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Persiste impunidad para agresores de mujeres indígenas: Jairo Guarneros

Orizaba, Ver.- Al considerar que en los pueblos indígenas han dejado de efectuarse los matrimonios forzados entre menores de edad, Jairo Guarneros Sosa, representante del colectivo feminista Cihuatlatolli precisó que es en los pueblos como Rafael Delgado e Ixhuatlancillo donde persisten tradiciones amplias para pedir la mano de una joven para matrimonio.

Dijo que el trueque de menores a cambio de una dote, un animal o una propiedad es algo que ha quedado en el olvido porque hoy es considerado un delito y la mujer indígena puede escoger a quien será su pareja para toda la vida.

“Creo además que se confunden las cosas y sería necesario precisar lo que sería la venta de mujeres y lo que sería la dote que es una tradición que en muchos pueblos se tiene para pedir la mano de una mujer”.

Guarneros Sosa aceptó que el trueque de una menor de edad a cambio de un dinero, un animal o una propiedad podría considerarse como venta o trata de personas lo cual es considerado un delito.

Agrega:

“Pero es diferente a la forma que tienen de ir a pedir a una novia; hay pueblos por ejemplo donde el novio se acompaña de la familia, la banda de música y llevan diversos presentes que suelen ser generalmente alimentos, además de cerveza y otras bebidas”.

“Esta práctica persiste, aunque cada vez es menos; tiene que ver con la situación económica que atraviesan los pueblos”.

Mencionó que actualmente en los pueblos indígenas las mujeres pueden elegir libremente a quienes serán sus esposos, aunque puede haber ciertas familias en las cuales los padres impongan su voluntad, pero son la excepción más no la regla.

“La violencia hacia las mujeres en los pueblos indígenas sigue vigente pero no podría decir que es a causa del bajo nivel educativo o por el alcoholismo; esos no son los únicos ni los más importantes factores”.

“Hace poco vimos en redes sociales como un juez violentaba físicamente a su esposa en plena vía pública y no era una persona de bajo nivel educativo”.

Concluye:

“El machismo y alcoholismo no son privativos de los hombres indígenas, más bien son inherentes de alguna manera, a los hombres”.

Guarneros Sosa sí recalcó que, por las condiciones de pobreza de las mujeres, la lejanía, el monolingüismo en ellas, la falta de orientación respecto a donde denunciar las agresiones que sufren y autoridades más omisas en las regiones indígenas provocan una grave impunidad de quienes las agreden.

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