EL ALCOHOL SE ADUEÑA DEL MEDIOCRE

11 Sep 2017 Ernesto Salayandía García

Tengo que acordarme

Andábamos mi mujer y yo, de luna de miel en Acapulco, hará cosa de unos 24 años y meses, yo, tenía mucha resistencia, bebía como esponja, me metía las conocidas ampolletitas, las cervezas  Coronitas acompañadas de mi tequilita hornitos, la que amarre, le decía al mesero y desde temprana hora, comenzaba a empinar el codo, no era un mala copa, no lo era, al menos que apareciera mi celotipia infernal, esa tarde, en un atardecer precioso, fuera de serie, unas costeñas comenzaron a hacerle trencitas a mi esposa y entre trenza y trenza, yo me  atascaba de cerveza y tequila, hasta que llegó el momento en que el alcohol comenzó a dañarme el sano juicio ¿?,  si es que lo tenía,  comencé a hablar puras estupideces, a desvirtuar la realidad, haciéndome el chistosito y me acuerdo que a las dos chamaquitas,  les ofrecí ponerles un negocio en Chihuahua, yo, en mi borrachera, ya me hacía lleno de franquicias con negocios para hacer trencitas, tipo Bo Derek, mi mujer, a sus 21 años, nomás se reía de la serie de estupideces que yo decía y más aún, que yo me las creía, en esos años, yo ya tenía un serio problema por mí manera de beber y por mi fuerte dependencia a la cocaína.

Atrofiado por el exagerado consumo de alcohol

Mi dependencia, era por inercia, apenas si me sentaba en la mesa de un restaurante, dejaba que mi esposa, pidiera y después pedía yo, comenzaba con mi Coronita y mi copa coñaquera de tequila, uno tras otro, luego, para acompañar la carne, el corte de carne que ni lo propagaba, pedía vino tinto, Del Casillero del Diablo, de la Alta Rioja, a veces chilenos, argentinos y mexicanos, luego, ya a medios tonos, me lucia pidiendo un Sol y Sombra, que es coñac y chinchón, acompañado de un  puro Montecristo del número 5,  de ahí, iba directito al baño a vomitar, a veces, muchas veces, vomitaba hasta sangre, de regreso, pedía mi vodka tony, ya habrás de imaginarte m es diálogos, mis panchos y mis actitudes contra mi esposa, así eran los lunes y todos los días de la semana, una noche, ya borracho, entramos a una discoteca, la de moda en Acapulco, una de las especializados, eran las llamadas cucarachas, coñac ahumado, es decir, le prenden fuego a la copa coñaquera grande y esperas a que se enfrié y te la tomas, no sé cuántas cucarachas me tome, lo que si se es que me puse como loco, me llene de celos y deje a mi esposa sola la humille, la ofendí, la denigre, y me salí del lugar, borracho y loco.

Un trato que no cumplí

Mi esposa, harta de mis borracheras, de mis ataques de celos, me dijo que hiciera algo con mi alcoholismo, ella comenzó a ir a un grupo de Alanon, yo  aparente entrarle y también fui a un grupo de AA, muchas veces me metí al baño a drogarme inhalando cocaína mientras se desarrollaba la junta, el alcohol, me robo la vida, me arrebato un cumulo de oportunidades, me secuestro en depresión, me quede solo, mi mujer me abandono infinidad de veces, me corrieron de mi trabajo, perdí una fortuna, deje de producir, de ser, si así se le puede llamar, una alcohólico funcional, por favor léase entre comillas, y me convertí en un drogadicto disfuncional, no quería rehabilitarme, no aceptaba la ayuda de nadie, me ofendí al  ir a un grupo de Alcohólicos anónimos, tenía un concepto equivocado de la fraternidad donde nací y entonces, después de tantas promesas, me interné en Oceánica, la clínica más cara en el mundo para rehabilitación y tratamiento de las adicciones, dure 35 días en el proceso, más una semana en el rancho Las Moras y otros tantos en Mazatlán, con grandes planes, grandes propósitos y el primer día que llegamos a la ciudad de México, fuimos a visitar a mi cuñado y de entrada me regalo un pasesote de cocaína, me dijo, eso de alcohólicos anónimos, son puras jaladas y así fue, tape la botella, pero me prendí de la cocaína y comencé a tocar fondo tras fondos, me volví loco, mis delirios de persecución , mis delirios auditivos, visuales me robaron el sano juicio, llegue a pesar menos de 50 kilos, flaco, ojeroso, amarillo, cansado y sin ilusiones como dice la canción y por supuesto, de repente, a escondidas de mi esposa me atascaba de vodka. No quería, no podía dejar de consumir, yo era el más claro prototipo del mediocre.

La Saliva del Diablo

De joven, podía durar hasta tres días seguidos de borrachera, no había truco en aquel entonces, no usaba cocaína, aguantaba un piano, pero era demasiado alcohol, demasiada enfermedad y tarde que temprano, mi hermano y yo, comenzábamos a pelear, a intranquilizar a mi madre yo era oídos sordos, no escuchaba sus suplicas, continúa peleando, no me importaba el derrame de sus lágrimas, no veía su dolor y preocupación. Ya por favor, ya por favor, cálmense.- Muchas veces llegamos a los golpes, a romper vasos, lámparas ceniceros, cada convivencia familiar, la convertíamos en un desastre, ya fuese el diez de mayo, la cena de navidad o de año nuevo, el maldito alcohol irrumpía el bienestar común, la paz familiar la exterminábamos y ahora comprendo la magnitud de mi enfermedad, que no es solo alcohol y drogas, es mucho más complejo que eso, hoy veo mi curda realidad y  solo por la gracia de Dios, he podido librarme, al menos solo por hoy, de los estragos amargo de La Saliva del Diablo, hice mucho daño y me dañe en demasía, me hundí en el alcohol y las drogas, perdí infinidad de cosas, como calidad de vida, salud, dinero, tiempo y todo lo que un drogadicto pierde, dignidad, respeto hacia uno mismo, amor propio y fe en Dios, todo se me fue de las manos en un abrir y cerrar de ojos.

Del infierno a la gloria, el ayer y el hoy

Viví un verdadero infierno a consecuencia de mis delirios de persecución, mis delirios visuales y adictivos, mi mente enferma intoxicada, anestesiada que me robó el sano juicio, lo perdí todo, la droga me robó absolutamente todo y a la fecha, no he visto a nadie que le gane. Muchas mañanas, mañanas enteras, las perdía recorriendo toda la ciudad en busca de la morfina sintética, de una farmacia a otra y con muy poca suerte debido a que es un medicamento controlado que escasea mucho y tiene una gran demanda, por las noches, a cualquier hora iba a la casa del pucher  o diler, a comprar el polvo, la maldita cocaína que generaba en mi mis loqueras, visiones y me hacía oír voces y música diabólica, mi recámara completamente desordenada, con vasos medios llenos, medios vacíos, con los ceniceros atascados de colillas, ropa sucia por todos lados, como papel de baño, platos sucios de comida y un apeste a muerto, ahí me refugiaba en mi mar de conmiseración, perdiendo el tiempo tirando a la borda salud, dinero y echando por el caño del escusado mi dignidad e imagen. Sangraba constantemente por la nariz y embarraba mi sangre e en las fundas de las almohadas, ropa interior y camisas de vestir.

Un mar de incongruencias

En estas fechas de calor intenso de fuertes temperaturas, me sentaba frente a la chimenea y la prendía a todo lo que daba, llena de troncos, colocaba a mi Bebo, un hermoso perro salchicha negro y a un lado, mi vodka y mi perico de cocaína, a veces me fumaba un puro Montecristo del número 5 y mientras el fuego se consumía, yo pasaba horas enteras echando leños, y hasta ropa de mi mujer y cosas mías; eran tardes, días y noches de loquera, de mucha soledad y de un intenso dolor en el pecho, un vacío espiritual enorme, totalmente ausente de mí y no podía parar, entre más consumía, más quería, estaba en una zona de confort, en la rutina diaria, hundido en depresión, justificando mis tragedias, sin darme cuenta que la vida se estaba extinguiendo, yo estaba muerto en muchos sentidos y cada día moría más en otras cosas, era, una muerte lenta y segura, cruel, unas veces lloraba cada vez qué empezaba a inhalar cocaína, porque sabía que en días enteros no iba a poder parar, que me tenía que atascar hasta quedar como idiota, propiamente congelado sin poder moverme, sin poder hablar, claro, sin dormir, ni comer, anestesiado en todos los sentidos…

Doy testimonio de fe, de vida y esperanza

Sé que no soy el único recuperado, ni el único que ha salido avante ante la adversidad y la lucha contra ésta maldita, perversa enfermedad del alma. A mí, me ha costado, con la ayuda de Dios, muchos días de lucha y esfuerzo, todos los días, de rodillas le doy gracias a Él por este regalo de vida, entro en mi templo, que es mi baño en oración y meditación, voy a grupos de auto ayuda, a dar testimonio o llevo a un doceavo, de igual manera, visito anexos haciendo servicios, dando terapia y guiando a otros a salir adelante, atiendo a un gran número de personas cada semana que buscan ayuda, escribo tres cuartillas y media por semana, estoy presente en radio, televisión y periódicos, doy mensajes y ocupo espacios en internet, el mejor de mis servicios está en mi casa, recorro escuelas y colonias y trato de erradicar mis defectos de carácter y mis patrones de conducta, de repente mi enfermedad brinca y despierta al cavernícola emocional, pero, hoy no cambio ni un segundo de esta vida por la mejor borrachera, la mejor fiesta en mi actividad, hoy vivo la vida en plenitud, con humildad y gratitud y para celebrar este aniversario, escogí este tema que publiqué hace muchos años y que forma parte de mi libro, Ayer y Hoy, Volver a Empezar, también, como una muestra de gratitud a mi esposa, a mis hijos, mis hermanos y tantas personas que generosamente me han ayudado a crecer a salir adelante y a dar lo mejor de mi.-Mil gracias. Digo lo anterior, no para presumir o quedar bien, lo hago porque es verdad y para comprometerme a no olvidarme del infierno donde vengo.

 060, llamado de emergencia

Me encontré un buen amigo, colega, periodista y servidor público a quien conozco de hace muchos años y me dio mucho gusto verlo. Juntos empezamos a recordar cuando él se desempeñaba como titular de comunicación social de Seguridad Municipal. Recordamos las veces que él fue a mi casa y yo le decía, en mis loqueras, en mi paranoia, por dónde se habían ido los supuestos atacantes que habían entrado, él, sorprendido de mis juicios, permanecía callado, mientras le mostraba el talco abundante que yo desparramaba en la alfombra para comprobar que alguien entraba y dejaba sus huellas. Fueron noches interminables, infernales de mucho dolor, la loquera en todo su apogeo. Por las noches, atascado de cocaína, obsesionado por mi celotipia, posesionado de mis miedos, le daba rienda suelta a la imaginación, echaba a andar la película ante el más mínimo detalle, como el hecho de haberme encontrado algunos casetes grabados con música rara, con voces feas y un tanto satánicas, o los mensajes que dejaban en mí máquina de escribir, sé que hubo mano negra, sé que esa mano que mecía la cuna, le echaba más gasolina a mi paranoia, sé quién lo hacía y bastaba entonces el más mínimo indicador y yo marcaba de inmediato el 060, las patrullas llegaban rapidísimo, y entraban a mi casa, yo vuelto loco, enojado les señalaba las huellas que dejaban, las marcas en la pared por donde se trepaban, les decía, por ahí se fueron, de arriba en la parte de las recámaras hacia las puertas por dónde se tira la ropa sucia al cuarto de lavado, les señalaba las pisadas, las marcas de los tacones, de igual manera, como embarraban excremento en la pared.  Mensajes con tinta sangre que se escurrían frente a mí y que nadie más veía esos diabólicos textos. -

Cada quien tiene su propia historia

El tiempo no es recuperación, son los hechos. - Juntas y juntas… y que juntas? Los hechos se palpan en tú casa, con la buena relación con esposa e hijos, cuándo en verdad eres útil a los demás y rus actitudes hablan bien de ti, cuando dejas de juzgar, de calificar y de descalificar, cuando en verdad te aplicas, él  vive y deja vivir y aprendes a respetar a medio mundo, y comprendes que  cualquier mediocre se le da el meterse en lo que no le importa.- La recuperación es de hechos y con hechos, porqué hechos son amores y no buenas razones.- Hechos.-

He conocido infinidad de testimonios, para mí, los míos son suficientes y no me denigro al escribirlos, es mi verdad, como esa verdad que se adueña de la vida de un mundo de personas que se resisten, como yo me resiste a pedir ayuda, de esas personas que ya perdieron familia que están en la ruina económica y moral, que sufren y hacen sufrir a los demás, viven en la negación total, encarcelados por estas perra enfermedad, maldita enfermedad perversa del alma, la  he llamado La Saliva del Diablo y que escribo semana a semana en mi columna De adicto a ADICTO y que describo en cada uno de mis doce libros relacionados con mi enfermedad, mis libros, están a tu disposición.- Más información,  articulo completo  en montrewalquebeclatino.com, ir a blog de adicto a adicto, conéctame por Messenger, o WhatsApp 614 256 85 20,.              Por tu atención muchas gracias. - Tratamiento ambulatorio sin inte4rnamientro, si se puede vivir libre de sustancias y conductas toxicas.

 

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