Los niños del asfalto llegan a la mayoría de edad

+ Lejos de las drogas, entrena, se capacitan para ser malabaristas graduados

+ Realizan lo que llaman “semáforos” para costearse cursos de capacitación

Córdoba, Ver.- Convencidos que seguir su pasión es lo de ellos, tres cordobeses, practicantes del slackline y malabarismo combinan a diario amistad, diversión, alegría y sueños por ser mejores en su disciplina. Yuridia, Diego y Christian son tres artistas urbanos que se han capacitado para ser un atractivo en las calles.

Los niños del asfalto que veíamos hace años, han llegado a la juventud y son mejores. Para ellos las drogas y pandillerismo son cosas ajenas a su inspiración y pasión. Sólo los inspira el arte escénico y circense.

Yuridia Casandra, cordobesa, del barrio de Santa Leticia con mucho orgullo, es una atleta del slackline y ha viajado por toda la República Mexicana para aprender y capacitarse en este deporte extremo.

Dirá que es una deportista que lleva 5 años malabareando en el slack.

Indica que se enamoró de este deporte a raíz de un taller que ofreció el municipio al cual ella asistió y de ahí ha continuado preparándose en esta difícil disciplina.

“De hecho hago semáforos cada vez que estoy para pagarme mis viáticos para asistir a mis cursos. Aparte de venir a mostrar lo que sabemos al semáforo, hay cursos para aprender más: no solo es lanzar por lanzar, uno se prepara para poder estar aquí”.

“Sale para lo básico, depende de cuantas horas trabajes y también depende si el clima te lo permite. Hay pros y contras”.

Niega que un artista urbano se involucre en problemas de drogadicción o pandillerismo.

“Para nada. Lo que no sabe la gente es que en la República Mexicana existe una escuela que ofrece la licenciatura en arte escénico y circense contemporáneo que la imparte la Universidad Mesoamericana de Puebla”.

“La droga entre artistas urbanos solo son mitos: No necesariamente quienes ejercemos el arte urbano somos drogadictos o pertenecemos a alguna pandilla”.

“Me dedique a estudiar el arte circense y al deporte extremo en su modalidad de slackline que lleva 10 años en México”.

El slackline es un deporte que llego a México hace algunos años y comenzó en Estados Unidos en los años 80s y se ha extendido a Latinoamérica y consiste como reto, caminar sobre una cinta de unos 5 centímetros de ancho y que puede ser colocada desde medio metro sobre el suelo hasta más de 100 metros, cinta sobre la cual se hacen un sinnúmero de malabarismos.

Por su parte Diego Armando y Christian mencionan que llevan varios años el el malabarismo que iicnairon por gusto y anhelan tener mejores oportunidades en el arte que desarrollan.

“Todo empezó como una curiosidad, pensé la difícil que sería el malabarear y lo tomé como un reto. No requiere mucha práctica, en realidad como una hora al día y se va quedando poco a poco lo que aprendes y poco a poco puedes ir variando trucos”.

“Me gustaría estudiar esto, superarme cada día más”.

“No tenemos nada que ver con drogas y pandillerismo hay de todo en las esquinas”, y concluye:

“Saludos a la banda, actitud con todo y nunca paren”.

 

 

 

 

Don`t copy text!