Anaversa; Impunidad que se vende 23 años después

Considerado por unos botín político de partidos de oposición, principalmente del PAN y PRD y por otro lado un “Chernobyl” a la mexicana que ninguna autoridad pudo atender mucho menos salvar a las víctimas, la tragedia de Anaversa revive cuando se presentan intenciones de convertir el inmueble en un proyecto comercial, aunque no se precisa si realmente será un mercado luego de las intenciones de sus propietarios de derribar el edificio para cercarlo y ponerlo a la venta.

La confirmación apunta que 23 años después la empresa pretende disponer de la propiedad sin haber reparado daño alguno a las víctimas del tenebroso siniestro que fue considerado uno de los peores accidentes químicos de todo el mundo.

En tanto que para ex alcaldes que en su momento fueron testigos y tuvieron participación en el caso de Anaversa, el siniestro registrado hace 23 años, (el 3 de mayo de 1991) es un asunto que debe olvidarse y seguir adelante dado que el tiempo transcurrido da por seguro que el inmueble y el suelo donde se registró la tragedia dejó de tener contaminación por dioxinas, para Rosalinda Huerta Rivadeneyra, presidenta de la Asociación de Enfermos y Afectados de Anaversa la intención de vender la propiedad o construir en ese lugar un mercado, solo reabre la demanda de crear un programa de remediación previo a un estudio que garantice que no existe peligro para la ciudadanía.

Este trabajo recoge entrevistas de tres ex alcaldes, un biólogo así como la de Rosalinda Huerta, en ese entonces diputada local, presidenta de la comisión de Ecología, siendo gobernador en su último año, Dante Delgado Rannauro, en grabaciones que suman más de 4 horas de testimonios. Lo que sí está confirmado en este reportaje es que nadie tuvo acceso a los resultados efectuados por autoridades sanitarias federales, por la UNAM ni por dependencias federales de salud del gobierno de Estados Unidos. Nadie las tiene.


3 de mayo de 1991:
El incendio y la explosión posterior registrada cerca de las 13 horas cimbraron las viviendas de la avenida 11, avenida 9 y calle 21. Todo era un caos. Enormes llamaradas emergían del techo del inmueble de Agricultura Nacional de Veracruz S.A. (Anaversa). La prioridad fue evacuar a decenas de niños que se encontraban en el interior de una guardería.

Tras los hechos ingresaron al inmueble elementos del heroico cuerpo de Bomberos por el lado de la avenida 9bis. Adentro ya se encontraban un sinnúmero de personas tratando de sofocar las inmensas llamas fuera de control.

Ahí una nueva explosión se registró y tanto socorristas, bomberos y reporteros empezaron a caminar en medio de líquido verde que emanaba de enormes tanques de almacenamiento ahí concentrados. Alguien manifestó que eran químicos llamados Malation, Folial y Paraquat, componente básicos para la elaboración de herbicidas.


Bernardo Cessa Camacho, en ese momento presidente municipal de Córdoba, también en su último año de gestión se encontraba en Xalapa.

23 años después del siniestro dirá al que esto escribe:

“Me enteré por casualidad. En ese entonces no había teléfonos celulares ni internet. Estaba en Xalapa, en una reunión con alcaldes celebrada en Casa de las Artesanías, pero surgió la necesidad de ir a Tuxpan y llame a mi esposa para pedirle que me preparara más ropa porque mi ausencia de Córdoba se extendería dos o tres días más”

“Al enterarme esa noche decido regresar. Llego directamente al lugar. Ahí estaban Mario Olvera de Gasperín y Mauricio Rullán que eran parte de mi comuna. Entramos al lugar y nuestra única protección fue un tapaboca”

Rosalinda Huerta narra que arribó al lugar cerca de las 14:30 horas. “Ver vagando a las personas confundidas, algunas con cubre bocas y otras sin nada. Darme cuenta que los bomberos sofocaron el fuego como pudieron. Hay quienes responsabilizan a los tragahumo de haber esparcido más la contaminación por el uso de agua y no de espuma con la cual no contaban y eso es inhumano. La Asociación de Enfermos y Afectados de Anaversa les entregó una placa por sus actos para salvar vidas. Ellos son unos héroes. Ellos también fueron víctimas porque en primer lugar no sabían a lo que se estaban enfrentando, ni tampoco tenían los medios para hacerlo. Era tan fuerte el incendio que las llamaradas salían por el drenaje cerca de la gasolinería”.
“Adentro de Anaversa había un tanque con más de 80 mil litros de químico, un solvente altamente contaminante. Recoger la información de lo que desencadenó la explosión ha sido algo titánico”, expresa.

Huerta Rivadeneyra fungía, en ese momento, como diputada en el Congreso local siendo la presidenta de la Comisión de Ecología de la Legislatura: como gobernador, Dante Delgado Rannauro.

La doctora Lilia América Alberth quien en su momento dirigía Consultores Ambientales Asociados y ha sido asesora de la Organización Mundial de la Salud fue quien realizó el primer estudio de impacto ambiental independiente.

El estudio recoge entre otras cosas declaraciones y entrevistas con víctimas y basados en el mismo la Asociación de Enfermos y Víctimas de Anaversa presentó la queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos que presidía Jorge Carpizo McGregor quien posteriormente emite la recomendación 99/91 dirigida a los secretarios de Salud federal, Jesús Kumate y de Medio Ambiente, Patricio Chirinos Calero.

Rosalinda abunda: “Hubo debates muy fuertes porque siempre se negó que en Anaversa ocurrió una explosión. El motivo era negar la explosión porque quedaba de manifiesto que los organoclorados a muy altas temperaturas, forzosamente generan dioxinas”.

“Se han gastado un dineral para tratar de decir que ya no pasa nada. Hicieron estudios epidemiológicos, buscando únicamente la intoxicación por organofosforados pero nunca hicieron lo que yo pedí que eran estudios de organoclorados. Tengo expertos que me asesoran en la materia, y les mostré con documentación la declaración de la empresa donde reconocía la existencia de los mismos”
“Aceptaron que hubo almacenados ahí diversos químicos de alta toxicidad como cloruro de benceno y un montón de productos que además están prohibidos por la OMS”
Hay firmas muy poderosas atrás de Anaversa. Reconocieron que se derramaron 38 mil litros de sustancias tóxicas y están muy lejos de la verdad porque además ahí era bodega no solo formuladora de productos”.

“El laboratorio de Estados Unidos comprobó la presencia de dioxinas y aún así no reconocen una sola persona como víctima”.
Entonces yo me digo: “Pudiese ser que no todo lo que nosotros argumentamos se deba a lo de Anaversa. Pero al menos el siniestro fue un factor muy importante en la detonación de enfermedades cancerígenas y por ende de muertes”.

“No reconocer ni una sola victima habla de una cerrazón institucional total y absoluta”.

Alfonso Limón Krauss, ex alcalde de Córdoba y actualmente notario público en ese entonces fungía como parte del consejo directivo de la Cruz Roja dirá que participó junto con Emilio Fanjul y Jorge San Martín en las labores de ayuda a intoxicados junto con las damas voluntarias.

Narrará que oleadas de personas intoxicadas comenzaron a llegar a la Cruz Roja tras el siniestro, procedentes de diversas colonias. “Personas con los ojos llorosos y la garganta reseca. Socorristas, técnicos en urgencias médicas y médicos fueron los primeros que tuvieron contacto con los afectados.
Limón Krauss habla de que junto con el personal y damas voluntarias unieron esfuerzos para atender a cientos de afectados. Al ser insuficiente el nosocomio se habilitó el frontón del Deportivo Cordobés para albergar ahí a los afectados y posteriormente fue necesario utilizar el centro deportivo de la avenida 9 bis entre calles 16 y 18 también como albergue.

“A las 6 PM de ese día se les comunicó a la Cruz Roja que estaba lleno de gente ahí fueron Lourdes Postlethwaite mi esposa, la esposa de Juan Bueno Lázaro, la esposa de Lucho Delfín ya no recuerdo quienes más estuvieron. Damas tratando de ser útiles, repartiendo ropa, agua, y llegó la noche: personas casi sin comer con hambre, se consiguió café. Córdoba respondió de varias partes, ahí está el café gratis. Manolo Acevedo envió el pan que tenían en la panificadora de su negocio lo único que había era café y un pan”.

“El contacto fue directo de las señoras voluntarias con los afectados. Yo no tuve conocimiento que ninguno de los socorristas se hubiera enfermado de cáncer y se hubiera muerto y mira que estuvieron prácticamente cargándolos o sea que estuvieron en contacto directo”.
“De las damas voluntarias solo hubo una que le salieron unas manchas negras. A esa persona le inyectaron penicilina en la vena y se le quitaron las manchas y ahora ahí esta vivita y coleando, no te digo el nombre”.

“Después vino otra situación: ellas se fueron a la una de la mañana a dormir Emilio y yo nos quedamos para cualquier cosa, entonces Enrique Bustos fue al Centenario y le dieron mantas, creo que nunca las pago (sic), entonces les dimos mantas, se regalaron colchonetas para que durmieran tirados en la cancha de frontón de la Cruz Roja.

“Las damas voluntarias tenían que dar de desayunar, no podían regresar a sus casas, hicieron sus ollas con verduras alguien les regaló arroz y poca carne, pero les dieron de comer a todos y después les dieron de cenar y después les dieron de desayunar y ya al otro día, los refugiados, se fueron a sus casas”.
“Dante Delgado le mandó al presidente municipal Bernardo Cessa 100 mil pesos y este se lo dio a Enrique Bustos quien lo metió al banco para que produjera dinero”.
“Cuando mandaron el dinero, Cessa estaba terminando su gestión y entró Enrique Bustos quien lo metió para que ganara intereses a un banco. Me comentó él que las gentes que iban a solicitar ayuda se les daba del ayuntamiento no del dinero que habían mandado, para curaciones”.
“Cuando termina la gestión de Enrique Bustos le dice a su tesorero el dinero que está ahí junto con los intereses regrésaselo al gobierno del estado siendo ya gobernador Patricio Chirinos. Yo le comenté Enrique esto lo mandaron para dárselos a las gentes, pero Enrique insistió en regresarlo, después Chirinos se lo manda a Tomas Ríos para que compusiera Paso Coyol. Chirinos ya no se lo mando para Anaversa lo mandó para Paso Coyol. Ahí se puede decir que terminó el fondo”.

“Eran 100 mil pesos no era cualquier cosa”.

Limón Krauss manifiesta que “El 19 de junio de 1996 el ingeniero Moisés Capetillo jefe del departamento de sustancia toxicas de la Dirección Nacional de Salud Ambiental, perteneciente a la Secretaría de Salud Pública vinieron de México con el ingeniero José María Jiménez, profesional ejecutivo de servicios especiales de la Dirección General de Salud Ambiental de la Secretaría de Salud; Ángel Baltazar, verificador especializado; Yolanda González de los servicios Cofim del Estado de Veracruz; Jorge Soriana, verificador sanitario; Mario Arellano; topógrafo y José Manuel Galicia de asuntos ecológicos entre otros. “Estas personas dijeron que venían para señalar cuales eran los puntos más álgidos que se debían de ver para comprobar si todavía había tóxicos o no, hicieron un plano -yo fui como notario público no como Cruz Roja- donde podría haber lugares con residuos tóxicos fueron sobre la avenida 9 y la calle 31 con la avenida 9 bis , la avenida 11 y calle 29 hicieron un monitoreo ambiental. Del inmueble hicieron un levantamiento topográfico para ubicar posibles puntos de rastreo. Se hizo 5 años después”.

“Marcaron los puntos álgidos y señalaron que después iba a venir gente especializada para hacer un estudio ya directo de Anaversa.”.

El 26 de agosto de 1997 se da otro avance, aunque lento, a 6 años del siniestro: Limón sigue dando fe de los estudios como notario público con los testimoniales 16980 de agosto de 1997 y el numero 16982 las mismas personas. Ahí se asienta:
Se encuentra presente la doctora Ruth Galván Ruiz, jefe del departamento de Salud Ambiental de los Servicios de Salud en el Estado; los señores Frank García y Harry Harlyn de la Agencia de Protección al Ambiente del Gobierno Federal de los Estados Unidos de Norteamérica; Alejandro Ávila González verificador especializado de la Dirección General de Salud Ambiental; Ricardo Huerta, residente de la Profepa; la ingeniero Yolanda Gutiérrez Márquez; la bióloga Aidé Elizabeth González; el biólogo José Manuel García Pérez, de la dirección de Asuntos Ecológicos del Estado; la licenciada Rosalinda Huerta; el licenciado Antonio Vásquez Castañón de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; José López Olvera del Instituto Nacional de Ecología; Moisés Capetillo, subdirector de la Dirección General de Salud Ambiental; María del Carmen Merino Kelly de la unidad sanitaria y Emma Villar que era jefa de la Jurisdicción Sanitaria 6. Se inició el estudio exactamente en lo que era Anaversa. Ahí Rosalinda Huerta dijo que sacaran muestras de lo que era Anaversa. Ahí comento la persona que vino de EU que los productos químicos no se adhieren al pavimento, sino que era seguro que lo que era Anaversa ya no tenía ningún problema, que con las lluvias se habían lavado todos los productos químicos; que no había necesidad de salirse, sin embargo Rosalinda dijo quiero que saquen muestras de aquí, se sacaron pruebas de la pichancha que estaba aquí, de las esquinas y los pasaron a frascos especiales y los cerraron para canalizarlos posteriormente y así nos fuimos recorriendo dos días la zona; se entregaron copias fotostáticas, tampoco testigos . El representante de la empresa nunca se presentó.

Se presentó personal de Pemex que habían dicho que eso se debía haber combatido con espumas; se continuó todo pasando por el arroyo de Paso Coyol siguieron al terreno baldío, de los que estaban marcados, la calle 25 y la avenida 13; la zona agrícola y en el fraccionamiento las fuentes se terminó porque ya era de noche no se podía ver.

Al día siguiente se continua nuevamente a las 9 horas del mes de agosto de 1997 se inició nuevamente; fueron tomando frascos se cerraban y sellaban tenían que llevárselos a EU para hacerles el estudio”.

Limón externa: No recuerdo siquiera si el ayuntamiento me pagó el trabajo. Te soy franco no me acuerdo. Después se levantó el otro estudio en 1984
“Ellos tenían mucho interés en los pozos para poderlos examinar porque esos son los que pensaban que todavía podían tener alguna contaminación pero te digo, se recorrió todo hasta el ferrocarril. Se llevaron todos los frascos a EU pero ya no supe en que terminó. De que se hicieron los estudios y hubo preocupación pues sí, por el gobierno federal, por el gobierno del estado y este municipio prestó toda la ayuda que fuera necesaria y ahora no se si la Universidad de California todavía los tenga”.

“Lo que sí puedo decirte en base a mi vivencia –externa Limón Krauss- es que todos los que estuvimos en contacto con las víctimas y los hechos de ese día aquí seguimos con vida. “No conozco a nadie de la Cruz Roja entre médicos y socorristas que hayan muerto por cáncer. Respeto la lucha que tiene Rosalinda. Cada quien es libre de pensar como quiera y no es mi interés entrar en polémicas, solo comento lo que viví”.
Es cierto hubo un tiempo que intentaron venderlo y echaron para abajo la intención, pedían mucho dinero.
“Hoy solo opino que es necesario mirar hacia adelante. Qué conviene más, si expropiar y favorecer a la ciudadanía con un proyecto importante en esa zona”.

EL DINERO

Mientras que para Rosalinda Huerta existió un fideicomiso que el entonces gobernador Dante Delgado Rannauro ordenó crear con un fondo de $100 mil que entregó a Bernardo Cessa Camacho, los ex alcaldes desmienten que haya existido tal fideicomiso.
Bernardo Cessa Camacho en el penúltimo mes de su trienio, es decir noviembre de 1991, recibe un cheque de Dante Delgado mismo que por la entrega recepción hace llegar al doctor Enrique Bustos Bertheau.
Bustos narrará en entrevista al que esto escribe:
“Nunca hubo fideicomiso Dante ni Chirinos lo ordenaron. Sólo recibí el dinero 100 mil pesos y tampoco recibí dinero de la supuesta multa que pago Anaversa, al menos no lo recuerdo”.

“Ese dinero del supuesto fideicomiso solo fue utilizado como botín político porque a partir de ahí fui golpeado muchísimo. Que me lo había gastado, que lo había desviado; no solo fui acusado por Rosalinda, también los panistas llevaron agua a su molino con esos señalamientos y ya ves fue un panista (Tomás Ríos Bernal) quien le dio un uso distinto al que Dante había ordenado y se necesitaba”

“Lo que sí puedo decirte es que mi administración contribuyó al traslado de enfermos a diferentes partes tanto de Veracruz como del Distrito Federal para que buscarán atención médica pero eso no fue de los 100 mil pesos fue con recursos propios del ayuntamiento”.
“El ayuntamiento nunca tuvo resultados de los estudios practicados por especialistas de la UNAM ni los de California”.

Rosalinda lo resume:
“La muerte no reconoce si eres del PRI, del PAN, del PRD o del Frente Ecologista; la muerte te agarra igual que la enfermedad, yo creo que hay cosas en las que no se deben de meter las siglas de los partidos”.

“Nosotros estamos planteando que en base a esos estudios se lleve a cabo un procedimiento que se llama remediación ambiental; entonces ahí va junto con lo que estamos diciendo de la belleza del barrio, rescatarlo pero bien, no solo un maquillaje y por el amor de Dios porqué empezar a hacerles el trabajo que no hizo un corredor de bienes para vender la empresa, no la han podido vender a ningún particular”.
Por su parte los propietarios de Anaversa ya solicitaron desde el mes de diciembre autorización a Protección Civil municipal para demoler el edificio, colocar una malla y poner a la venta el lugar.
Jorge García, titular de PC saliente. No le buscó tres pies al gato. Remitió la solicitud del representante de Anaversa a Protección Civil estatal. Ahora Noemí Guzmán deberá emitir un fallo. De autorizar su demolición, haya o no contaminación en ese lugar, Anaversa habrá ganado.
La impunidad será vendida.

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