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El INAH, tras los túneles de Córdoba

Córdoba, Ver.- Para miles de cordobeses, los túneles de nuestra ciudad siguen siendo un enigma y son parte de las leyendas de nuestra antigua ciudad que alcanzó este año 400 años de su fundación. No obstante, nadie ha podido encontrar la red de supuestos pasadizos que según los mitos conectaban a las principales iglesias y otros lugares como forma de comunicación secreta, escape o estrategias militares. Hasta la fecha solo se han podido encontrar en los últimos años dos posibles accesos a subterráneos que con el tiempo fueron usados para drenaje tanto pluvial como subterráneo.

Fernando Miranda Flores, delegado regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia se reunió el pasado 13 de septiembre con la regidora novena Wendy Santiago Gutiérrez y el director de Protección Civil municipal, José Sierra Silva ante quienes presentó un proyecto para iniciar la detección de los posibles accesos a los túneles.

Miranda Flores manifiesta que la evidencia registrada en la calle 1, entre avenidas 5 y 7, cuando se realizaba una obra de pavimentación, implica un riesgo a mediano plazo que puede llevar al colapso de una casa de dos niveles construida sobre el cauce de un arroyo donde se encontró una bóveda, presuntamente parte de un túnel, el 14 de abril del año 2015.

Refiere Miranda que “lamentablemente gran parte de los túneles de Córdoba, si es que los hubo, fueron utilizados como drenaje o para tirar basura y por la humedad que tiene la zona sería muy difícil su saneamiento”.

“El caso de los túneles del fuerte de Loreto en la ciudad de Puebla da la esperanza para poder hallar los de Córdoba. Allá se especuló durante muchos años la existencia de ellos hasta que los ubicaron en la iglesia de Loreto en una extensión aproximada de dos kilómetros de longitud”.

“En Córdoba se debe tener una estrategia de registro sistemático, apoyándonos en técnicas como la geofísica”.

Dijo el arqueólogo del INAH que existen medios para detectar cavernas en el subsuelo y eso permitiría buscar evidencias sin tener que excavar por todos lados, como ocurrió en otras épocas.

“Lo primero que vamos a realizar es una exposición fotográfica de las evidencias que tenemos registradas con toda certeza, para que la gente conozca lo que hay y lo que se puede documentar hasta la fecha”.

“Se piensa dar una conferencia sobre el significado de esas evidencias y de las posibilidades de hallazgos en la ciudad de Córdoba, lo cual sería una primera fase para de ahí tomar como partida la motivación al público de Córdoba cuando vea esas  imágenes con una recopilación de relatos; quien haya visto algo de eso nos tiene que contar donde, y lo que sigue es empezar a marcar esos lugares para ver si existe un patrón que pudiera indicar  rutas”.

“Sobre esos elementos ya podemos decir por esta calle o por esta zona sería conveniente hacer los estudios de geofísica o si el ayuntamiento realiza una obra, que dé el tiempo suficiente para buscar la evidencia y registrarlas si fuera el caso, porque lamentablemente la mayoría de las situaciones que se han podido documentar siempre la condición es que hay una obra que urge, es mínimo el tiempo que dan para hacer el  registro”.

A pregunta expresa manifestó que “quien tiene los recursos para hacer el estudio geofísico con recursos humanos y el equipo es la UNAM; hay que dar una buena justificación para involucrarlos y el tema de Protección Civil es una buena justificación”.

Reconoció que esto implica un trabajo enorme: “pero es un trabajo que puede ser fructífero si se realiza sistemáticamente”.

“Primero hay que hallar los túneles, ver el estado en que se encuentran para realizar la labor de saneamiento”.

Dijo que el ayuntamiento ha mostrado sensibilidad sobre el tema y tiene interés sobre el desarrollo del proyecto de investigación.

“Estamos dando el primer paso que es divulgar lo que sabemos hasta el momento y con ello esperamos recuperar testimonios ciudadanos que ayuden a enriquecer el proyecto para que la siguiente búsqueda que se haga sea organizada y exitosa”.

Manifestó que “tentativamente será el 30 de noviembre cuando se realice la exposición y a partir de ahí se esperarán de dos a tres meses para recopilar testimonios para que el siguiente año estemos trabajando para la identificación y detección del Córdoba subterráneo”.

LA CALLE 1

“La noche del día 14 de abril del 2015, recibí una llamada telefónica de un reportero, quién me informó que en la obra de construcción que se estaba llevando a cabo en la Calle 1, entre las Avenidas 5 y 7, en la Colonia Centro, de la ciudad de Córdoba, una retroexcavadora estaba retirando una banqueta y de repente se hundió, formándose un boquete, donde apareció una bóveda con un arco de ladrillo. Al describirme las características de lo que se halló, le comenté que posiblemente se trataba de una obra antigua relacionada con una construcción de conducción de agua, lo cual debía ser confirmado con una inspección en el lugar”.

“Con la orden de inspección del Centro INAH fui a inspeccionar en lugar colapsado”.

“El hallazgo se dio frente a la casa marcada con el número 153 de la calle 1, entre avenidas 5 y 7, lugar a poco más de 200 metros de la puerta central del palacio municipal. Obras Públicas, en ese momento realizaba la construcción del corredor peatonal

“Al bajar a la excavación noté un hueco rectangular por donde pasaba el ducto del drenaje pluvial; se pudo observar que tras el muro había una bóveda con muros de piedra y ladrillo y cubierta de losa de concreto armado, apoyada sobre columnas y cerramientos del mismo material, formando un pasaje subterráneo de alrededor de 3 metros de ancho con salida hacia el corazón de la manzana, por donde circulan las aguas pluviales y drenaje sanitario”.

“Señaló que al cruzar el arco se pudieron apreciar dos contrafuertes en el muro de piedra y a la derecha otro arco con bóveda de cañón corrido por donde circulaban aguas negras”.

Posteriormente se realizó el registro fotográfico y se midió el área para elaborar el croquis de los elementos arquitectónicos.

“Se encontró que había por lo menos dos etapas constructivas, la primera de mampostería de piedra y ladrillo hueco con junta de cal y arena y la segunda de concreto armado y muros de ladrillo macizo con junta de cemento”.

Fernando Miranda dijo que al finalizar su inspección observó deterioros en el arco de ladrillo y en la losa de concreto: “El arco presentaba fractura y asentamiento en la parte central”.

Dijo Miranda Flores que el 18 de marzo del mismo año regresó al lugar a detallar la inspección y completar el registro fotográfico y ahí el ingeniero Vázquez le informó que habían hallado una piedra que aparentemente era una placa conmemorativa la cual tenía escrito de forma burda textos de los cuales solo pudo identificar lo que decía:

COMENSADA LA HOBRA” ….”EN MAYO DE”…

aunque también había la fecha de 1912.

En su conclusión el INAH determinó en ese momento que esa obra “no es un túnel o bóveda, sino corresponden a los restos de una alcantarilla y de un puente sobre un antiguo cauce pluvial, que fue construido en la segunda década del siglo XX, así como a la obras para canalización y conducción de drenajes de aguas negras, realizadas en la segunda mitad del siglo XX, en consecuencia el asunto no es competencia del INAH”

El arqueólogo investigador del Centro INAH recuerda otro hecho, ocurrido en el primer semestre de 2008:

ESCUELA FRANCISCO I. MADERO

“En la escuela Francisco I. Madero de repente se hundió la tierra hace años y pudimos observar al fondo un piso con acabado perfecto de losetas de barro. El hueco tenía una profundidad de casi 1.80 metros. En ese tiempo no había la tecnología de hoy, ni celulares”.

“El salón daba a la calle y un ingeniero pudo seguir avanzando a través del túnel y logramos ver un paso de luz que era una salida de agua a la avenida 2, detrás de la misma escuela”.

“Obviamente ese hundimiento se cerró, pero se recomendó que el bajante de agua que venía del techo y que causó el hundimiento lo encausaran en un tubo nuevo”.

“Ese edificio fue construido por el año 1790 y tantos. Primero fueron elevando el nivel del piso pues hallamos evidencia de cimentación a 1 metro cincuenta de profundidad”.

“Hay muchas construcciones que quedaron enterradas por esos cambios de nivel de piso, sobre todo los drenes”, concluye

 

 

 

 

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