Sumas y restas

A Hilda y Francisco, amigos del mero Palenque

La nación mexicana cuenta al fin con el cuarto presidente de la República electo democráticamente en el aun arranque del milenio, Andrés Manuel López Obrador.

Más de 30 millones de los 90 inscritos en el padrón de mexicanos en edad de votar le dieron a ese personaje político, de centro izquierda, el sufragio que no se había visto ni en los buenos tiempos del otrora PRI, que ya es bastante decir.

Cuenta con mayoría en el Congreso de la Unión, sólo falta como dicen en Jalisco ¿y tu nieve de qué?

Cualquier encuesta de agencias especializadas o hasta las personales asomaban ya las preferencias del voto, así que la verdad este triunfo de López Obrador no era ni es un misterio y no obstante hay más sorpresas gratas que ingratas y queda claro un hasta aquí de irregularidades ganadas a pulso por panistas, priistas y partidos llamados satélites en lo que va del siglo.

Frente al partido ganador, Morena, las grandes interrogantes: qué, cómo y hacia dónde van a dirigir a este gran y complejo país hacia un desarrollo equilibrado.

Como buen político que no come lumbre, López Obrador ya dio luz a interrogantes mayores: no habrá dictadura, cuidará variables económicas fundamentales (inflación, paridad monetaria, salarios), estado de derecho, seguridad, justicia sin venganza , unidad nacional y su estandarte central: combate a corrupción.

Lo que sí es claro y meterá la cuchara es en la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos 2019, a cargo del Congreso de la Unión actual, pues de ello dependerán muchos de los programas asistenciales a personas de la tercera edad y a jóvenes, así como obras en materia de infraestructura, como es la modernización de seis refinerías que hay en el país y la construcción de dos más (cada una cuando menos de 15 mil millones de dólares) así como recuperar energéticos.

Especial atención requieren entidades con grados exiguos de crecimiento, representadas indignamente sobre todo en el sur y sureste, entre ellas Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y los estados petroleros de la zona, Campeche, Tabasco, Veracruz.

Y ni que decir de la zona norte, la frontera con los Estados Unidos, en donde paradójicamente hay más empleo e ingresos y aún así batallan con el flagelo mayor del narcotráfico.

Por tareas de gobierno no se paran los morenistas, son asuntos conocidos hasta el paroxismo y de escasa o nula resolución por tantos desvíos de fondos, entre otros factores.

Por lo pronto a esperar cinco largos meses entre una y otra administración, algo que ocurre ya en muy pocas naciones, en donde en tres semanas hacen este ajuste de orden legal, así que esta será otra tarea pendiente en el futuro inmediato.

En el lapso veremos muchísimas sumas y restas más o menos.

Atraque 1:

  1. Las fuerzas armadas han expresado su institucionalidad constitucional, aunque lo cierto es que también se esperan cambios importantes y no sólo del estado Mayor Presidencial.
  2. Burócratas priistas y panistas también están en la orilla del cambio, ojalá se queden los experimentados y de probidad, porque falta hacen.
  3. Los nexos con los medios de comunicación también habrán de modificarse, porque México no sólo es la Ciudad sede del gobierno federal.

 

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