El Nissan Z renovado llega en un momento en que los coches deportivos analógicos son cada vez más raros y valiosos para los aficionados. Nissan está apostando aún más por el encanto purista del coupé en lugar de perseguir titulares sobre vehículos eléctricos, utilizando cambios sutiles de diseño y de chasis para mantener al Fairlady Z relevante frente a rivales como el GR Supra y el BRZ. Este movimiento también indica que Nissan comprende el peso cultural del Z como puente entre la nostalgia de JDM y una nueva generación criada en el sim racing y en TikTok del mundo del motor.
Estéticamente, el restyling cumple con lo que los fans llevaban pidiendo. La parrilla plana es reemplazada por una abertura de dos piezas más esculpada, con una barra transversal del color de la carrocería que recuerda la aerodinámica de la nariz G del 240Z, mientras que el emblema de Nissan cede paso a un simple emblema Z. Una opción de pintura Unryu Green destacada y llantas bicolor de 19 pulgadas refuerzan el enfoque retro, y la opción de interior en cuero tono topo aporta una energía más tranquila y más sofisticada que las temáticas originales en rojo y azul. Por debajo, nuevos amortiguadores monotubo con pistones más grandes y frenos de mayor tamaño buscan una mejor conducción y respuesta, con retoques aerodinámicos que afirman reducir la sustentación y el arrastre. El Z Nismo por fin empareja su V6 biturbo potenciado con una caja manual de seis velocidades y una calibración a medida, convirtiendo al Z más extremo en la versión que los puristas de conducción llevaban esperando.