Ante el clima de inseguridad que viven los habitantes de los municipios que se comunican a través de la carretera Huatusco-Conejos, en la zona centro del estado, el jueves pasado envié una solicitud al Comisionado General de la Policía Federal, Manelich Castilla Craviotto, para que esa corporación establezca operativos y una mayor presencia de elementos en la zona, a fin de reducir la incidencia delictiva.
Por desgracia, nuevamente, la razón nos asistió. Al siguiente día, el viernes 10 de noviembre, diversos medios de comunicación informaron sobre el hallazgo de tres personas asesinadas en el interior de una camioneta justamente en este tramo carretero. A la inquietud por la ola de robos con violencia a automovilistas que se han registrado en las últimas semanas -y que suman más de veinte- ahora se añade el temor por estas muertes violentas.
Ante la nula intervención de la policía estatal, esta situación motivó que los pobladores ya estén planteando la posibilidad de integrar grupos de autodefensas que se encarguen de vigilar esta vía de comunicación. Como recordarán, las autodefensas fueron el primer paso para que en Michoacán se designara a un Comisionado Federal de Seguridad.
Pero lo que pasó en la carretera Huatusco-Conejos no es un hecho aislado. En ningún otro estado del país ejecutan a más personas que en Veracruz; hasta el mes de septiembre, según la organización Semáforo Delictivo, en nuestro estado habrían muerto un total de mil 491 personas de esta forma. Esta cifra representa más del doble de la media nacional.
Por supuesto esta realidad -la de los muertos, las de las familias en luto, la de feminicidios, los infanticidios, el asesinato de periodistas y de otros destacados profesionistas-, no la vamos a escuchar en el Primer Informe de Gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares.
Seguramente tampoco nos dirá, acaso porque de manera premeditada lo ignora, que Veracruz está en foco rojo en seis de los ocho delitos de mayor impacto en el país, lo que lo ubica entre los cuatro estados más violentos de México, junto con Baja California Sur, Zacatecas y Guerrero.
Veracruz es uno de los líderes a nivel nacional en número de homicidios y ejecuciones, en secuestros, en extorsiones, en robo a vehículos y negocios, así como en lesiones dolosas. En contrario al discurso oficial, estos delitos no se cometen sólo entre delincuentes, sino que ciudadanos comunes son los más afectados por esta situación.
Esto sin contar, como señala esta organización civil, la cifra negra de delitos que no se denuncian, con lo cual muchas de estas cantidades podrían ser hasta cuatro veces mayor.
Ciudades como Coatzacoalcos amenazan con convertirse en pueblos fantasmas por la migración de las personas que huyen de la inseguridad. Aunque no lo quieran reconocer, de aquel puerto han emigrado doctores, maestros, empresarios, profesionistas y familias enteras buscando un lugar más seguro para vivir.
Seguramente, como ya lo hemos visto en la publicidad institucional del Primer Informe de Gobierno, escucharemos las mismas promesas de campaña, los lugares comunes y la falsa promesa de atrapar, juzgar y castigar a quienes abusaron de la confianza de los veracruzanos y saquearon las arcas públicas.
Vale decir que la detención de Javier Duarte la realizó la interpol, en cumplimiento a una solicitud hecha por la Procuraduría General de la República, quien lo acusa de la comisión de una serie de delitos federales que hasta hoy lo mantienen en prisión. Adjudicarse esta acción de la justicia federal es una absoluta y deliberada mentira.
El Gobernador debió tomar clases de actuación para grabar su video sobre el primer año de su desgobierno. Hoy toda la acción de su administración se centra en la aprehensión de Javier Duarte, la que, insisto,  ni  fue realizada por su gobierno ni fue a petición de la Fiscalía del Estado. De hecho no hay ninguna obra pública que pueda ser mencionada, por eso su ausencia en los espectaculares que hoy vemos en todo el estado.
El Veracruz que nos presentarán en el Primer Informe de Gobierno, es el mismo Veracruz que sólo se ve a través de la ambición personal por heredar el cargo en aras de una fallida monarquía. La realidad está todos los días en la calle y esa todos la conocemos.

 

La historia nos dice que las buenas noticias en materia energética las debemos tomar con prudencia y madurez. Esta semana, el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer el descubrimiento de un nuevo yacimiento de petróleo y gas en la región de Cosamaloapan, el hallazgo más importante en campos terrestres en los últimos 15 años.

Por supuesto que es una extraordinaria noticia. Pero debemos comprender que esta oportunidad que se abre para el desarrollo económico de Veracruz no será inmediata ni representa el abatimiento de la pobreza de todos nuestros paisanos. Por ello, debemos generar las expectativas acordes a lo que será el real potencial de estos nuevos proyectos.

Hay que recordar que hace poco más de un año, también se anunció el descubrimiento de seis yacimientos petroleros, de los cuales dos se encuentran en aguas profundas del Golfo de México, mientras que el resto son de aguas someras que se ubican precisamente frente nuestras  costas y las de Tamaulipas.
Todos estos descubrimientos vienen a confirmar que nuestro estado sigue siendo el motor energético del país porque aquí están nuestras principales reservas de gas y petróleo. Pero es muy importante que estas ventajas se reflejen en una mejor calidad de vida para todos los veracruzanos. La posibilidad de volver a administrar la abundancia debe convertirse en una mejor distribución social de esta riqueza.
Además, esta nueva oportunidad que hoy nos ha sido anunciada, será mayor en la medida en que los veracruzanos estemos preparados para aprovecharla. En lo humano, que tengamos más ingenieros especialistas en materia petrolera, técnicos y obreros capacitados; en lo material, que haya más tecnología y una mejor infraestructura en comunicaciones.
Al mismo tiempo, debemos asegurarnos que el desarrollo de estos grandes proyectos energéticos cumpla con todas las normas que garanticen el cuidado el medio ambiente. No podemos arriesgarnos a que la riqueza petrolera que hoy festejamos se convierta en la depredación natural de varias regiones del estado como sucedió en el pasado.
Lo que el Presidente Enrique Peña nos anunció este viernes ha alimentado la esperanza de los veracruzanos. Pemex descubrió un campo con un volumen original de más de mil 500 millones de barriles de petróleo crudo, lo que podría representar reservas totales de alrededor de 350 millones de barriles. Estamos hablando de la perforación del pozo Ixachi-1, ubicado muy cerca del municipio de Cosamaloapan.
Se trata de un yacimiento que posee un gran valor económico, ya que es un campo que tiene dos ventajas estratégicas: el proyecto está en tierra y no en el mar, lo que hace que su explotación sea más fácil, más rápida y mucho más barata. Y la segunda, que se  encuentra cerca de infraestructura existente tanto en pozos en producción como en el sistema nacional de ductos, por lo que puede entrar en producción más rápidamente.
Los trabajos de exploración realizados, apuntan a que este descubrimiento se podría extender aún más, e inclusive duplicar su tamaño. Al mismo tiempo, a corto y mediano plazo apoyará a satisfacer la demanda de gas húmedo y aceite ligero del país.
Digamos que resulta la oportunidad perfecta en el momento preciso. Según la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), las reservas probadas de hidrocarburos del país descendieron 10.2% anual en 2016 al pasar de 10 mil 242 a 9 mil 160 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, justo en un año en que las actividades de perforación de Pemex se desplomaron 55% y registraron su mayor caída porcentual desde que se tiene registro. Por eso es que debe haber mesura en el optimismo.


Sin embargo, con estos descubrimientos, nuestro país podría alcanzar una recuperación significativa de su producción en el corto plazo y con  el inicio de 2030 los proyectos de la reforma energética -sobre todo en aguas profundas y someras- podría llevarnos a estar nuevamente entre los líderes petroleros del mundo.
Esta gran oportunidad nos obliga a actuar con responsabilidad. Anunciar inversiones y empleo como lo ha hecho Miguel Ángel Yunes, sólo es una expresión para tratar de ocultar lo que su gobierno ha dejado de hacer, precisamente en esas dos materias. Estos proyectos no serán realizados durante su administración, por tanto, no puede inferir un mérito a destiempo.
Debemos aprender a administrar la abundancia. Pero lo debemos hacer con más preparación, con mejores condiciones de empleo para los trabajadores de ese sector, con más tecnología y con la participación de otros sectores de la construcción y el comercio.
El petróleo no nos va a resolver todos nuestros problemas, pero debe ser la gran oportunidad para generar más empleo y combatir la pobreza en Veracruz.

 

La violencia que hoy vive Veracruz, la peor de los últimos 20 años, nos ha dejado una sociedad fragmentada y temerosa. El gobierno de Veracruz se muestra como un principiante indolente no sólo en materia de prevención de los hechos delictivos que la provocan, sino que padece de una absoluta incapacidad para investigar y castigar a los responsables de los periodicidios, los feminicidios y ahora de los infanticidios que agobian a toda nuestra entidad.

Ciertamente al iniciar este gobierno, Veracruz ya ocupaba el primer lugar nacional en asesinatos a periodistas, sin embargo es de significarse que mientras con Duarte asesinaban a un periodistas cada cuatro meses, con Miguel Ángel Yunes matan uno cada sesenta días.

Hace algunas semanas referíamos que ser mujer en Veracruz implica un riesgo permanente porque viven en una condición de vulnerabilidad nunca antes vista, consecuencia de la violencia y la inseguridad que se ejerce sobre ellas sólo por su condición de género. Los números son terribles: el promedio de asesinatos de mujeres en este gobierno estatal es de 20 al mes y tan sólo en el mes de agosto fueron 23.

Lamentablemente esta condición no es exclusiva de las mujeres. Ahora se suman los asesinatos de niños. En las últimas semanas, derivado de una serie de eventos de violencia, los infanticidios han crecido de manera alarmante.

Durante el gobierno de Miguel Ángel Yunes un número muy importante de niños han perdido la vida en Veracruz. Niños que no forman parte de la delincuencia organizada y que su único delito es haber nacido en nuestra entidad, con el peor gobierno en su historia. Peor, incluso, que el de Duarte.

En lo que va de este año, la espiral de violencia en Veracruz ha cobrado la vida de al menos veinte niños y adolescentes, de entre tres y 17 años de edad. Estas víctimas inocentes, pasaron de ser un daño colateral –como lo han querido ver las autoridades- a un blanco de la delincuencia organizada, ya que muchos de ellos fueron asesinados mientras veían la televisión o atendían el negocio familiar. Es decir, no se trató de una muerte circunstancial.

Basta recordar uno de los crímenes más violentos cometido en la ciudad de Coatzacoalcos en junio pasado, donde cuatro menores de entre tres y seis años fueron asesinados mientras estaban en la sala de su casa. En esa misma ciudad, apenas la semana pasada falleció una niña de cuatro años como consecuencia de dos tiros en la cara.

A todos ellos se suman al menos otros 12 casos que se denunciaron a lo largo de la entidad, entre febrero y junio de 2017.

  
Para justificar su incapacidad, el gobierno del estado ha insistido que esta violencia creciente –la que no se resolvió en seis meses como se había prometido-, es resultado del ajuste de cuenta entre delincuentes. Que la sociedad civil está a salvo de esta guerra entre grupos delincuenciales.

Ahora solo nos falta que el gobierno "del cambio" se quiera sacudir la responsabilidad de los infanticidios argumentando que los niños asesinados eran una especie de fuerzas básicas del crimen organizado.

Hay muchos grupos no gubernamentales que pugnan por los derechos humanos. Entre ellos, distinguimos colectivos que exigen el esclarecimiento de los homicidios de periodistas. Colectivos que exigen castigos ejemplares a los feminicidas, pero, y a los niños, ¿quién los defiende?

Debemos reconocer que no estamos protegiendo adecuadamente a nuestros niños. El infanticidio en Veracruz se está convirtiendo en una práctica común. Lamentablemente la barbarie tomada de la mano de la indolencia del gobierno "del cambio" nos tienen en un jaque permanente.

Actualmente, viajar por la autopista Amozoc-Perote resulta –literalmente- un asalto en despoblado. Las historias sobre robos con violencia a transportistas, agresiones a autobuses de pasajeros y automovilistas, homicidios y hasta abusos sexuales se han multiplicado de manera alarmante, lo que la convierte en una de las carreteras que el ciudadano paga por transitar por ella, más peligrosas del país.

A pesar del riesgo que representa, se trata de una autopista estratégica por su alto dinamismo comercial y turístico, ya que conforma una de las vías rápidas que comunica al Golfo de México con  toda la zona central del país.

Desde siempre ha sido un tramo semidesértico y solitario. No es común que haya mucho tráfico, a pesar de que sin importar el destino –ya sea México, Querétaro, Pachuca, Puebla o Tlaxcala-, es paso obligado para quienes viajamos desde o hacia el estado de Veracruz.

Por eso, considerando el afluente vehicular, la serie de asaltos que se han venido denunciando es mucho más que un acto de mala suerte. Viajar en este tramo se ha convertido en cosa de días en una verdadera ruleta rusa.

Y no es casual. Según reportes del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ningún otro delito en el país tuvo un incremento tan elevado en los primeros cinco meses del año como el robo en carreteras.

Entre enero y mayo de este año, la cifra de averiguaciones previas por este delito creció en 62.5% respecto al mismo periodo del año pasado. Del total de robos en carretera denunciados en este periodo, 86% se cometieron en los estados de Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Veracruz y Oaxaca.

Sin embargo, este delito está aún más focalizado en Puebla y Tlaxcala donde se reportan seis de cada 10 robos. Entre los tramos carreteros con el mayor número de asaltos destacan San Martín-Tlaxcala; la Amozoc-Perote; México-Puebla y la carretera federal Puebla-Tlaxcala.

Los asaltos en carreteras con el "modus operandi" de arrojar objetos para reventar las llantas y obligar a los conductores a detenerse no son nuevos. Así hemos conocido historias incluso en las autopistas del estado de Veracruz. Lo que sí es verdaderamente alarmante es la violencia y la impunidad con que se están cometiendo estos atracos, en los que se han visto involucrados ya muchos veracruzanos.

Por esta razón, el jueves pasado presenté un Punto de Acuerdo ante el Senado de la República para hacer un exhorto a la Comisión Nacional de Seguridad, a fin de que la Policía Federal, en coordinación con las autoridades de los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz, refuercen la seguridad en el tramo carretero de “Amozoc – Perote”, con el propósito de combatir la delincuencia organizada y se garantice la protección oportuna a los usuarios.

Según los relatos, no se trata de delincuentes ordinarios que se conformen con el botín más común: carteras, relojes, celulares y dinero en efectivo. Muchas denuncias anónimas –hechas a través de los medios de comunicación y no siempre ante las autoridades de justicia- coinciden reiteradamente en la agresión sexual a mujeres y el uso de armas de fuego contra quienes intentan defenderse.

A pesar de que hay varias teorías al respecto, no queremos especular sobre quienes pudieran ser los responsables de estas agresiones físicas y robos con violencia. Es algo que deberán investigar las autoridades estatales a partir de las denuncias que han sido presentadas por las víctimas. Nuestro propósito es que se refuerce la seguridad y se garantice el tránsito de cientos de automovilistas.

Sin duda, este incremento en la actividad delictiva y violenta, conlleva un impacto negativo en las actividades económicas y turísticas de la región; cabe mencionar, que, los crímenes que se han presentado en esta área no están generalizados y se muestran en una zona determinada, demostrando una clara falta de vigilancia que genera un ambiente de temor en la población.

No tendríamos espacio suficiente para relatar cada uno de los eventos que se han sucedido en los últimos meses. Las víctimas crecen cada día. Debemos estar conscientes que no se trata de estadísticas sobre incidencia delictiva, sino de personas que han sido agredidas de manera reiterada. Por eso debemos tomar cartas en el asunto. 

Con el propósito de dar seguimiento estrecho y personal a lo que ha sucedido en este y otros tramos carreteros de nuestro estado, les proporciono mi correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   para que, me reporten experiencias pasadas o recientes de este tipo, y que, en base a esta información que Uds me proporciones, el área de seguridad nacional defina una estrategia muy específica para combatir este "asalto en despoblado".

 

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En el imaginario popular hay una expresión que dice que hay que brindar ayuda hasta que duela –refiriéndose a desprendernos de algo valioso para nosotros-. Hoy que los mexicanos hemos conocido una nueva tragedia, estoy convencido que no puede haber dolor en la generosidad, por eso, debemos donar hasta la alegría.

México enfrenta un gran reto. Los terremotos del jueves 7 y el martes 19 de septiembre han causado un grave perjuicio a millones de mexicanos en varios estados del país.

Esta desgracia nos ha arrebatado la vida de cientos de personas. Pero muchas más, hoy se encuentran en una verdadera situación de emergencia. No sólo han perdido a un familiar, sino que también se han quedado sin casa, sin patrimonio, sin trabajo, tan sólo con la esperanza en la solidaridad de los demás ciudadanos. Hoy todos debemos asumir nuestra responsabilidad y quienes ostentamos un cargo de representación popular somos los más obligados.

Por esta razón, valorando el ejemplo de millones de mexicanos que se han sumado a esta causa, propuse que quienes desempeñamos un cargo de elección popular en todo México, desde el Presidente de la República hasta el regidor del municipio más pequeño del país, incluyendo a todos los gobernadores y el Jefe de Gobierno de la CDMX, los senadores, diputados federales, locales y a la asamblea legislativa; así como los jefes delegaciones y los alcaldes, síndicos y regidores de todo el país, aportemos un mes de sueldo para apoyar las tareas de reconstrucción de la ciudad de México y los estados que resultaron afectados por los sismos de septiembre.

Las circunstancias nos obligan que este apoyo deba ser inmediato. Por eso, el viernes pasado solicité a mi coordinador parlamentario, senador Emilio Gamboa, que la totalidad de mi sueldo correspondiente al mes de octubre se deposite en la cuenta bancaria que se ha aperturado para la creación del Fondo de Reconstrucción y Vivienda.

Sin embargo, aprovechando la generosa campaña de la fundación de don Carlos Slim para aportar 5 pesos por cada peso que la sociedad done para apoyar a damnificados en Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas, pediré este lunes al Senado que mi aportación se deposite a esta fundación y así quintuplicar mi contribución a esta noble causa.

Hay miles y miles de mexicanos que han donado mucho más que dinero: Se han entregado a sí mismos. Han trabajado durante largas jornadas, hasta el límite de sus fuerzas, en rescatar sobrevivientes, remover escombros, atender y auxiliar personas que resultaron heridas, organizar la entrega de apoyos y donaciones, preparar alimentos para cientos de voluntarios que trabajan en los edificios que se colapsaron.

Y que podemos decir de miles de doctores, enfermeras, paramédicos y el personal de los hospitales públicos y privados que no han detenido su labor. Que no están atendiendo a pacientes sino a quienes consideran sus hermanos en desgracia.

O aquéllas familias, como hemos visto tantas historias, que convirtieron sus casas en salas de urgencia, en comedores comunitarios o en albergues temporales para muchos vecinos que antes apenas se conocían y que hoy han pasado a ser parte de sus familias. También a los miembros de la Cruz Roja, rescatistas, a los queridos “topos”, a la policía, a los miembros del Ejército y la Marina, y a quienes se han entregado voluntariamente a esta causa.

En particular quiero agradecer a quienes han tenido la generosidad y la confianza de llevar alimentos enlatados, agua, papel de baño, y muchos otros productos al centro de acopio que instalé en mi oficina de enlace como Senador por Veracruz, de la misma manera que lo hice hace justo 32 años cuando sucedió una tragedia similar y me desempeñaba como diputado federal.

Lo que hemos visto en todas las zonas afectadas –hay que recordar que no sólo la ciudad de México sufrió daños severos, sino también cientos de poblaciones en los estados de Oaxaca, Chiapas, Morelos y Puebla-, no tiene referente en la historia del país, salvo cuando ocurrió la misma tragedia hace 32 años.

Debemos ser conscientes de que la ayuda deberá ser constante, suficiente y por un largo periodo de tiempo. No puede haber diferencias cuando el propósito es el mismo. México y los mexicanos nos necesitan.

 

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La cultura de emprender es definitiva para el crecimiento de una nación. Al través de la historia es la empresa privada la que ha sido capaz de generar empleos e ingreso en forma permanente. Ser emprendedor, además, propicia para éste la posibilidad de fundar y desarrollar su propia empresa en lugar de resignarse a ser asalariado.

Asistí la semana pasada a la Feria Nacional del Emprendedor y me encontré con muy gratas sorpresas. En primer lugar constatar que el Gobierno de México tiene una auténtica política de Estado para apoyar a todas aquellas personas que tienen una idea emprendedora y deciden llevarla a cabo. Asimismo, observar la enorme diversidad de negocios, algunos llamados del futuro, que existen en México y que están contando con el apoyo del Gobierno de la República.

El INADEM, Instituto Nacional del Emprendedor, apoya a quienes se deciden a emprender o ampliar su empresa, poniendo especial enfásis en los jóvenes y las mujeres, pero considerando también a las personas de 50 años y más que tengan esta inciativa.

Los apoyos consisten en capacitación, asesoría y orientación permanente, pero desde luego también se apoya a los emprendedores de manera económica, al través de tres mecanismos: 1)Financiamiento con créditos con bajas tasas de interés; 2)Subsidios que apuestan a proyectos productivos; y 3)Capital para aquellas empresas que no tienen historial ni capacidad para endeudarse.

De este modo, cualquier ciudadano mexicano que quiera abrir un negocio puede obtener el apoyo del INADEM para financiarlo. Este instituto ya ha canalizado apoyos para más de 700 mil empresas y ha colocado más de 5 mil millones de pesos para respaldar su inicio o crecimiento.

Fue muy grato ver allí a miles de personas, sobre todo jóvenes y mujeres que están confiando en su capacidad para emprender. Esto es muy importante porque significa que, como dice Robert Kiyosaki, han perdido el miedo que ata a las personas a depender permanentemente de un salario y los hace capaces de generar dinero en vez de que solo trabajen por un salario.

Esta feria ya es reconocida por ser la más grande del mundo y, sobre todo por el formato que logra realmente aportarles conocimientos y apoyos concretos a miles de mexicanos y mexicanas que desean construirse su propia emancipación económica. Por ello les sugiero a quienes tengan algún tipo de iniciativa empresarial, ampliar esta información en la página del inadem.gob.mx, donde podrán iniciar el contacto hasta obtener los apoyos que requieren para cumplir sus proyectos.

 

Durante el informe que rendí el pasado domingo 3 de septiembre, advertí que el gobierno del estado tenía una clara estrategia electoral para utilizar la pobreza en lugar de combatirla.

Dije entonces que para Miguel Ángel Yunes, los pobres son simplemente sufragios por cooptar. Una semana antes, ya me había anticipado que va por los votos de 300 mil familias mediante el programa “Veracruz Comienza Contigo”. Pero resulta que en su inmoral ambición, ha aprovechado los daños causados por el huracán Katia para mostrar su rostro más perverso.

Con absoluto cinismo, violentando toda normatividad oficial en materia de protección civil y asistencia social, ha salido a las calles a cambiar los votos del próximo año por despensas.

El gobierno federal, como también lo ha hecho en otros estados que resultaron afectados recientemente por el huracán Katia y el sismo del jueves pasado, destinó a Veracruz apoyos para las familias que habrían perdido sus viviendas o que tendrían necesidades alimentarias a causa de estos fenómenos.

Sin embargo, este apoyo institucional fue entregado ilegalmente por el gobierno del estado a los operadores electorales panistas para hacerlo llegar, como si fuera propaganda del PAN, a los más pobres en desgracia. La farsa fue de tal manera organizada que los vehículos en que fueron distribuidos ni siquiera contenían la imagen del las autoridades estatales, sino de los promotores del voto azul que trasladaron las despensas con calcomanías que contenían la leyenda "Yunete".

Los gobiernos de Javier Duarte y de Miguel Ángel Yunes son lo mismo. Los veracruzanos aún recuerdan sus críticas feroces a los programas sociales apodados “ayuduarte” . Hoy Miguel Ángel Yunes actúa de peor manera al abusar de la desgracia para, de manera indecente y sin el menor pudor, poner el color de su nuevo partido e insinuar su apellido en los apoyos entregados a los damnificados del huracán Katia.

En esta ocasión, utilizando la desgracia de miles de veracruzanos damnificados, Miguel Ángel Yunes trata de meter hasta por los poros de la gente pobre, el color de su nuevo partido y su apellido. Y aunque yo también soy Yunes, mi carga genética no contiene esa perversidad para utilizar el enojo de la gente para ganar una elección y el dolor de la población enmedio de la desgracia para comprometer votos futuros.

Es necesario que las autoridades investiguen y sancionen estas prácticas que atentan contra la dignidad del ciudadano y pervierten la responsabilidad del gobierno para atender a los damnificados por una tragedia

No podemos caer nuevamente en el engaño oficial que sólo busca instaurar una monarquía improvisada y pasajera para seguir empobreciendo a Veracruz.

 

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La mañana de ayer domingo tuve la oportunidad de rendir mi Quinto Informe de Labores Legislativas como Senador de Veracruz. Lo hice convencido de que debemos contribuir al empoderamiento de los ciudadanos, y que sea la rendición de cuentas una condición ineludible para los servidores públicos.

Hoy la Cámara de Senadores ha dejado de ser la exclusiva representación de los estados en el pacto federal para convertirse en una herramienta eficaz de gobierno.

Fue un encuentro muy emotivo. Tuve la oportunidad de informar ante los ciudadanos y representantes de los más diversos sectores políticos y económicos y sociales reunidos en el Club de Leones de la ciudad de Veracruz de manera detallada sobre las tareas que he desarrollado para dar viabilidad y certeza al nuevo Sistema Nacional Anticorrupción.

Otra de las actividades que he realizado con pasión y orgullo ha sido a favor de los veracruzanos migrantes en Estados Unidos. Hace tres años iniciamos un gran proyecto llamado Casa Veracruz que hoy tiene representación de ambos lados de la frontera. Hemos fortalecido los lazos con las familias que están en nuestra tierra, pero también los hemos apoyado en la vida cotidiana que realizan en ciudades como Los Angeles, Houston, Laredo en Estados Unidos, y Tijuana y Ciudad Juárez en México.

Pero debo reconocer que en estos cinco años, los retos han sido más grandes que los logros. El desempeño del gobierno, de los partidos políticos y las instituciones no satisface a la colectividad y esta desconfianza deriva del ejercicio pernicioso del poder público. 

Es necesario que hagamos una reflexión profunda sobre lo que actualmente sucede en Veracruz y a los veracruzanos.

Veracruz no merece lo que está pasando. Nuestro estado vive hoy su peor crisis, producto de la ominosa corrupción del gobierno que recién salió y profundizada por la incapacidad absoluta de la actual administración estatal. 

El autodenominado llamado “Gobierno del cambio” ha resultado una gran estafa. Veracruz nunca había enfrentado una crisis tan grave como la que hoy vive en materia de deuda pública, de pobreza y de inseguridad. No es casualidad que ocho de cada diez veracruzanos reprueban su gestión y que no reconozcan ningún avance.

No debemos olvidar que quien hoy nos intenta gobernar, en campaña se vendió a sí mismo como justiciero, pero hoy aplica una justicia selectiva, llegando al extremo de vender impunidad a quienes había señalado a cambio de lo que se conoce como el “vómito negro”.

No obstante su compromiso de no contraer deuda pública durante su gobierno, la actual administración estatal en sólo cuatro meses solicitó préstamos a instituciones bancarias por 11 mil millones de pesos.

Además, Veracruz recibe 23 por ciento más de participaciones. Los ingresos públicos alcanzaron durante el primer semestre del año más de 55 mil millones de pesos; esto es, 7 mil 568 millones más de lo que el gobierno anterior recibió en el mismo periodo de 2016. 

A finales del mes de junio, según lo reportó la propia Secretaría de Finanzas, el gobierno tenía en bancos 8 mil 455 millones de pesos que hoy se encuentran “sudando” en un sauna financiero, no para convertirse en obras sino en votos.

Por ello, anuncié que el próximo jueves presentaré ante el pleno de la Cámara de Senadores un Punto de Acuerdo para hacer un exhorto a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que en el marco de sus facultades  revise el mecanismo financiero y los términos pactados en la negociación, así como el costo beneficio para las finanzas del Estado.

Como la mayoría de los veracruzanos, estoy convencido de que Veracruz no es un estado pobre, sino un estado empobrecido. Por eso no debemos abandonar la plaza ni claudicar  en la aspiración de seguir sirviendo a Veracruz y a México.

No debemos construir el futuro de Veracruz sobre las ruinas que nos han dejado. Tenemos que poner de pie una vez más a este gran estado. Cumplir esa tarea, Yo sí puedo.

 

Mucho se ha escrito sobre las condiciones que hoy enfrentan millones de migrantes veracruzanos, a consecuencia de las nuevas políticas migratorias del gobierno de los Estados Unidos de América. Lo cierto es que, más allá de las disposiciones que establezcan las autoridades, su estancia ha sido un reto permanente.
 
Encontrar un trabajo estable y bien remunerado, padecer situaciones de racismo y discriminación, regularizar su situación legal para acceder a servicios de salud y de educación, o sortear la impredecible actuación de las autoridades migratorias, son algunas de las cosas que tienen que enfrentar todos los días. Sin embargo, los veracruzanos no le temen a los Estados Unidos de América.
 
El pasado viernes, como cada año, tuve la oportunidad de asistir en la ciudad de Los Ángeles, en California, a la cena que ofrece la Federación Veracruzana USA, una de las actividades más relevantes de la Semana Veracruzana 2017. Haber sido nombrado Presidente Honorario de esa organización por tercer año consecutivo, fortalece mi convicción de que debemos mantener un vínculo inquebrantable de los veracruzanos con su tierra y sus familias.
 
A partir de mi encuentro con mi amigo Ángel Morales Mora, quien encabeza esta organización en aquél país, he comprendido cada vez mejor de la importancia que representan los veracruzanos que viven en Estados Unidos de América. Me dio mucho gusto encontrar a mis paisanos más organizados, realizando trabajos cada vez más calificados, pero sobre todo, aportando a la economía, la sociedad y la cultura de aquél país.
 
Por esa razón, el gobierno mexicano y la sociedad de nuestro país no debe permitir jamás calificativos que nos ofendan y nos denigren. El progreso de Estados Unidos no se puede entender sin el aporte de estos migrantes.
 
Hablar de construir un muro que nos divida nos plantea una contradicción casi imposible de entender. La economía estadounidense, sus empresas y muchos de sus ciudadanos dependen de nuestro país en la misma medida que nosotros lo hacemos con ellos.
 
Hoy que se ha iniciado la renegociación del Tratado de Libre Comercio, NAFTA como lo conocen allá, ha quedado claro que entre los dos países hay un vínculo que va mucho más allá de lo comercial o de lo político. Basta recordar que cada año, alrededor de 8.3 millones de norteamericanos visitan nuestro país; hay 2 millones de norteamericanos que radican en México y 35 millones de personas de origen mexicano que radican en Estados Unidos.
 
Eso implica que tengamos realidades irrefutables: una frontera de 3 mil kilómetros, lazos culturales e integración económica. Diariamente un millón de personas y 437 mil vehículos transitan de manera ordenada y lícita a través de los 58 cruces fronterizos entre nuestros países.
 
Nuestra relación comercial bilateral alcanza más de 530 mil millones de dólares. Cada minuto se comercializa entre ambas naciones más de 1 millón de dólares. Pero lo más importante: seis millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con México. Los mexicanos –y particularmente los veracruzanos- no han llegado a Estados Unidos a quitarle el trabajo a nadie, por el contrario, han movido una economía que necesita de millones de migrantes para seguir creciendo.
 
El encuentro con mis paisanos fue estupendo. Gracias a esta organización, a estas actividades culturales que buscan preservar nuestras tradiciones, es que ellos –contrario a lo que pretende hacer el gobierno norteamericano-, han roto las fronteras y han hecho que los veracruzanos sean ciudadanos universales. Hacen que se conozca lo mejor de nosotros, de nuestra gente y de nuestra tierra.
 
Sin embargo, muy pocas veces nos damos cuenta de las dificultades que enfrentan. La mayoría de ellos me han dicho que este año ha sido particularmente difícil, porque la situación económica y las nuevas disposiciones de la política migratoria los ponen en franca desventaja. Me expresaron su temor por las redadas y deportaciones masivas que ha emprendido el gobierno de Donald Trump, sobre todo entre la comunidad hispana. Y eso sucede cada día.
 
Pero también escuché muchas voces de confianza. Los veracruzanos, en cualquier parte de los Estados Unidos de América –y particularmente en la zona de Los Ángeles-, son una comunidad que se ayuda y se respeta. Los niños y jóvenes acuden a la escuela y se emplean en trabajos que les ayuda a la economía familiar. El cambio generacional es evidente: cada vez son más y mejor preparados.
  
Durante este evento, me dio mucho gusto coincidir con los alcaldes electos de Xalapa, Hipólito Rodríguez (Morena); de San Rafael, Luis Daniel Lagunes (PAN/PRD); de Teocelo, Mario Chama (PES); y de Coscomatepec, Serafín González (PAN/PRD). A ellos, mi afecto y reconocimiento por el compromiso que adquieren con nuestros paisanos radicados en el país vecino.
 
A todos nos reúne la solidaridad con nuestros paisanos y el interés por mantener vigentes los vínculos con nuestra tierra, y frente a eso, no puede haber diferencias políticas.
 

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En Veracruz he tenido la oportunidad de desempeñar relevantes responsabilidades de la administración pública. Eso me ha permitido recorrer el estado infinidad de veces; conozco todos los municipios veracruzanos y una gran mayoría de las comunidades que los integran.
 El carácter y el espíritu de los veracruzanos ante la adversidad no dejan de sorprenderme. Dicho en el sentido más positivo, los veracruzanos estamos acostumbrados a ver a la tragedia de frente, a convivir con ella de manera cotidiana; hemos aprendido a enfrentarla y a superarla. No hay un capítulo en la historia que haya logrado doblegar nuestra voluntad y nuestra esperanza.
 La madrugada del jueves, el huracán "Franklin" impactó las costas centrales de Veracruz, justo entre los municipios de Vega de Alatorre y Alto Lucero. Como parte de las operaciones del Sistema Nacional de Protección Civil, la Secretaría de Gobernación autorizó la declaratoria de emergencia en 71 municipios de la región costera que abarca de Papantla a La Antigua, entre ellos, San Rafael y Nautla. 
Como todos los veracruzanos, estuve atento al desarrollo de este fenómeno natural y los efectos que tendría en la población, tanto en sus bienes materiales como en sus actividades productivas. Los informes emitidos por las autoridades federales, establecen que "Franklin" provocó lluvias que rebasaron por mucho la capacidad de las cuencas de los ríos en Tecolutla, Misantla y Nautla.
 De acuerdo a la evaluación de daños preliminar, la zona de San Rafael y Costa Esmeralda fue la más golpeada por el huracán. Hasta este fin de semana, algunas colonias y comunidades aún no tenían servicios de energía eléctrica ni de agua potable. En la región de Actopan, también se registraron cuantiosos daños a la agricultura.
 Por esta razón, decidí suspender mi participación en la XXII Asamblea Nacional de mi Partido, el PRI, y acudir a los municipios de San Rafael y Vega de Alatorre para sumarme, como lo he hecho en las ocasiones anteriores, al trabajo de evaluación de daños, y hacer las gestiones necesarias para que las personas vuelvan a sus actividades productivas lo antes posible.
Haber presidido la Comisión de Protección Civil en el Senado de la República, me hizo más sensible a estos casos y aprendí servir de mejor manera a los afectados, gestionando ante las instancias competentes los apoyos requeridos para hacer frente a las afectaciones por dichos fenómenos meteorológicos.
Si bien hay perdidas que lamentar y atender, me parece que lo más destacable es que no hubo pérdida de vidas humanas, gracias a la responsabilidad preventiva de los habitantes de la región y a las autoridades de los tres niveles. Sin embargo, debemos poner todos nuestros esfuerzos en recuperar las viviendas de las personas, la infraestructura para que puedan comunicarse y apoyar a los productores que perdieron sus cosechas y a sus animales. La tarea apenas comienza.
 Pero vuelvo a mi comentario inicial. La fuerza y la voluntad de los veracruzanos es un verdadero ejemplo a seguir. Junto con muchos productores de plátano y maíz, recorrí sus cultivos. Tras la tormenta, el clima era estupendo pero el panorama desolador; todos los sembradíos habían sido arrasados, perdiendo las cosechas y toda la inversión y el trabajo que eso significa.
Debo decir que no escuché lamentaciones, no encontré caras tristes o de desesperanza, sino la voluntad de coordinar esfuerzos para recuperar lo perdido. Los habitantes de las zonas afectadas no están esperando que el gobierno les resuelva todos sus problemas, sino que se han puesto a trabajar, como lo hacen siempre que suceden estos fenómenos. Lo que sí piden y con justa razón, es que las autoridades cumplamos con nuestra responsabilidad. Nada más, pero nada menos.
 Lo que sigue es trabajar. En los próximos días, atendiendo las propuestas hechas por los propios pobladores y productores de esta región, atentos a la aplicación del seguro catastrófico que prevé entre otras instancias, la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) para estos casos; y en la búsqueda de los apoyos para los productores ganaderos afectados y la reparación de las carreteras afectadas por el huracán.
 
 Respecto a las casas que resultaron afectadas y a quienes se quedaron temporalmente sin techo, ya solicitamos el apoyo del gobierno federal, mismo que fue autorizado de inmediato. Asimismo, quiero agradecer el apoyo, solidaridad y la responsabilidad social del delegado federal de la SAGARPA, Octavio Legarreta, quien me acompañó a recorrer la zona afectada y anunciar el apoyo de 2,500 pesos por hectárea con pérdida total de Platano y de 1,500 por hectárea de maíz. 
 
Una vez más, la tragedia ha servido para hacer de Veracruz un ejemplo de trabajo y esperanza.

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