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Los Tratados de Córdoba

Los Tratados de Córdoba son el documento en el que se acuerda la independencia de México, firmado en la ciudad de Córdoba el 24 de agosto de 1821 por Agustín de Iturbide y el nuevo Virrey Juan O’Donojú. En dicho tratado se le reconocía a México como un imperio independiente de la Monarquía española. ¿Porque en Córdoba?

La noticia del grito de Dolores se esparció rápidamente en la región de Córdoba propiciando el alzamiento de numerosos grupos de insurrectos. Al iniciar 1812, la región cordobesa estaba infestada de insurgentes, lo que obligó a las autoridades a reforzar la guarnición para asegurar las líneas de comunicaciones entre Veracruz y la capital de la Nueva España.

El caudillo regional de mayor importancia era el jefe Bárcena encabezando varios centenares de rebeldes mal armados, que los realistas lograron repulsar fácilmente. En octubre de 1812, Morelos tomo Orizaba, lo que resulto un golpe duro contra la producción tabaquera. Las fuerzas realistas, adiestradas y bien equipadas, decretaron  la leva obligatoria, lo que les distanció de la población. Poco tiempo después, Nicolás Bravo fue asediado mucho tiempo en Coscomatepec donde logró reclutar muchos simpatizantes.

Fue hasta 1816 cuando Guadalupe Victoria asumió el mando de las fuerzas veracruzanas y empezó la construcción de un fuerte en Monte Blanco, al mando del coronel Melchor Músquiz. Este último fue sitiado en 1816 y tuvo que rendirse. Fue conducido en Puebla con 250 de sus hombres y no se sabe lo que ocurrió de él. En Córdoba, las fuerzas realistas condujeron una feroz represión y hasta se cuenta que 23 personas fueron fusiladas en un solo día. Debido a esta violenta política represiva, de 1817 a 1820, reina una calma aparente, pero el 1 de Abril de 1821, las fuerzas insurgentes se apoderaron de la ciudad sin combate. Una fuerza española de más de mil hombres sitió a Córdoba para retomar la ciudad, donde trataron de entrar el 15 de mayo. La muerte de su jefe durante los combates les dejo sin entusiasma y se retiraron el 21.

Es en este momento que se produjo la llegada de Juan O’Donojú en Veracruz. Pidió al general Santa Ana organizar un encuentro con Iturbide, quien propuso Córdoba, ya alejada de las tierras calientes. O’Donojú no tenía facultades para renunciar a ninguna parte del territorio español. Pero estaba consiente de la situación y firmó el documento conocido como los Tratados de Córdoba con los cuales el imperio mexicano se reconocía como monárquico constitucional y moderado. En primer término, la nación independiente mexicana se ofrecía a la familia de Borbón. En caso de que ninguno de éstos aceptase la corona del Imperio mexicano, las cortes imperiales designarían al nuevo monarca mexicano, sin especificar si debía pertenecer a alguna casa reinante europea o si podía nombrarse a cualquier mexicano. Esta última frase fue convenientemente adicionada por Iturbide para dejar abierta la oportunidad de ser electo un ciudadano mexicano.

Una vez firmados los tratados, O’Donojú envió una copia dirigida a Francisco Novella, jefe de gobierno y Capitán General de Nueva España, quien se encontraba en la Ciudad de México. Se concertó una reunión en Tacubaya el 13 de septiembre en la presencia de Iturbide. Novella, los miembros del Ayuntamiento y de la diputación provincial reconocieron a O’Donojú como el nuevo jefe político superior tras varias horas de discusión, y el tratado resulto valido.

Las Cortes españolas rechazaron el Tratado de Córdoba y la independencia mexicana, pero inútilmente. El 18 de mayo de 1822, el Congreso constituyente mexicano proclama a Agustín de Iturbide emperador de México.

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