A LA SALIDA DEL BERNABEU

*No hay tierras extrañas. Quien viaja es el único extraño. Camelot.

Martes por la noche. Escrito a la medianoche desde la habitación 716 del hotel Liabeny de Madrid. Llegamos del Santiago Bernabéu. Un juego de Champions, ver dos veces al Real Madrid en una semana es algo inusitado. Un juego de liga y uno de Champions, los dos para llorar, el primero lo perdieron y el segundo por poco se los empatan. Algo les pasa, Lopetegui, el entrenador, es un poco como aquel colombiano que tuvimos, Juan Cambios Osorio. No logra en el Real Madrid conjuntar un equipo definido, unos días juegan unos y otros juegan los que pueden. Uno pensaría que la afición madrileña es como la de Veracruz de los Tiburones Rojos, que en cuanto pierden, cosa muy seguida en los jarochos, los abandonan y no asisten al estadio. Aquí no, desde las 8 de la noche, pues fue juego nocturno y que muchos de ustedes habrán visto a las 2 de la tarde, el estadio se comenzaba a llenar, uno que es fuereño llega una hora antes, pero los madrileños y los 5 mil checos que llegaron, lo hacen una hora antes. Estadio lleno, con Florentino Pérez, presidente, que no sabe qué hacer con el entrenador que, primero fastidió a la selección nacional, y ahora cava una tumba del Real Madrid, un sepulturero, porque cuando encuentre un equipo bueno, y ahí viene el Barcelona para el clásico, pues que los dioses de Alfredo Di Stefano y de Hugo Sánchez, dos glorias de la Casa Blanca, que los agarren confesados. El equipo Viktorys era malito, que digo malito, malísimo, y estuvieron a punto de empatarlos a 2 goles, solo porque la bendita providencia les ayudó. Cierro el tema. Quién sabe qué les depare este año, les he visto jugar varias veces y se nota que extrañan a Cristiano Ronaldo, porque no solo anotaba, jalaba muchas marcas y eso permitía al equipo lucir, ahora no hay quien jale a nadie. Bale y Benzema son un par de arruinados, aunque anoten de vez en cuando, contagiaron hasta a Modric, que venía de ganar el Balón de Oro y fue el mejor del Mundial, pero como dijo Isco, cuando le preguntaron si extrañaban a Cristiano Ronaldo: “Cómo vamos a extrañar a alguien que no quiere estar con nosotros”. Asunto concluido.

 

LA MUERTE DEL PERIODISTA

 

El noticiero 24 horas de España anuncian inundaciones, como las están padeciendo nuestros paisanos veracruzanos, que los ríos se desbordan, el Tesechoacán en Villa Azueta, y los de la Cuenca que, a Tierra Blanca golpea a gente pobre, pero llegará la mano del gobierno de Yunes Linares, a prestarles ayuda. Europa se convulsiona por la muerte del periodista en el Consulado de Turquía, Kasshogi, que exiliado de Arabia Saudita, entró por un permiso para casarse con la novia, que lo esperaba a fuera, y dentro fue sometido por 15 sicarios que le cortaron los dedos de la mano y lo mataron y descuartizaron, algo terrible. Alemania y Europa han retirado los apoyos de ventas y compras y Estados Unidos anda pujando, porque Trump siempre ha sido amigo de los malos, y ahora tira un rollo de romper con Rusia el acuerdo nuclear, porque vienen las elecciones intermedias de noviembre y lleva las de perder. Aunque lo va a ayudar la migración hondureña a su país, pues ya amenazó con cerrar la frontera con México, y eso le ayuda a su pueblo para el día de la votación.

 

AGUSTIN LARA EN PUERTA DEL SOL

 

El músico urbano comenzó a entonar: “Cuando ya estés cansada, de sufrir. Yo tengo un corazón para quererte, el nido donde tú puedes vivir”. Y rememoré a Agustín Lara, que tanto admiran y quieren en España, más en Madrid, donde les hizo un chotis que los inmortalizó: “Cuando vayas a Madrid, chulona mía”. Y recuerdo la única vez que vi al llamado Flaco de Oro, cuando todo vestido de blanco, pantalón y guayabera con sus zapatos blancos tipo cubanos, de dos tonos, su sombrero de ala, muy padrotón caminaba por la vieja Parroquia de Independencia, madre de todas las demás parroquitas que nacieron, incluyendo la de los años dos mil, habrá llovido desde entonces. Quien esto escribe tomaba un café, le vi pasar y saludaba a quiénes le gritaban: “¡Flaco!”. Otros: “¡Agustín!”. Los más: “¡Lara!”. Una gloria veracruzana de nuestra música y la música del mundo, señal de que ellos vivirán por siempre y para siempre a través de sus canciones. Esta madrileña calle del Carmen, toda peatonal, en Sol, donde suelen pasar unos cien mil caminantes por hora, que parecería una peregrinación a la Meca, aunque no lo es, suele albergar a los músicos urbanos, que vienen por las propinas. Este cantante soltaba la letra Escarcha, una de las cientos de canciones que Lara inmortalizó: “Blanco diván de tul,  aguardará, tu exquisito abandono, de mujer. Yo te sabré besar, yo te sabré querer, y yo haré palpitar,  todo tu ser”, entonces lo romántico apareció en mi muy temprano, y la recordé y recordé aquella escena inolvidable, cuando Lara partía plaza, como la partía en la plaza de Toros Las Ventas en Madrid, pero aquella vez por la Parroquia, en la veracruzana calle de Independencia. Oh, los recuerdos.

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