EL ABUCHEO PRESIDENCIAL

*De Forges: “Los periódicos en España se hacen, en primer lugar para que los lean los periodistas; luego los banqueros; más tarde, para que el poder tiemble y, por último e inexistente término, para que los hojee el público.” Camelot.

 

Quien siembre abucheos cosecha abucheos, dijo un tuitero. El amoroso presidente ya probó la miel, pero también la hiel. Sucede que al inaugurar el sábado el estadio beisbolero, Alfredo Harp Helú, fue abucheado por la raza. Al entrar y ser anunciado, le gritaban: ¡Fuera! ¡Fuera!, AMLO cabeceaba. Tomó el micrófono y habló poquito y sin pausa, de a carrerita, acusó que era una porra de los Fifí, como llama a quienes desprecia. Tuvo otra declaración, el presidente dijo: Vamos a ponchar a la Mafia del Poder, cosa que no se le cree, pues ya se lleva con ellos de a piquete de ombligo. Los estadios suelen ser las tumbas de los políticos, desde que en las reminiscencias romanas Nerón decidía si los mortales vivían o morían. Díaz Ordaz fue abucheado dos veces, una en el 68 en Ciudad Universitaria y otra en el Azteca, en 1970. De la Madrid pasó por otra. Yo recuerdo que al único gobernador o exgobernador que le aplaudieron, fue al hombre leyenda, Fernando Gutiérrez Barrios, cuando Dante, su pupilo y ahijado, lo llevó al Pirata Fuente y con su paliacate al cuello y copetito padrotón fue ovacionado por la perrada. Vivían los Tiburones Rojos de Veracruz su gloria efímera, Comas era campeón goleador, los Gerardos: Gerardo Gil Ortiz (qepd) y Gallego hacían buena dupla con Dante, tanto que un día llevaron a un cuadrangular al Real Madrid, con el mismísimo Hugo Sánchez, y Daga Vidal fue declarado el Cicerone del Pichichi. Daga me cuenta que lo llevó a conocer el mar, porque en Madrid no hay mar, luego a una nieve de Los Güeros y por la noche a un Palenque a los gallos. Oh those were the days, my friends. Así fueron aquellos días.

LA LUNA DE MIEL DE AMLO

En contraste, el presidente y los banqueros de México andan como de  luna de miel. Allí no hubo gritos. En Acapulco, donde celebran su Convención Anual, se dieron apapachos y elogios, solo faltó un beso como el que se dan los rusos, para corroborar en contra aquella vieja hipótesis de los banqueros: “Si ves a un banquero saltar por una ventana, salta tu atrás de él, algo habrá de aquel lado”, o algo así. Con la 4T van a trabajar bien y bonito, le aseguraron al Preciso. Habrá apertura en municipios donde no hay bancos, prometieron; bajarán los cobros de las comisiones de las remesas de los paisanos que laboran en Estados Unidos, para que a las familias mexicanas les quede un poco más, del esfuerzo que hacen ellos allá en la tierra de Trum (así le llama el presidente Amlo, se come la P), también juraron por la Biblia de los Bancos, que bajarán las comisiones que nos cobran, hasta por respirar, ya sea en los cajeros o en las tarjetas. México es el país con más altas comisiones. Mientras, a la llegada al aeropuerto tuvo una protesta bien justificada de las madres y personal de las Estancias Infantiles, el presidente las oyó y cabeceó como lo hacía Jared Borgetti en la selección mexicana de futbol, en sus buenos tiempos. Ni los veo ni los oigo, como Salinas. Pero con los hombres del billete, ahí todos rieron, contaron sus chistes, casi juegan volados, aunque cuidado, a un banquero no le ganas nunca un volado. Mark Twain los descifró bien: “Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover”. Rotschaild, que fue banquero alemán, dijo: “Pobre…! Jamás sabrá lo que es ser joven, porque nació banquero”.

AQUEL COLOSIO EN VERACRUZ

Una vez vi a Colosio. Cuento la historia. Tuvo que haber sido en el año 1992, presente lo tengo yo, venia el poderoso Carlos Salinas de Gortari a inaugurar la autopista Córdoba-Veracruz. Gobernaba el Kojack, Dante Delgado Rannauro, con Salinas en la autopista donde está un monumento a Solidaridad, allí se celebró ese acto carretero. Luis Donaldo Colosio venia como secretario de Desarrollo Social, Salinas lo espiaba para meterlo a la carrera presidencial, y luego a Lomas Taurinas. También aireaba a Patricio Chirinos Calero, de quien en un momento le dijo a Dante: ‘No te equivoques, será Patricio’, en la sucesión del gobierno de Veracruz, donde Dante apostaba al dos de Televisa, Miguel Alemán Velasco, una estrella más del canal de las estrellas. Allí junto a un grupo de empresarios, que fuimos invitados, vi a Colosio. Nunca más. Pero amigos que tengo me dicen que aquí estuvo en Xalapa, un 20 de marzo, tres días antes de morir, en el Hotel Xalapa en un ‘Dialogo con Colosio’, muchos jalapeños deben acordarse. Llegó con Diana Laura, su esposa, y comieron en el Posada Coatepec, tres días después sería su magnicidio. Otra. Por las redes circuló la fotografía cuando Colosio va llegando a Lomas Taurinas al lado de Juan Maldonado Pereda (qepd), el veracruzano que era delegado del PRI en Baja California. Contó en un libro la periodista bajacaliforniana, Colilá Eguía, que al momento de llevar herido de muerte al candidato, Juan Maldonado Pereda puso su cabeza en sus piernas en la camioneta Blazer, pero en la incomodidad lo pasaron a la Ambulancia. Otra. Pocos son los que saben que Diana Laura trabajó con Fidel Herrera Beltrán en Fonhapo, fue colaboradora en algo llamado COSSIES, becas de capacitación a pasantes, por eso cuando un amigo, Fernando Gamboa, editó el libro homenaje a Diana Laura, ‘El silencio no es ausencia’, homenaje a la mujer que acababa de fallecer de ese terrible cáncer, Fidel y Rosa Borunda de Herrera le brindaron dos escritos, al igual que varios amigos de los que se consideraban personales, libro que guardo en mi biblioteca personal. De tristes recuerdos.

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