defendiendo El Sermón de la Montaña, cuando a los sepulcros blanqueados les envió mensaje de Semana Santa. Y parafraseó con aquella frase de “dueño de su silencio y esclavo de sus palabras”, cuando le preguntaron el por qué guardó silencio cuando el crimen de Minatitlán. Terminó tocando a Jorge Winckler, de quien acusó que el gobernador anterior lo dejó cuidando al viejo régimen, pero eso lo debe de ver la autoridad competente. No tengo evidencia de corrupción de Winckler, pero no está bien recomendado. Levantó el brazo al gobernador y afirmó que “Cuitláhuac tiene todo el apoyo suyo y del gobierno federal, para que no quede duda”. Se fue con un Adiós: “Veracruz es un paraíso, es como una República, un pueblo bueno, trabajador, con muy malos gobiernos del pasado, con petróleo, mares, litorales, campo, todo”.

Así fue la mañanera.

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