Desde el Quinto

En 1795, durante la revolución francesa, la ciudad de París fue dividida en distritos. Para esa fecha sólo había 12 pero, posteriormente, en 1859 se establecen los 20 que la constituyen actualmente. Nombrados de acuerdo a la numeración ordinal: primer distrito, segundo distrito, etc., cada uno cuenta con un código postal, con un ayuntamiento y un alcalde propios.

Para orientarse, el visitante debe situar el primer distrito en el centro del plano y, a partir de este, hacia la derecha se encuentra el segundo. Los números de los distritos siguientes se contarán formando una espiral hacia la derecha y hacia el exterior de la ciudad, hasta llegar al veinteavo. Dicho así parece complicado, pero basta ver el esquema que incluí para ustedes para entender la organización.

 

Más que simples entidades administrativas, cada distrito tiene un carácter particular y un ambiente propio, a tal grado que el turista que visita el vigésimo distrito se siente en una ciudad diferente del que se pasea en el primero. Cada uno relata, a su manera, una parte de la historia de París. Como ejemplo se puede citar la abundancia de creperías en el catorceavo distrito. Las crepas son un platillo tradicional bretón y precisamente, los trenes desde Bretaña llegan a la estación de ferrocarril de Montparnasse, situada en este mismo distrito.

El quinto distrito es el más antiguo de la ciudad porque una gran parte de él fue construido por los romanos en la antigüedad y corresponde a lo que actualmente se llama el barrio latino, por albergar la vieja Universidad de la Sorbona, donde se hablaba latín. Por eso, cuenta también con un carácter estudiantil y con ese toque de verdor que aporta el “Jardin des plantes”, un jardín botánico, extenso y colorido, adosado al Museo Nacional de Historia Natural.

 

Desde hace más de veinte años, vivo en el quinto distrito que constituye, por su situación central, una excelente base de observación de la vida parisina. A través de esta columna me gustaría compartir con ustedes mis impresiones de París, mi ciudad de adopción, sin olvidar nunca que mi ciudad natal, Córdoba, tendrá siempre un lugar privilegiado en mis recuerdos.

 

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