DIAS CANICULARES

*Los dioses no tienen piedad, por eso son dioses. Camelot

 ¿Qué es la canícula?, nos preguntábamos hace poco que el calor quemaba hasta la conciencia. Nos ponía más atarantados que Donald Trump en Helsinki que, cuando vio  al verdadero Ruso Putín,  se le agachó y se fue de lado, como decía la vieja canción, diciéndole casi perdón, vida de mi vida, perdón, si es que te he faltado. No fue lejos por la respuesta el pelos de elote, porque en su tierra le llovió metralla verbal de los dos partidos, el suyo, el republicano, y el otro, el demócrata. Ambos dos (Fox decía) le dijeron que era un agachado, apátrida, traidor, gacho, uulerooo, porque no conocen la palabra ojete, sino se la zampan. Pobre tipo, todos esperan que lleguen sus cuatro años para mandarlo a casa y a sus programas de televisión, porque no da una. Al otro día, cuando vio la oleada de críticas hasta de los comentaristas de la cadena Fox, que son sus leales, se arrepintió y como en los viejos tiempos de Vicente Fox, dijo que no dijo lo que quería decir. O sea, va pa´atrás, manito, como en los tiempos del foxismo cuando nuestro presidente se atarantaba a diario y tenía que echarse de reversa, o de culo, dirían en España.

 

DIAS CALUROSOS

 

Pero estaba en los días caniculares. Según Wikipedia. Que todo lo sabe, los días caniculares son aquellos días en que el calor aprieta. Hay pueblos que viven todo el año sus días caniculares, Tierra Blanca es uno de ellos. Allí hay canícula siempre. Dice Wiki que del 15 de julio al 15 de agosto es nuestra canícula mexicana y veracruzana. La temperatura registra arriba de 37 grados, llueve poco, los ventiladores pujan, los aires acondicionados por igual, lo único bueno es que se gasta menos gas, porque hay que bañarse con agua tibia, o fría. Se le conoce también como sequia intraestival o veranillo, pero eso me suena españolizado. La palabra se deriva del termino latín canis, que significa perro (no confundir con Perro Uribe) y hace referencia a la estrella que pertenece a la constelación can.

 

SERENESE, PRESIDENTE

 

Acabó el Mundial, acabó la elección y acabó la serie Luis Miguel sin encontrar a Marcela, su madre, y la cosecha de mujeres es la que nunca se acaba, según Mike Laure. Leo a Bernardo Graue, de ‘México Observa’, un texto que me llegó por las redes sociales donde le pide al Ruso AMLO, que se serene. Anda Andrés Manuel a mil por hora, pobre Peña Nieto,  ni quien lo pele, me asombra que Peña salga en los escasos dos minutos que le dan a cuadro en los noticieros nocturnos, sonriendo ¿de qué sonreirá el presidente?,  quizá de que el tabajqueño ya le dio salvoconducto a él y a su tropa mala, incluido el presunto  pillo, Gerardo Ruiz Esparza, una joya de su corona. Podría titularse un texto que preparo: ¿De qué te ríes, presidente?, cuando reconoce que en seguridad faltó mucho qué hacer, cuando debió decir, en seguridad fuimos un fracaso. En fin, le dice este hombre, Bernardo, a Amlo, que está actuando igual que Peña Nieto cuando llegó a su gobierno, y que nos ataranta con tantas cosas que quiere hacer en dos días, además, que ni ha entrado a gobernar: “Cálmese, se equivoca al buscar ser el centro de la vida nacional, no lo es, ni lo pretenda”. “Ese coche llamado México”, prosigue, “no es suyo, y solo se le permitirá conducirlo seis años”. Es que el Ruso y su gabinete balín andan desbocados, ya se enfrentó a una negativa del Papa y del EZLN, está bien que el pueblo de México le dio la más grande votación del país, pero no lo eche a la basura, no lo tire por la borda, no lo abandone, como se abandonan los zapatos viejos. La euforia los lleva a cometer errores y a proponer cosas que son inimaginables. El tiempo los pondrá en su sitio, a cada quien, a él y a su Gabinete y a los que le critican. “Serene su palabra, modere sus ansias de prometer. Usted no puede liderar a una Nación desde  la trinchera del despropósito, de la ocurrencia o de la promesa falaz. Usted que tanto ha prometido que será ejemplo de la nación, debe empezar a conducirse con serenidad, con templanza, en estas dos semanas hemos visto todo lo contrario”. Faltó un Amén.

 

LA PROFECO ORIZABA (INUTILIDAD)

 

Uno suele asombrarse de que las oficinas de las Profeco son como el Orfis, no sirven para nada. Cuento una historia. Hace unos días a un amigo se le descompuso su teléfono celular, que había adquirido aquí en una tienda orizabeña. Fue a la tienda y le dijeron, lo de siempre, que no entraba en garantía. Apachurrado y agüitado como los mexicanos cuando fueron eliminados de Rusia, o como Zague cuando regresa a casa, se fue a la Profeco. Una asistente le dijo que iría a ver al vendedor, uno de Telcel del Centro de Atención a Clientes, según esto vieron a los de Telcel y no hubo arreglo, como siempre, y lo canalizaron a Profeco Veracruz. O sea, la oficina orizabeña no sirve para nada, ni concilia ni aprieta. Ahora el caso está en Veracruz, y para qué mijito, diría Minga, allá será igual que aquí. Cuento esto porque en el mercado mayor del mundo, los Estados Unidos, las tiendas todas no tienen problemas para cambiar la mercancía que vienen defectuosa. Hace años acompañé a un amigo a una tienda en San Diego y le cambiaron unos lentes rotos y unos zapatos que, al usarlos le apretaban, con todo y que los había caminado unos días. En Mc Allen antier compramos un equipo electrónico en Wal-Mart, no funcionó y al otro día, solo llevando la factura lo cambiaron sin hacer ningún gesto. A ellos los proveedores se los cambian sin chistar. El congreso federal debe darles atribuciones a las Profecos para que tengan por ley autoridad para ejercer la queja de los compradores. No solo ir de lloroncitos y ni quien los respete. Así como están, como esta oficina de Orizaba, dan pena.

www.gilbertohaazdiez.com

 

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