EL LUIS MIGUEL DE NETFLIX

*De Maquiavelo: “El león no puede protegerse de las trampas y el zorro no puede defenderse de los lobos. Uno debe ser por tanto un zorro para reconocer trampas y león para asustar a los lobos”. Camelot

 Desde que Luis Miguel reapareció en la serie de Netflix, su mundo cambió. Volvió a ser famoso y querido, el padre odiado y la madre desaparecida. Cada domingo, cuando se estrenaba un capítulo de la serie, Netflix elevaba las audiencias robando a las televisoras nacionales todos los rating. Televisa ya la compró para pasarla en sus programación en televisión abierta. Se cuenta que el inicio de este triunfo, o de este aupamiento (elevación) a las alturas donde viven los dioses de los conciertos, se debe a Miguel Alemán Magnani, el hijo del cachorro de la revolución y ex gobernador del Canal delas Estrellas, Miguel Alemán Velasco. Luis Miguel y Alemán Magnani han sido amigos de hace años. Muy queridos. Pues la pasta la puso Miguel y se contrató a Netflix que, mediante una paga de 5 millones de dólares, firmaron para la serie. Nadie se imaginaba de ese éxito. Ni los mismos productores. El día que estrenaron un capitulo cuando el debate de los candidatos a la presidencia, la gente les hacia fuchi, porque lo pospusieron hasta que terminara esa grillería que ya tenía un ganador Ruso. Netflix aumentó un millón más de suscriptores en México y ahora van por la serie número dos, pero un amigo cercano a Luis Miguel les mandó a avisar que más vale vayan desembolsando 10 millones de dólares, o un poco más, para que se firme la otra. Anda Luis Miguel en gira por México y Estados Unidos. Muy cotizado. Hace nada, en Mc Allen donde apenas estuve de fiaca, vi un anuncio que se presenta estos días, el 31 de agosto, en una nueva arena en Edimburg, Berg Orden Arena, pegadito a Mc Allen, y le dejé de encargo a Silvia que me viera los precios de los boletos, por poco me desmayo, los del frente, 900 dólares, casi unos 18 mil pesos, los que siguen creo que 600 y 400 hasta atrás, donde la perrada. Busqué otros sitios donde verle, porque aparte es avión, hotel y comidas. Viene a Veracruz al estadio Pirata Fuente, con precios más o menos normales, pero ese día tengo una boda, y debo verlo antes que la muerte pise mi huerto. Alguna vez de hace unos 15 años lo fui a ver a Las Vegas, donde solo la casa gana, en aquel tiempo el boleto costó unos 100 dólares, mil y pico de pesos, en el Caesar Palace, con un refrigerio y una botella de vino. Estaba en la cumbre de su carrera, claro, en aquel tiempo en Las Vegas financiaban los espectáculos para que fueras a jugar y dejarte mas pelao que los diputados veracruzanos, que lloraron como la Zarzamora, por el nuevo fiscal, al que ellos le hacían fuchi y los yunistas no. Lo acogían, como Trump acoge a AMLO (Sin albur). Yo Mero lo más caro que he pagado por un evento, ha sido un clásico Real Madrid-Barcelona, en el Santiago Bernabéu de Madrid, cuando Chicharito, mi nieto, quería ver a esos 22 que no son de este mundo, dejé de comer dos días pero me metí al juego, gracias al Concierge Pedro, del hotel Liabeny, que consigue hasta un asiento en el próximo vuelo de Apolo a la luna. Bien por Luis Miguel, es nuestro único cantante que mete tantísima gente a conciertos, el mejor de todos. Y qué bueno que cobre bien y caro y bonito, total, al final nosotros pagamos nuestras entradas.  

 

LOS QUEJOSOS DIPUTADOS

 

Dicen que en la política, como en el amor, los faules también cuentan. Las sorpresas que da la vida, manito, diría Minga, una gente de mi pueblo. Ayer por la tarde, comenzaron a circular en las redes sociales, quejas de un grupo de diputados veracruzanos porque, en fast track, y como si Messi hubiera llegado a la portería solo, avalaron unos al nuevo Fiscal Anticorrupción, y los morenos, con su Cuitláhuac al frente, lo desavalaron, lo aseguró el gobernador electo con Loret de Mola en Despierta. El gobernador Yunes Linares, dijo que era un acto de autonomía de los diputados. Es una historia de poder que se da en los tiempos de la transición. El poder en los tiempos del cólera. Cosas de interpretaciones y de leyes, en un asunto que, aseguran los perdedores, se irá a los santos tribunales. La nota trascendió a los dos noticieros que veo, el de Ciro Gómez Leyva y el de Denisse Maerker, pero la verdad, a esas alturas de la noche la hueva se apoderó de mí y me regresé a Netflix, después de ver la melcocha que le manda Trump al Ruso y que Marchelo Ebrard traduce con singular alegría. El relevo está en marcha y cosas veremos, mío Cid,  muchos buscan brincar a un barco que ahí viene a navegar por seis años, y que el jefe AMLO le dijo a su Cuitláhuac, que cuidado con aquellos arribistas que peguen el brinco.

 

UNA HISTORIA DE MONREAL Y FIDEL

 

Se daban los días en que Ricardo Monreal Ávila ya no vivía a gusto entre los priístas, sus compañeros de bancada. Algo le inquietaba y estaba a punto de oler a leña de otro hogar. Caminaba como diputado por el PRI. Tenía su asiento legislativo entre sus compañeros de sector y de partido. Una mañana se levantó enojado y se fue del PRI, para convertirse en libre por momentos y luego apapacharse entre los brazos del PRD, que crecía y era la auténtica izquierda. Cuando eso ocurrió, Ricardo Monreal fue despojado de las oficinas de la bancada del PRI (1998). O sea, como si fuera lanzado por no pagar renta, de repente no tenía oficina. Ahí le brotó una mano amiga, Fidel Herrara Beltrán, que era diputado y creo que vicecoordinador de los diputados, le tendió la mano y, como tenía dos o tres oficinas, puso una a disposición del zacatecano, eso los hermanó por un tiempo grande. Hoy Fidel anda enfermito, pero Monreal no debe olvidar, ahora que se convertirá en líder del Senado de la poderosa fracción de Morena, aquel gesto de amistad que le brindaron desde Nopaltepec, a su persona zacatecana. Luego se convirtió en gobernador y jefe delegacional. Historias vividas, y contadas.

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