Whasington.- Dos potentes erupciones solares se produjeron este miércoles, la segunda de las cuales es la más intensa registrada desde el inicio de este ciclo de actividad solar en diciembre de 2008, indicó la NASA.

Estos chorros de radiación que pueden perturbar el funcionamiento de los satélites de comunicación y el GPS, así como las redes de distribución eléctrica al alcanzar la atmósfera superior de la Tierra, fueron detectados y grabados por el satélite Solar Dynamics Observatory de la agencia espacial estadounidense.

Según el Centro de Predicción de Meteorología Espacial (SWPC), estas erupciones llamadas de "categoría X" perturbaron las comunicaciones de radio de alta frecuencia durante una hora del lado de la Tierra frente al Sol y también las comunicaciones de baja frecuencia utilizadas en la navegación.

Las dos erupciones se produjeron en una región activa del Sol donde ya había ocurrido una erupción de intensidad media el 4 de septiembre.

Durante el ciclo actual del Sol, que comenzó en diciembre de 2008, la intensidad de la actividad solar disminuyó bruscamente, abriendo el camino al "mínimo solar".

Los ciclos solares duran un promedio de 11 años.

Al final de la fase activa estas erupciones se vuelven cada vez más raras, pero pueden no obstante ser potentes.

as tormentas solares son el resultado de una acumulación de energía magnética en algunos lugares. Estos chorros de materia ionizada se proyectan a gran velocidad en la corona del Sol y más allá, hasta cientos de miles de kilómetros de altitud.

WASHINGTON.- Científicos de la NASA han revelado un plan para contrarrestar la amenaza de una catastrófica erupción del supervolcán de Yellowstone, que amenaza con dejar al planeta en un “invierno volcánico'” durante varios años.

Científicos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) han preparado un ambicioso plan para impedir el desastre y evitar que el volcán explote, un método arriesgado que consiste en enfriar las cámaras de magma dentro del supervolcán.

Yellowstone pierde entre el 60 y 70 por ciento de su calor en la atmósfera, pero el restante permanece dentro y podría convertirse en una super erupción.

Los científicos de la NASA creen que podrían evitar esta catástrofe con la ayuda de agua fría, que según los investigadores podría inducir una reducción del 35 por ciento en la cantidad de calor almacenado en las cámaras de magma.

Según el informe, una tarea tan pesada como ésta podría lograrse perforando 6.2 millas en el supervolcán y bombeando agua a alta presión.

El agua que sale del supervolcán, según la Nasa, estaría hirviendo a unos 350 grados centígrados, y podría ser utilizada para generar electricidad.

No obstante, el proyecto tendría un costo aproximado de tres mil 460 millones de dólares; un presupuesto imposible, por lo que la NASA intenta incentivar al mundo empresarial para que participe.

La denominación de supervolcanes se debe a que su potencia puede superar hasta en cien veces la de los volcanes convencionales.

Por este motivo, suponen un peligro para las poblaciones ya que podrían producirse millones de víctimas potenciales si llegaran a entrar en erupción.

Un total de mil 562 temblores han sido registrados en Yellowstone desde que comenzó el último conjunto de eventos sísmicos el pasado 12 de junio.

Los temblores fueron detectados desde la misma superficie hasta 14.5 kilómetros de profundidad. El mayor fue de una magnitud 4.4 en la escala Richter.

Un nuevo mapa del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha dado cuenta de las deformaciones experimentadas por el terreno en el entorno de la caldera de Yellowstone en los últimos dos años debido a la presión causada por los temblores subterráneos.

Los expertos del USGS no creen que haya razones para la preocupación en estos momentos: “Los patrones actuales de las deformaciones en Yellowstone no superan la norma histórica”.

Yellowstone ha tenido tres supererupciones en los últimos 2.1 millones de años. Si ocurriera otra ahora, algunos científicos creen que tendría consecuencias más devastadoras que cuando ocurrió la del Toba, Indonesia.

Bajo el parque nacional de Yellowstone, en el oeste de Estados Unidos, yace un coloso dormido de 90 kilómetros que contiene entre 200 y 600 kilómetros cúbicos de roca fundida.

Y estas cifras sugieren que este supervolcán es 250 por ciento más grande de lo que se pensaba, según las conclusiones de un estudio presentado en la reunión anual de la Unión de Geofísicos de Estados Unidos (AGU) que se realizó en San Francisco, California.

La NASA realizará una misión de investigación sobre la atmósfera de Venus, a través del uso de satélites miniatura, que estarán dotados de instrumentos sensibles a rayos ultravioleta y un nuevo espejo recolector de luz.

CubeSat UV o CUVE es el nombre del experimento de los científicos e ingenieros del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, el cual buscará una explicación del por qué en la luz visible Venus se ve suave y sin rasgos, pero al cambiar el filtro a ultravioleta se muestra diferente.
 
De acuerdo con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), las áreas oscuras y claras rayan la esfera, indicio de que algo absorbe las longitudes de onda ultravioleta en las tapas de la nube en el planeta.
 
El segundo planeta del Sistema Solar en orden de distancia desde el Sol tiene una estructura y tamaño semejante a la Tierra, mismo que gira de manera lenta en la dirección opuesta a la mayoría de los planetas.
 
Venus cuenta con una atmósfera espesa, construida por dióxido de carbono, con nubes de gotitas de ácido sulfúrico. A su vez, atrapa el calor en un efecto de invernadero fugitivo, que lo convierte en el planeta más caliente de ese conjunto de astros.
 
“La naturaleza exacta del absorbedor de nubes no ha sido establecida. Esta es una de las preguntas sin respuesta y es importante”, indicó Valeria Cottini, investigadora principal de CUVE.
 
La agencia espacial estadunidense señala que investigaciones anteriores de Venus muestran que la mitad de la energía solar es absorbida en el ultravioleta por una capa superior de las nubes de ácido sulfúrico, lo que proporciona al planeta rasgos rayados oscuros y claros.
 
En tanto, otras longitudes de onda se dispersan o se reflejan en el espacio, ello explica por qué el planeta se ve como una esfera blanca, de color blanco amarillento, en longitudes de onda visibles para el ojo humano.
 
Cottini aseguró que existen distintas teorías sobre las rayas de ese planeta, y una es que los procesos convectivos limpian el absorbedor desde el interior de la espesa cubierta de nubes, para transportar la sustancia hasta las cimas de éstas.
 
“Dado que la máxima absorción de energía solar por Venus ocurre en el ultravioleta, la determinación de la naturaleza, concentración y distribución del absorbente desconocido es fundamental. Esta es una misión altamente enfocada, perfecta para una aplicación CubeSat".
 
Además de volar una cámara ultravioleta miniaturizada para agregar información contextual y capturar las características de contraste, CUVE llevará un espectrómetro para analizar luz sobre una amplia banda espectral.
 
A través de este estudio, el equipo de investigación busca mejorar las tecnologías de la misión y evaluar los requisitos técnicos para alcanzar una órbita polar alrededor de Venus como una carga útil secundaria.
 
El equipo estima que le llevaría un año y medio a CUVE llegar a su destino. Una vez en órbita, el equipo reuniría datos durante unos seis meses.
 
En la actualidad, los satélites pequeños desempeñan un papel cada vez más importante en exploración, demostración de tecnología, investigación científica y educativa en la NASA.

Una reciente investigación de la NASA estima que Trappist-1, la estrella enana ultra-fría en la que orbitan siete planetas del tamaño de la Tierra, es más vieja que nuestro sistema solar, con una edad de entre 5.4 y 9.8 millones de años.

De acuerdo con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), no está claro qué significa esa edad para los planetas habitables, ya que las estrellas más antiguas son menos que las estrellas más jóvenes.
 
“Nuestros resultados ayudan a limitar la evolución del sistema TRAPPIST-1, porque debe haber persistido durante miles de millones de años, lo que significa que los planetas tuvieron que evolucionar juntos, de lo contrario el sistema se habría desmoronado hace mucho tiempo”, explicó el astrónomo de la Universidad de California, en San Diego, Adam Burgasser.
 
Burgasser y el investigador adjunto del programa de Exploración Exoplanetaria de la NASA, Eric Mamajek, confirmaron que TRAPPIST-1 es relativamente tranquila comparada con otras estrellas enanas ultra-frías.
 
No obstante, dado que los planetas se encuentran tan cerca de la estrella, han absorbido durante miles de millones de años alta radiación, lo que podría haber hecho hervir las atmósferas y grandes cantidades de agua.
 
Ante esos resultados, la NASA considera que el equivalente a un océano de la Tierra pudo haberse evaporado de cada planeta en el Sistema TRAPPIST-1, excepto en los dos más distantes de la estrella anfitriona que son g y h.
 
En su página de Internet, la agencia pone como ejemplo a Marte, un planeta que en el pasado pudo haber tenido agua líquida en su superficie, el cual perdió la mayor parte del vital líquido y su atmósfera por la radiación de alta energía del Sol durante miles de millones de años.
 
Sin embargo, la vejez no determina que la atmósfera de un planeta fue erosionada. Dado que los planetas de TRAPPIST-1 tienen densidades menores que la Tierra, es posible que grandes depósitos de moléculas volátiles como el agua pudieran producir ambientes gruesos para proteger a las superficies planetarias de la radiación.
 
Las condiciones antes mencionadas podrían ser contraproducentes en un proceso de “invernadero fugitivo”, en el que la atmósfera se vuelve tan gruesa que la superficie del planeta se sobrecalienta como en Venus, destacó la NASA.
 
“Si hay vida en esos planetas, especularía que tiene que ser una vida dura, porque tiene que ser capaz de sobrevivir durante miles de millones de años a algunos escenarios potencialmente difíciles”, aseguró Burgasser.
 
Entre los métodos empleados por los científicos para determinar la edad de TRAPPIST-1, incluyeron la velocidad con que la estrella se mueve en su órbita alrededor de la Vía Láctea, las estrellas más rápidas tienden a ser más viejas.
 
Así como la composición química de su atmósfera y el número de bengalas TRAPPIST- 1 durante los períodos de observación, las cuales apuntaron a que se trata de una estrella más antigua que nuestro Sol.
 
La agencia expone que mediante futuras observaciones con el Telescopio Espacial Hubble y el próximo Telescopio Espacial James Webb se podría revelar si los planetas que orbitan a Trappist-1, la estrella enana ultra-fría, tienen atmósferas y si estas son como las de la Tierra.

La madrugada del 12 al 13 de agosto se producirá la lluvia de meteoros de las Perseidas o “Lágrimas de San Lorenzo”, informó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

Pese a que ya se pueden observar en el cielo los meteoros de este tipo, el punto cumbre de uno de los acontecimientos celestes más importantes del año para los amantes de la astronomía llegará la noche del sábado 12 al 13 de agosto, que será el momento propio de su observación.

De acuerdo con NASA, la lluvia de meteoros tiene su origen en el cometa Swift-Tuttle, y aunque ya no está cerca de la Tierra, su cola intersecta la órbita terrestre, por lo que cada año en el mes de agosto la Tierra pasa a través de ella.

Este espectáculo celeste es producido por los pequeños fragmentos de polvo del cometa que chocan con la atmósfera terrestre a 212 mil kilómetros por hora. A dicha velocidad, hasta el fragmento más pequeño genera una estela luminosa al desintegrarse.

La agencia espacial estadounidense informó que el momento para observar las “Perseidas”, que reciben su nombre porque los meteoros salen de la constelación de Perseo, será una vez que el Sol se oculte.

“Las estelas de los meteoros que rozan la Tierra son largas, lentas y coloridas; y constituyen una de las clases de meteoros más bellos”, dijo el miembro de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides de la NASA, Bill Cooke.

Comentó que antes de la medianoche la tasa de meteoros será baja, pero aumentará conforme avance la noche, con un pico antes del amanecer que alcanzaría los 50 meteoros por hora, cuando la constelación de Perseo esté en el cenit del cielo.

Bill Cooke recomendó a las personas que deseen observar las ráfagas más espectaculares de la lluvia de meteoros, compuestas por meteoros tenues y delicados, alejarse de las luces de la ciudad, ya que éstas sólo se podrán admirar desde las zonas rurales.

A la lluvia de meteoros de las Perseidas que se encuentran entre los más brillantes de este tipo de fenómenos, se le suman eclipse total de Sol del próximo 21 de agosto.

El rover explorador Curiosity, de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), capturó fotografías del planeta Marte donde se observa las nevadas nubes que surcan el cielo marciano.

A pesar de que las nubes ya han sido captadas en diferentes ocasiones, por Curiosity y otras misiones, la nueva serie de ocho fotografías del cielo marciano en una mañana temprana, son las más claras hasta el momento.

“Es probable que las nubes estén compuestas de cristales de hielo de agua que se condensan en granos de polvo donde hace frío en la atmósfera”, explicó el miembro del equipo de Curiosity de la Universidad de York en Toronto, Canadá, John Moores.

Por su parte, Charissa Campbell miembro de York, se encargó de producir las secuencias de imagen mejorada generando un "promedio" de todos los fotogramas en cada secuencia, indicó la agencia espacial estadunidense.

Asimismo, recordó el aterrizaje del rover explorador Curiosity, hace cinco años cerca del Monte Sharp en Marte, el cual mandó las primeras imágenes de que el vehículo había tocado suelo marciano.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), indicó que el pequeño satélite experimental, RAVAN, entregó con éxito los datos para predecir los cambios en el clima de la Tierra.

El CubeSat RAVAN fue lanzado a la órbita baja terrestre, con el objetivo de probar nuevas tecnologías que ayuden a medir el desequilibrio de la radiación de la Tierra.

Lo anterior, es la diferencia entre la cantidad de energía del Sol que llega a la Tierra y la que se refleja y regresa al espacio. El resultado estimado es menos del uno por ciento, el cual es responsable del calentamiento global y cambio climático, expuso la NASA en su página de Internet.

Para medir la cantidad de energía solar y térmica reflejada que se emite en el espacio, los científicos dotaron a RAVAN de dos tecnologías nuevas para una nave espacial en órbita.

Se trata de nanotubos de carbono que absorben la radiación de salida y un cuerpo negro de cambio de fase de galio para la calibración. Su propiedad absorbente los hace adecuados para medir con exactitud la cantidad de energía reflejada y emitida desde la Tierra.

Los radiómetros de RAVAN calculan la cantidad de energía absorbida por los nanotubos de carbono y las células de cambio de fase de galio monitorean la estabilidad de los radiómetros.

"Sabemos que la radiación saliente de la Tierra varía mucho con el tiempo dependiendo de variables como nubes o aerosoles o cambios de temperatura. Una constelación puede proporcionar una cobertura global, 24/7, que mejorará estas mediciones", dijo el investigador principal, Bill Swartz.

En la actualidad, los satélites pequeños, que incluyen los CubeSats, desempeñan un papel cada vez más importante en la exploración, demostración de tecnología, investigaciones científicas y educativas de la NASA.

 

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) recordó el aterrizaje del rover explorador Curiosity, hace cinco años cerca del Monte Sharp en Marte.

Rememoró que el 5 de Agosto de 2012, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, el equipo de la misión recibió la confirmación de radio y primeras imágenes de que el vehículo había tocado suelo marciano.
 
Las transmisiones del Curiosity, que viajó a la velocidad de la luz tardaron desde Marte cerca de 14 minutos en llegar a la Tierra, ese día se estaba a unos 248 millones de kilómetros, destacó la NASA en su página de Internet.
 
En menos de un año, expuso, la misión logró su objetivo, pues se determinó que un ambiente de un lago antiguo en esta parte de Marte ofrecía las condiciones necesarias para la vida, agua dulce, otros elementos químicos clave y una fuente de energía.
 
Una vez estudiadas  los más de 182.88 metros (600 pies) verticales de roca con signos de lagos y aguas subterráneas posteriores, los científicos de la misión Curiosity concluyeron que las condiciones habitables perduraron durante al menos millones de años.

Científicos detectaron ondas de gravedad en el interior del Sol y patrones de vibración sísmica que significarían que su núcleo gira casi cuatro veces más rápido que su superficie, gracias al observatorio Heliosférico y Solar (SOHO, por sus siglas en inglés) de la ESA-NASA.

Los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), emplearon la “heliosismología”, la cual analiza las ondas acústicas que reverberan a través de él.
 
A diferencia de la Tierra, donde ocurre un fenómeno responsable de generar las ondas sísmicas en un momento concreto, el Sol oscila de manera continua a causa de los movimientos de convección dentro de su gigante cuerpo gaseoso, destacó la Agencia Espacial Europea.
 
“Las oscilaciones solares estudiadas hasta el momento son ondas acústicas, pero en el Sol también debía haber ondas de gravedad, con movimientos verticales y horizontales, como las olas del mar”, planteó el autor principal del proyecto, Eric Fossat.
 
“Llevamos más de 40 años buscando estas escurridizas ondas de gravedad (ondas g) en nuestro Sol y, aunque los intentos anteriores ya apuntaban detecciones, ninguno resultó definitivo. Ahora, por fin, hemos descubierto cómo obtener señales de forma inequívoca”, reveló.
 
Para el desarrollo del estudio, publicado en la revista científica Astronomy & Astrophysics, el equipo de trabajo usó 16.5 años de información recopiladas por el instrumento de Oscilaciones Globales a Bajas Frecuencias (GOLF, por sus siglas en inglés) de SOHO.
 
Asimismo, los científicos aplicaron a los datos distintas técnicas analíticas y estadísticas, donde descubrieron una impresión regular de los modos g sobre las ondas de frecuencia más alta, denominadas ondas de presión (u ondas p).
 
Durante el proyecto detectaron un parámetro de modo p que mide cuánto tarda una onda acústica en atravesar el Sol y volver a la superficie.
 
La marca en las ondas g descubiertas sugiere que el núcleo gira una vuelta por semana, casi cuatro veces más rápido que las capas superficiales e intermedias observadas, mismas que varían de 25 días en el ecuador a 35 días en los polos.
 
“Ya se han detectado modos g en otras estrellas y ahora, gracias a SOHO, por fin hemos dado con una prueba evidente de su presencia en nuestro Sol”, mencionó.
 
“Resulta muy especial estudiar el núcleo de nuestra propia estrella para obtener una primera medida indirecta de su velocidad de rotación”, expresó.
 
No obstante, aseguró que aunque queden décadas hasta que se pueda dar por concluida la búsqueda este hallazgo abre un nuevo horizonte en la física solar.

Puebla.- Haro-44 es la galaxia que hace 50 años fue descubierta por el científico mexicano Guillermo Haro, y hoy es una de las primeras tres fuentes observadas por MEGARA en el Gran Telescopio Canarias (GTC), informó la Universidad Complutense de Madrid.

En un comunicado, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), detalló que MEGARA es el nuevo instrumento de espectroscopía 3D, construido en la Universidad Complutense de Madrid.
 
Detalló que el INAOE realizó el pasado 24 de julio su primera observación a la que asistieron representantes de todas las instituciones que han participado en su construcción.
 
Aseveró que el espectrógrafo, es único en la instrumentación actual, gracias a su capacidad de obtener información detallada de la energía de la luz de zonas extensas del cielo, lo que se conoce como espectroscopía 3D, así como de un gran número de objetos individuales simultáneamente.
 
Durante la inauguración, el doctor Romano Corradi, director de GRANTECAN, agradeció al equipo el aceptar el reto de construir un instrumento con las capacidades de MEGARA en unos años de gran penuria económica para la ciencia.
 
“Un instrumento tarda años en construirse, éste se ha hecho en tres, lo que constituye un tiempo récord”, resaltó.
 
El investigador principal, Armando Gil de Paz, destacó que MEGARA empezará ahora a demostrar lo que es capaz de hacer, permitiendo, a partir del análisis de sus observaciones, ampliar nuestro conocimiento del Universo, en beneficio tanto de la comunidad astronómica como de la sociedad en general.
 
Carlos Andradas, rector de la Universidad Complutense de Madrid, destacó que la universidad es protagonista de un paso más para enriquecer al GTC, el telescopio más grande del mundo, al que MEGARA aporta una combinación sin precedentes.
 
Por su parte, el director del Instituto de Astrofísica de Canarias, Rafael Rebolo, se mostró convencido de que toda la comunidad científica va a ganar mucho con MEGARA y que por lo tanto, ganará también la ciencia.
 
Esperanza Carrasco Licea, investigadora del INAOE y líder de la parte mexicana en MEGARA, comentó que en particular dicho instituto, como socio principal de la universidad española, fue responsable de toda la óptica del espectrógrafo así como del criostato.
 
La óptica de MEGARA, compuesta por 73 elementos ópticos, fue fabricada en su totalidad en México por el INAOE en colaboración con el Centro de Investigaciones en Óptica, ambos centros pertenecientes al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
 
El equipo y las autoridades asistentes pudieron obtener datos de primera calidad de algunos objetos emblemáticos para sus instituciones, tales como la galaxia de la exploración “Complutense” de nombre UCM2325+2318 y las también galaxias Haro-44 y NGC7469.
 
Los investigadores del INAOE mencionaron estar muy entusiasmados de que una de las primeras galaxias observadas por MEGARA haya sido precisamente Haro-44, una de las galaxias descubiertas por Guillermo Haro desde Tonantzintla hace más de 50 años.
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