Nester Bidamur amante de los canes,  desde muy niño soñaba con criar perros y un día tener un criadero formal con chuchos de todas las razas. Cuando se hizo mayor a más de terminar su carrera y trabajar para iniciar una familia,  no olvido esa primaria necesidad de tener junto a él varios cuzcos cosa que le hizo  retomar aquella idea que nunca estuvo ni en el pasado ni lejana.

Nester inició lo que en un futuro cercano sería un importante criadero de canes de raza pura,  con importantes pedigríes con un espléndido ejemplar macho de Zeter Irlandés, al que le buscaría una pareja  hermosa que llevaba como dote una serie de medallas de primeros lugares y un impecable pedigrí. Hicieron estos chuchos una buena pareja y le obsequiaron a Nester sus primeros siete sanos y fuertes cachorros. Estas preciosas criaturas fueron vendidas a los tres meses como pan caliente por ser verdaderos ejemplares de la raza.

Antes de deshacerse de todos él ya había visto un Pastor Aemán con un espléndido pelaje y el legítimo color chamapaña con negro, resultó ser una hembra campeona cuando la compró y esto lo motivó a buscar con denuedo el macho. Después se hizo de una pareja de Dálmatas y en poco tiempo creó un formal y famoso criadero.

Mientras el criadero se desarrollaba, él y su esposa también iban teniendo hijos. Cuando el criadero que llevó por nombre Terbidam que era parte de su nombre y de su apellido se convirtió en un buen negocio, ellos habían criado siete hijos a los cuales bautizó con nombres de perros dada su pasión por estos animales. Por orden de aparición al mayor lo llamó Jarder, el segundo Murguen, la tercera se llamó Truder, la cuarta Clarey, el quinto Flind, el sexto Flind y el sétimo Kaner.

Felicidades a Nester porque su empeño lo llevó a hacer sus sueños realidad, su pasión por los canes fue indecible, pero eso de nombrar a sus hijos como perros me parece demasiado ¿o sería una revancha porque el mismo tenía nombre de perro?