Paris: Desde el quintoPrincipal

Charles Edouard Eugène Stoecklin: un aventurero suizo olvidado

El 8 de enero de 1862, desembarcan en el puerto de Veracruz las fuerzas españolas y francesas del cuerpo expedicionario internacional, buscando la recuperación del dinero de las deudas contratadas por México durante la Guerra de Reforma. Los ingleses prefieren quedarse en sus barcos. Muy rápidamente, los españoles y los ingleses se enteran del proyecto francés de conquistar México y desisten. Las tropas francesas quedan solas y el 26 de febrero, empiezan su marcha tierra adentro. Ocupan rápidamente Córdoba, luego Orizaba y de allí continúan su marcha hacia Puebla donde conocen una derrota el 5 de Mayo.

Tienen que replegarse hacia Orizaba, en la espera de refuerzos. La región entre Córdoba y Veracruz pertenece a las Tierras Calientes donde el vomito negro hace estragos en las filas del ejército. Para sólo dar una idea, un batallón francés de cazadores de 820 hombres a su llegada a Veracruz apenas contaba con 192 soldados válidos al llegar a Orizaba, en septiembre. El comandante francés, el General Forey, es consciente del peligro, pero debe asegurar las comunicaciones entre Orizaba y el puerto.

El decide entonces confiar el control de esta ruta a algunas unidades irregulares, consideradas como sacrificables, entre ellas la guardia urbana de Charles Edouard Eugène Stoecklin. Nacido en Suiza en 1834, este último es un ingeniero probablemente empleado en la construcción del ferrocarril que debía conectar Veracruz con México. El se alista rápidamente en las fuerzas francesas y toma el mando de la guardia urbana del puerto, haciendo de esta fuerza de policía un cuerpo auxiliar del ejercito francés. Recluta sin vacilar mercenarios y aventureros, que sobran en el puerto. Además de las guerrillas conservadoras de Manuel Llorente y de Figarero, unos 80 hombres, acantonados en el pueblo de La Soledad, logra reunir unos 50 voluntarios.

Se conoce entre ellos la presencia de franceses, de probables desertores del ejército español, de unos ingleses o norteamericanos, de marineros de diversos índoles y hasta de la tripulación de un barco griego que se dedicaba al tráfico de esclavos. Esos mercenarios eran probablemente capaces y deseosos de pelear, pero indisciplinados y mal preparados.

A fines de abril de 1862, la guardia urbana recibe su primera misión oficial: escoltar un transporte de veinte carretas de pólvora, rumbo a Orizaba. Cayendo en una emboscada, los voluntarios se dan a la fuga, dejando en las manos de los guerrilleros mexicanos las carretas y sus pasajeros con un saldo de 39 muertos. ¡Un fracaso total! A pesar de su participación victoriosa en la captura de pueblo de Medellín en noviembre de 1862, los hombres de Stoecklin caen, algunas semanas después, en otra emboscada en Tlacotalpan, donde pierden 22 voluntarios.

El Estado Mayor francés, desilusionado, manda los sobrevivientes a La Soledad, donde sólo sirven de espantapájaros, hasta la llegada de su nuevo jefe, el coronel Dupin que hará de ellos las tristemente famosas Contra-guerrillas que pelearán en Veracruz y en Tamaulipas hasta el final de la guerra de Intervención.

¿Y Stoecklin? Amargo y decepcionado, apenas sirve unas semanas bajo el mando de Dupin, antes de regresar a Veracruz para reclutar una nueva pandilla, unos 120 aventureros de mala fama con los cuales se lanza el 17 de julio de 1863 a la conquista de Minatitlán y después de Acayucan. Pero se encuentran rodeados por las fuerzas liberales mexicanas y en un breve combate, Stoecklin muere con 25 de sus hombres. Los otros regresan a Veracruz. Así terminó la carrera militar del único suizo que se conoce en la guerra de Intervención.

Alcaldesa entrega obras y apoyos en zona rural

Anterior

Marchan madres de desaparecidos; piden regreso de sus hijos

Siguiente

Te puede interesar