EL HALLAZGO MACABRO

*A veces el terror termina por asombrarnos. Cuando no, golpearnos. Camelot

Volvimos a estar en las noticias de la maldad en todos los noticieros nacionales y en las páginas de los diarios del mundo al otro día. En francés, en inglés, en japonés, todos hablaban de ese horrible hallazgo de Veracruz. Sucede que la Fiscalía de Jorge Winckler, dio a conocer el descubrimiento de 166 cráneos y 32 fosas clandestinas, en alguna parte de la zona centro de nuestro adolorido, enlutado y muy herido estado. Fueron de hace dos años, explicó para que se fuera tomando fechas de lo que pasó y nos lastimó. Uno pensaría que ya nada nos sorprende, pero qué va, si nos sorprende, asombra y enoja, enseguida mi mente se fue con esas madres y padres que buscan a sus hijos por tierra y mueven con palas y picos, para poder encontrarles y darles cristiana sepultura , llegar a esa tumba con sus flores y llorarles y platicar con ellas, y digo ellas porque una gran mayoría fueron jovencitas que estas desalmadas bestias privaban de la libertad y de su vida, solo porque podían, porque había una impunidad y un contubernio entre los cuerpos policiacos, que eran los que llevaban a las víctimas con los maleantes y luego les desaparecían. Las fotos impactaban, había ropa, más de 200 prendas, había más de cien elementos de identificación, muchas cosas que ubicarán su identidad, y me imagino el peregrinar de esas madres que no han descansado desde el horrible día en que sus hijos salieron de casa y no volvieron, y celebran los cumpleaños de sus hijas, en ausencias, al lado de los otros hijos que allí quedaron, con alegría, no con cuatro cirios de muerte al pie, porque las recuerdan como eran en vida, alegres, muy jovencitas, llenas de una vida que fue truncada por estas bestias y animales sanguinarios. Supe y vi el relato de algunas madres. No hace mucho, en Orizaba ocurrió otra tragedia dolorosa, pero la madre pudo recuperar su cuerpo gracias a esta misma Fiscalía de Veracruz, a su hija que había sido secuestrada y luego muerta y enterrada clandestinamente junto a otras cinco personas, encontrada gracias a una cacería implacable de los sabuesos del Fiscal Winckler, que dieron con estos malhechores y hoy purgan cárcel. Cuando la madre la tuvo, vio su cuerpo inerte, se abrazó a ella, llorando, una mujer de los grupos de búsqueda de hijos, se acercó a ella y le dijo: “Alégrate de que ya la tienes aquí. Mírame a mí, yo tengo cinco años buscando a mi hija, y no la encuentro”. Entonces se abrazaron, lloraron las dos juntas y comenzaron a rezarle. Para que Dios la tuviera a su lado, como seguro tiene a todas estas desaparecidas y desaparecidos en este México que no nos merecemos. Aquella mañana te vi partir, en la calle al salir de casa volteaste a verme y despedirte con un adiós. Quizá ambas presentíamos que no nos volveríamos a ver. Pero te sigo buscando, hija, hasta que la vida me lo permita, te sigo buscando, hija. Y te encontraré. Lo juro por Dios.

EN LA SESION DE LA CEAPP

Viernes de fin de semana. Los comisionados nos convocamos a una reunión especial en Xalapa, en el hotel María Victoria, muy temprano, a las 11 de la mañana celebraríamos una Sesión llamada Solemne. Había invitados de lujo, doña Leticia Isabel Márquez de Yunes, presidenta del DIF estatal y esposa del gobernador, Miguel Ángel. El secretario de Salud, doctor Arturo Irán Suárez Villa, la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, Elizabeth Morales García, delegada del ISSSTE Veracruz, Silvia Edith Mora Herrera, titular de la secretaria del Trabajo y representantes de Seguridad Pública, IMSS y hospital Pemex. El acto comenzó puntual, la presidenta, Ana Laura Pérez Mendoza, abrió el evento y el secretario, Jorge Morales Vázquez, dio cuenta del quórum y demás cosas. Ana Laura inició con un discurso de agradecimiento a todas esas personas y dependencias que han hecho posible las valiosas ayudas al gremio periodístico, a reporteros y familias que, a veces, se han visto en la necesidad de la ayuda amiga, de una mano tendida, o de una hospitalización o una intervención quirúrgica. Se habló de los tiempos difíciles de ejercer el periodismo. Se entregaron reconocimientos a cada una de las dependencias y sus titulares. El agradecimiento era de aquí para allá. Por eso ese evento, ese acto de agradecimiento. Honor a quien honor merece y reconocimiento a ellos. Habló la rectora Ladrón de Guevara. Tomó temas de tiempo atrás, del ejercicio y largo y a veces sinuoso camino del periodismo. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP), siempre en atención de la gente del gremio, a sus familias, a su seguridad, muchas veces en trabajos fuera de tiempo y a deshoras, en noches oscuras y frías y en ocasiones llenas de maldad, cuando han llegado los fantasmas de la muerte a cobrar cuotas indebidas, o los fantasmas de los acechos. Una treintena de reporteros. De todos los medios, las cámaras hacían ver la importancia de ese evento. Gente también que asistía a ver el mismo. Funcionarios y empleados que allí laboran. Ahora era sede cambiante, de Ávila Camacho a la jalapeña calle Zaragoza, atrás del Palacio de Gobierno.  Cerraría el evento la señora Leticia Isabel Márquez de Yunes, presidenta del DIF estatal. Un bello y breve discurso, emotivo, muy emotivo, historia que les cuento este lunes, Dios mediante, como decía Denegri.

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