La magia de la sanación

Córdoba, Ver.- Parteras, hueseros y curanderas, trabajan en pleno Siglo XXI y seguirán a pesar del avance de la medicina, porque hay padecimientos que sólo con fe se pueden curar, aunque parezca increíble.

De los tres trabajos empíricos antes mencionados, sólo el que ejercen las parteras es reconocido por la Secretaría de Salud (como institución rectora en el sector Salud), por eso las incluye de forma permanente en cursos para profesionalizarlas y a su manera ayuden a las parturientas, para evitar las muertes maternas, pero con la advertencia que cuando las cosas se compliquen lleven a las parturientas de inmediato al hospital más cercano.

Es cierto que los cambios en la sociedad prácticamente están obligando a quienes trabajan con el sistema óseo a cursar una licenciatura para ser reconocidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) como profesionales de la salud, incluso las nuevas generaciones están interesadas en cursar la carrera de fisioterapista.

Quienes trabajan con la medicina tradicional, tienen la opción de cursar estudios universitarios para profesionalizarse porque ya es reconocida, incluso, en Córdoba, la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) la impartirá a partir del próximo ciclo escolar. 

Pero en este reportaje lo que se quiere es rescatar el trabajo empírico de aquellas personas que por generación se han dedicado a curar a su manera, aunque no estén incluidos en la lista de los profesionales de la salud. 

A principios de la década de los 80´s comenzó la capacitación de las parteras, aunque las de aquel tiempo no le dieron tanta importancia porque consideraban que no eran novatas y tenían los suficientes conocimientos para realizar su trabajo.

¿Quién no recuerda que en su infancia lo hayan llevado a curar de espanto, de golpe, o empacho?, seguro que más de tres personas dijeron “yo”, y ¿quién alguna vez no fue o escuchó decir a alguien que fue al huesero porque se falseó un pie o alguna parte de su cuerpo?, y a las mamás y abuelitas hablar de las parteras, esas mujeres que nos imaginamos viven en comunidades rurales con grandes conocimientos, pero también están en las zonas urbanas. 

La medicina tradicional, a base de herbolaria, no puede dejarse de lado, porque es parte de la cultura mexicana, de nuestros antepasados, y con asombro se puede decir que da resultados.
En esta ocasión nos adentramos al mundo de personas, que a su manera contribuyen con la medicina para sanar de ciertas enfermedades, que acompañada por una gran dosis de fe, la gente puede sanar, acaso son “¿magos de la sanación?”.

ÁNGELA ROJAS GONZÁLEZ ES PARTERA Y CURANDERA

*Ser partera, el mejor regalo que le heredó su madre
Ángela Rojas González, es partera y curandera, en su domicilio particular ubicado en la colonia Úrsulo Galván, atiende a sus pacientes, donde concedió la entrevista a este medio de comunicación.
Contó que aprendió el oficio de partera por necesidad, cuando tenía 14 años de edad, su mamá Ángela González (QEPD), le pedía la ayudara a atender a las parturientas, prácticamente se convirtió en su asistente.
Cuando tenía 17 años hizo su primer curso de primeros auxilios en Potrero Nuevo, nueve años después participó en un curso-taller de parteras convocado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y continuaba ayudando a su mamá.
El doctor De la Mora fue quien transmitió muchos conocimientos a ambas mujeres, por eso le agradeció a través de este medio.
Con 47 años de experiencia como partera, dejó en claro que lo primero que debe saberse es hacer el tacto, en qué posición viene el bebé, cuando el producto viene sentado no hay que esperar y llevar a la mujer al hospital, sí está atravesado se puede acomodar y bajar la cabeza a la pelvis para que nazca.
Tampoco se puede pasar por alto identificar el latido fetal, sí tiene o no doble circular porque de ahí dependerá que se lleve al hospital para que le practiquen la cesárea.
A pesar de los avances médicos, hay embarazadas que nunca van al doctor, y le llegan así, sin ningún ultrasonido, así que en esos casos echa mano de todo su conocimiento para que el parto tenga éxito.
Un parto normal puede tardar de tres a 24 horas, pero no debe pasar mucho tiempo ni dejar que la mujer puje mucho porque puede poner en riesgo la vida del bebé, y cuando esto ocurre es mejor llevarla al hospital.
Hay mujeres que prefieren acudir con la partera para que le lleve el control prenatal, desde que tienen ausencia de la menstruación van con ella, les hace una revisión, les aplica las vacunas correspondientes, les receta consuman hierro, les checa la presión y el peso.
Ella asegura que también ayuda a las mujeres para que se embaracen, porque cada caso es diferente.
De carácter alegre, doña Ángela cuenta que su trabajo es su mayor orgullo, porque le ha dejado grandes satisfacciones, pero también pesares porque en ocasiones las cosas no salieron bien.
No se terminaría de explicar el trabajo y responsabilidad tan grande de la partera, expresó doña Ángela, lo que es cierto que ama su trabajo y da gracias a Dios porque le dio el don de ayudar a las mujeres a tener a sus hijos.
Continúa participando en cursos-talleres que convoca el sector Salud porque nunca se termina de aprender.

INCREÍBLE, PERO DA RESULTADO CUANDO LA GENTE SE CURA DE GOLPE, ESPANTO Y EMPACHO

Doña Ángela también cura de golpe, espanto y empacho, a niños y adultos, y aunque parezca increíble da resultado.
Lo primero que debe tenerse es visión al ver al paciente para saber qué tiene y de qué curarlo, por eso debe comenzarse por cuestionarlo o a los papás.
Cuando se cura de golpe se advierte a los papás que al día siguiente no podrán bañar al niño. Hay síntomas característicos del golpe como diarrea, temperatura, decaídos y tristes. 
Para curar se utiliza el vino estítico, agua de papa, yerba de golpe, todo en infusión, es importante apretar el cuerpo desde los pies a la cabeza, cruzarlo, enredarlo, y darle al final unos golpecitos en las plantas de los pies.
Se tiene la creencia de que cuando la gente se espanta hay que curarse, de lo contrario, el estado anímico disminuirá, enfermará sin razón y por las noches tendrá sobresaltos.
La curación es a base de yerba de espanto, epazote crudo, espíritus de tomar y untar, y esencia de toronjil. Mientras el paciente mira una bandeja con agua y flores, se le rocía con agua fría al tiempo que se le grita “(nombre) no te espantes” --tres veces--. Al final se le dan los espíritus de tomar.
Para curar de empacho primero se tallan las coyunturas de las manos, antebrazos, brazos y hombros para aflojar el cuerpo, también se soban los intestinos con manteca lavada y pomada de manzana. Después se pone al paciente boca abajo y se le truena la piel de la espalda, al final se le da una purga, el tanto es conforme a la edad.

FRANCISCO JAVIER MARTÍNEZ RISSO: ES UN ORGULLO SER HUESERO

En esta lista de trabajos también está la persona conocida como “huesero”, y tienen muchos pacientes, porque hay gente que fue con el doctor y traumatólogo por alguna lesión pero no le sirvió, y quizás es la fe pero al acudir con ellos sanan.
Aquí nuestro entrevistado es Francisco Javier Martínez Risso, quien prefiere que le llamen fisioterapista, porque aunque su trabajo no es reconocido por la Secretaría de Salud, ni ninguna otra institución del sector Salud, le ha costado ganarse un nombre y conocimientos, pero sobre todo mantener el prestigio que tuvo su padre don Arturo Martínez, quien hace más de tres décadas fue el mejor huesero de Córdoba.
Es que el padre de Francisco Javier fue huesero durante 44 años, y él cumplirá este mes 28 años de dedicarse a este trabajo, del cual se siente orgulloso.
Es un trabajo que viene de generación en generación, porque su abuelo, Arturo Martínez también fue huesero.
Su padre era de San Luis Potosí, pero llegaron a Córdoba porque su abuelo era conductor de ferrocarriles, y trajo a su familia a esta ciudad, donde se asentaron y quedaron.
Su papá cursó cuatro semestres de Medicina en San Luis Potosí, por eso tenía conocimientos del cuerpo. En su juventud Francisco Javier no quería trabajar como huesero, quería estar en una oficina y vestir de traje, por eso estudio Contaduría Pública en la Universidad Veracruzana, pero el destino lo llevó a seguir los pasos de su progenitor.
Esta entrevista se realizó en el pequeño cuarto donde Francisco Javier atiende a sus pacientes, a escasos metros de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el mismo lugar donde su padre atendió infinidad de pacientes por 44 años.

Por cierto, la imagen de Cristo, un poster del sistema óseo, adornan las paredes, hay una pequeña cama individual, y sus herramientas de trabajo. 
Francisco Javier comentó que en 1985, a su padre le amputaron una pierna porque era diabético, a partir de ahí se convirtió en su asistente y sin querer queriendo le fue gustando el trabajo de su padre.

Por su preparación profesional Francisco Javier está informado, por lo que asegura le gusta leer mucho, libros, bibliografías que le dejan los representantes de laboratorios, buscar en Internet, y como su trabajo no es reconocido por la autoridad médica, asiste a cursos y talleres por cuenta propia, aunque reconoce le gustaría cursar un diplomado para aprender más. Ahora hay una carrera universitaria de fisioterapista en Puebla, la más cercana. 

De su trabajo explicó, las lesiones más frecuentes son: esguinces de tobillo, luxaciones de rodilla, de hombros, codos, articulaciones, problemas de lumbalgia, nervio ciático, de cervicales y parálisis facial. Cuando las lesiones son graves opta por enviar a los pacientes al traumatólogo para no cometer algún error que ponga en riesgo su trabajo y la salud de la persona.

Para que la gente se dé cuenta del trabajo que realiza, ejemplificó, las lesiones por lumbalgia se dan por sobrepeso, humedad y cargar pesado; los esguinces ocurren cuando hay desgarre del músculo con ligamento; la parálisis facial porque hay mucha tensión; una luxación es porque se desvía el hueso, pero se puede acomodar.

En este trabajo se tiene que ser muy honesto, porque se puede prestar a la charlatanería, y eso desanima a la gente, por eso antes que nada está el profesionalismo, también se tiene que ser muy respetuoso. 

Francisco Javier asegura que tiene pacientes de Huatusco, Coscomatepec, Tierra Blanca, y muchos lugares más que hacen el viaje sólo para que los cure, lo cual es gratificante. Por día llega a atender entre cinco a diez pacientes.

Aseguró estar enamorado de su trabajo, pero reconoce que no es Dios y la fe y paciencia son elementales para que una persona sane. Tiene tres hijos, el más chico de 10 años de edad, en quien ve posibilidades para que herede su trabajo, aunque afirma le gusta el futbol, pero quizás algún día combine ambas cosas.

De forma especial llamó a la Secretaría de Salud para que tome en cuenta el trabajo que realizan los fisioterapistas y organicen cursos para capacitarlos, así como lo hacen con las parteras.
Cada día se aprende algo nuevo, por eso le gusta leer mucho, porque también hay enfermedades que afectan los huesos, nervios y articulaciones, y no lo puede dejar de lado.

RECONOCE LA SS TRABAJO DE PARTERAS

La Jurisdicción Sanitaria Número 6, tiene un censo de 600 parteras, en los próximos días entregará 47 certificados al mismo número de mujeres que asistieron a un curso el año pasado; de igual forma se espera haya otro en julio próximo.

Jorge Arellano del Olmo, jefe de la Jurisdicción Sanitaria Número 6, resaltó la importancia para capacitar a las parteras al ser las que tienen el primer contacto con varias de ellas, principalmente en las comunidades rurales.

Reconoció el trabajo que hacen estas mujeres, sobre todo para disminuir los riesgos de salud en las embarazadas y reducir las muertes maternas.

Explicó, a las parteras que se capacitan y certifican les dan equipo de trabajo porque forman parte del cuidado de la salud de la mujer en territorio veracruzano.

No obstante, reconoció que a las parteras no se les puede obligar a capacitarse, se les invita, afortunadamente ya se percataron de la gran responsabilidad que tienen en sus manos y acuden a las instituciones que les corresponde para obtener su certificación.

EL IMSS TIENE REGISTRADAS 678 PARTERAS Y LAS DOTA DE EQUIPO


Por su parte, el Instituto Mexicano del seguro Social (IMSS), a través del régimen de Oportunidades, tiene un censo de 678 parteras distribuidas en Veracruz Sur.

Marco Antonio González Rivera, gestor médico delegacional de IMSS Oportunidades, explicó que las parteras reciben una compensación de $500 mensuales como ayuda de traslado a la Unidad Médica Rural y Hospital Rural, cuando entregan información de la productividad generada durante el mes sobre pacientes identificadas, derivadas y contrarreferencia en Salud Materno Infantil (control prenatal), Salud Reproductiva (planificación familiar) y Salud Ginecológica (mujeres derivadas para exploración ginecológica). 

La capacitación es mensual en base al Manual de Capacitación para la Partera Voluntaria Rural en las Unidades Médicas Rurales y Hospitales Rurales sobre: Control del Embarazo, Atención del Parto, Atención del recién nacido y puerperio (cuarentena), Planificación Familiar y Red Comunitaria para la Prevención y disminución de la Muerte Materna.

Como herramientas de trabajo se les entrega: tijera de mayo, pinza pean, estetoscopio de pinard, torundera, termómetro oral de vidrio, perilla de hule, cepillo quirúrgico (lavado de manos), cinta métrica, lámpara tipo minero, impermeable, mochila, paquete de parto no estéril, esfigmomanómetro, estetoscopio biauricular, báscula pesa bebé, cojín para sello, tinta para sello y hule clínico.
Gracias al apoyo de las parteras disminuyeron los daños a la salud de las embarazadas y las muertes maternas, puntualizó González Rivera.

LA SS NO RECONOCE TRABAJO DE CURANDERAS Y HUESERO; LEGALMENTE NADIE LOS RESPALDA

En cuanto al trabajo que realizan las curanderas y hueseros, Jorge Arellano del Olmo, dijo que oficialmente la Secretaría de Salud no los reconoce, pero sí tiene valor cultural porque por años han existido.
Ante la petición que Francisco Javier Martínez Risso para que su trabajo sea reconocido por la Secretaría de Salud, Arellano del Olmo comentó que como tal ese oficio no se reconoce, pero ahora tiene la opción de cursar la licenciatura en fisioterapista avalada por la SEP y es una forma de profesionalizarse. 
No obstante, elogió el trabajo que realiza Martínez Risso por su esfuerzo y ganas de superarse para hacer un buen trabajo. 
La capacitación es elemental ante todo, por eso no descartó la posibilidad de que algún día pudiera reunirse a curanderos, hueseros, yerberas, para informarles hasta dónde pueden llegar en su trabajo y cuando deben enviar a un paciente al médico para no meterse en problemas legales porque no hay ninguna institución oficial que los respalde cuando haya una demanda de por medio.
Y es que nadie está exento de tener alguna falla y para las y los curanderos y hueseros una demanda legal sería terrible porque no tienen elementos para defenderse, porque no tienen un documento oficial que los respalde.

“MAMALENA” Y LAS PLANTAS MEDICINALES

Ángeles Trujillo Méndez es conocida como “Mamalena”, porque así se llaman los productos que elabora a base de plantas medicinales, a través de su trabajo trata de rescatar la tradición de los antepasados, que se curaban con yerbas.
Es oriunda de Ixhuatlán del Café, y desde hace una década trabaja con plantas medicinales, incluso, ella elabora sus productos y a través de la Fundación Kolping va de feria en feria vendiéndolos.
Por necesidad comenzó a interesarse en las plantas medicinales, hace años en Ixhuatlán del Café la gente era muy pobre, no había médicos, y tenían que ir a Huatusco o Coscomatepec cuando enfermaban, lo que les resultaba caro, ya que las medicinas también eran inaccesibles para ellos.
Cuando decidió trabajar con plantas, ya tenía conocimientos porque veía a su mamá cómo preparaba tés cuando alguien enfermaba y se curaba, así que todo fue más fácil. 

Doña Ángeles ha participado en varios cursos-talleres para aprender sobre las plantas, durante año y medio estudió un diplomado en la Universidad de Chapingo, y próximamente recibirán su diploma, ahí aprendió a elaborar geles, cereales, cremas, jabones, y muchas cosas más. También estudio en el Centro de Estudios en Xalapa, con maestros del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución con la cual participó en la elaboración de un libro de plantas medicinales.

En este caso tiene conocimientos avalados por instituciones educativas, aunque oficialmente no sea reconocida como una profesional de la salud. 
Para que la gente se dé una idea de lo que curan las plantas: el tomillo de dolor de oído y muelas, el estafeate de infecciones intestinales, el epazote mata las lombrices y amibas, el ajo de dolores musculares, el zapote blanco para regular la presión, las plantas verdes fortalecen la sangre, prepara un cereal a base de soya, frijol, maíz, avena, amaranto y chía para la digestión y digerir la grasa.

La mayoría de las plantas las cultiva en el patio de su casa, pero otras las recolecta en el campo, otras más como el chaparro amargo lo compra porque sólo se cultiva en el estado de Guerrero.

En los cursos y talleres aprendió a preparar las dosis y microdosis para cada producto, además de que la marca está registrada. 
Cada mes y medio en promedio prepara 200 productos, van por lotes y conforme se acaban, prepara.
Doña Ángeles reconoce que las plantas curan enfermedades leves, pero cuando se trata de padecimientos graves lo mejor es acudir con el médico, aunque para Dios no hay nada imposible y sí Él quiere la gente puede sanar aún sin medicina.

EMPRENDE PROGRAMA LA JS No. 6 PARA RESCATAR MEDICINA TRADICIONAL

Por la importancia que tiene rescatar la medicina tradicional, la Jurisdicción Sanitaria Número 6, emprendió el programa de cultivo de herbolaria en escuelas de Córdoba y Calcahualco, aunque no descarta incrementar el número de planteles participantes.
Por el momento hay dos primarias donde ya se puso en marcha el cultivo de plantas tradicionales: la primera en la comunidad de Excola, municipio de Calcahualco y otra en Córdoba.
De esta forma no sólo se involucra a los estudiantes, también a los maestros y padres de familia, porque mucha gente utiliza las plantas medicinas y al menos el orientarlos servirá para que conozcan más.

¿VERDAD O EFECTOPLACEBO?

El aspecto psicológico juega un papel muy importante en la medicina, y más cuando se conjuga la fe para que una persona crea que se cura, aunque no sea así la mayoría de las veces, explicó Jorge Arellano del Olmo. 
Cualquier medicamento, antes de ser usado, pasa por estudios de laboratorio, ahí entra el placebo que es capaz de provocar un efecto positivo a determinados pacientes, si éstos no saben que están recibiendo un medicamento falso y que creen que es verdadero.
Por consiguiente, muchas veces el efecto placebo puede provocar una curación en el paciente porque la mente es poderosa y más si está de por medio la fe. Es cierto que el placebo no puede curar todas las enfermedades, como un cáncer, diabetes, cirrosis, ya que los efectos se limitan a síntomas leves, por ejemplo, un dolor, porque hay un efecto psicológico. 
Opciones existen y la fe juega un factor primordial en la sanación. Usted amable lector tiene la última palabra, que es la más importante para este medio de comunicación.

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