EL DE LAS LUNAS MÁS HERMOSAS

*De Henry Ford: “La única historia que tiene algún valor es la que nosotros hacemos”. Camelot.

 Llegamos a octubre, el mes de la luna más hermosa, de las lunas, la de octubre es más hermosa, cantaba Pedro Infante. Porque en ella se refleja la quietud. De un pisa y corre, en una mañana nublada, fresca y con tramos lloviendo, como llueve en todo el país, bordeé Cardel rumbo a Xalapa, después de bajar de la mugre autopista de Capufe, cara y mala a cargo del horrible Gerardo Ruiz Esparza, un tipo que sonríe cínico al lado del presidente, porque sabe que el amoroso AMLO ya lo perdonó. Era el funcionario que iba directo pal bote, pero fue perdonado en la Cuarta Transformación, como el de Obedrecht, Lozoyazo de mi vida. Al presidente se le compuso un poco su horrible cierre con el acuerdo del Tratado de Libre Comercio, o como se llame ahora, y se  le comen las manos por ir a firmarlo antes de irse, para ver si así deja atrás esa historia fea donde es el presidente más devaluado del país y el que generó más corrupción que ningún otro. Ni eso lo salva. La historia ya lo condena desde ahora, porque la historia se sigue escribiendo, lo dijo Chesterton: “Uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada”. Al bordear Cardel, por la autopista de los Ruiz-Fernández, vi majestuoso el Pico de Orizaba, le retraté y subí la foto a mi Facebook. Unas 764 personas dieron el pésame a la familia del doctor Roberto Arreguín, fallecido en un secuestro y lo compartieron. Mil de ellas lo lamentaron y 700 y pico lo compartieron, lo que hizo que unas 20 mil personas se enteraran. Muy lamentable.

 

TEMPRANO EN LA CASONA

 

Como llegué temprano a la novena reunión mensual de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP), en la jalapeña calle de Ávila Camacho, hice un break en el restaurante La casona del beaterio, atrás de palacio, en la calle de Zaragoza, en el meritito centro. Hacía tiempo no llegaba por ahí, un tiempo era el lugar de las conferencias de los picudos políticos, no sé si siga siéndolo. Pero se desayuna como campeón, los revueltos al gusto y las picadas y un buen café y, lo mejor, atendido por el mesero Héctor Hernández, homónimo de aquel gran jugador de Chivas de Guadalajara, el campeonísimo. Hacía rato no le veía, nos saludamos y tomamos la foto para el Facebook. Es un lugar apacible, una vieja casona con techos de tejas, como las orizabeñas, que tuvo patio y fuente central y que ahora es café restaurante de moda. Al pie, saliendo, una vendedora en kiosco a la pared vende el Notiver. Compré uno y me enteré de lo que pasa en Veracruz y Boca y lugares circunvecinos. Llegué a la una, como tiempo de Jacobo Zabludovsky, con su noticiero De una a tres, a la reunión en Ávila Camacho, a encerrarnos unas tres horas y trabajar en la información y los proyectos y los planes que se tienen, porque termina un año y viene otro y la defensa de los periodistas es vital. LA CEAPP es un organismo autónomo del Estado con personalidad jurídica y patrimonio propio, con autonomía técnica y presupuestal, de gestión, con la atribución de atender y proteger la integridad de los periodistas, así como promover las expresiones para el libre ejercicio de la profesión del periodismo. Eso hacemos los Comisionados y el secretario y la presidenta.

 

LAS GARNACHAS

 

De regreso, escapando a la lluvia me metí a Rinconada. La capital de la garnacha, ese pueblo que no se dejó morir cuando Miguel Alemán Velasco, el gobernador de las estrellas, les hizo la desviación del camino y la gente ya no volvió a pasar por ahí. El pueblo de 15 mil personas en aquel tiempo, vivía todo de la garnacha, aún lo vive pero muchos emigraron a Estados Unidos a trabajar y las mujeres redujeron sus puestos. Las garnachas valen 7 pesos cada una, compré una buena dotación para los niños de casa hogar la Concordia, y avisé a quienes les cuidan que no hicieran de cenar, cenarían las ricas y gloriosas garnachas, hechas por manos de mujeres de Rinconada. Uno tiene en este país, un legado de Peña Nieto, las peores autopistas del mundo, no solo las de paga, las federales parecen caminos rurales, cuando se llega por Santa Fe para entroncar a la de paga, las colas son enormes y los hoyos demuestran lo que este gobierno es, un gobierno de inútiles en el asunto de las carreteras, y les aseguro por lo que quieran apostar, que la Cuarta Transformación tampoco podrá con ellas, porque han dejado saqueado el erario, y los amigos de Gerardo Ruiz Esparza, como el que controla el pago a través de la Tarjeta IAVE, el dueño de Viva Aerobús, les apuesto doble contra sencillo que seguirá mamando de esa ubre, cuando como en España, debía ser el estado el que lleve las cuentas y los ingresos de sus trenes y carreteras, como lo hacen en el AVE, Acrónimo de Alta Velocidad Española,  aquí no, se los concesionan a unos cuates, porque sabes que allí llevas la tajada de la comisión. Pobres de nosotros.

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