Les juraron amor eterno y terminaron asesinándolas

+ En diez meses del 2017 van 218 asesinatos de mujeres
+ Institutos de la Mujer no cumplen con funciones: Jairo
+ Aumentan cifras de asesinatos y la crueldad de homicidios

 Córdoba.- Con cifras que erizan la piel y con métodos de ejecución que ya no distinguen edades, las mujeres veracruzanas enfrentan el peor de los embates contra sus vidas, dado los índices de asesinatos, agresiones de género y desapariciones que sufren sin que autoridad alguna muestre interés por ayudarlas a parar tal masacre.

Las cifras hablan por sí mismas: En 10 meses del presente año, es decir, del 1 de enero al 31 de octubre del presente año se contabilizan 218 asesinatos de mujeres.  Hasta septiembre iban 645 agresiones de género, al menos las denunciadas, y habían desaparecido en este lapso de tiempo 218 mujeres.

Las cifras fueron aportadas por el proyecto denominado “Asesinatos de Mujeres y Niñas por Razón de Género” que impulsa la Universidad Veracruzana a través de la Facultad de Antropología y que es encabezado por su coordinadora, Estela Casados Gutiérrez.

Tan sólo en septiembre se perpetraron 23 crímenes a féminas de los cuales 17 se consideran feminicidios.

Las cifras muestran estadísticas que sólo sirven de referencia para atender un delito grave y que no es castigado conforme lo marca la ley.

Pero los antecedentes de la mayoría de los casos de asesinatos de mujeres prácticamente son los mismos en su mayoría y pese a que a todas luces es notorio el avance de las agresiones que se dan, principalmente en el seno del hogar, nadie opta por evitarlos.

Para Jairo Guarneros Sosa, representante del colectivo feminista Cihuatlatolli, los asesinatos de mujeres van en aumento. Tan solo el miércoles 1 de noviembre fueron ejecutadas por la espalda una abuelita y una niña en Las Choapas y un día antes, una joven de 24 años fue ejecutada por la espalda en Pánuco.

“A pesar de que hay una alerta de género que obliga al estado y a los municipios señalados a tomar medidas de manera urgente que salvaguarden la seguridad y vida de las mujeres, nada se ha hecho porque tampoco las autoridades correspondientes han destinado los recursos y personal necesario para realizarlo”.

¿Motivos para asesinar a una mujer?:

“No existen: el único motivo para que las maten es porque son mujeres”, responde tajante.

Guarneros Sosa refiere que esto se enmarca en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y ahí se señala como una de las modalidades de esta violencia, a los feminicidios.

“En el fondo el único motivo para asesinar a una mujer es el abuso de poder y el intento de control de los hombres hacia ellas. Generalmente los crímenes son cometidos por quienes están relacionados sentimentalmente a ellas como pareja, ya sea en el noviazgo, como esposos o amantes”.

“Muchas veces ellos, los homicidas, alegan una cuestión de celos, de infidelidad de parte de ellas que no son los motivos reales sino el control que se pretende ejercer hacia ellas. En muchos de los casos pensamos que no se tenía pensado matarlas: simplemente se les pasó la mano, en el uso de la violencia”.

Explica con detalle que al principio es la violencia psicológica lo que impregna a la mujer de zozobra y angustia para irla tornando vulnerable socialmente.

“Todos los días está recibiendo amenazas, insultos, agresiones, etc. Se va minando su autoestima y su valoración como mujer. De ahí parte a la sumisión. Acepta todos los días agresiones verbales, luego vienen las físicas, les dicen que las van a golpear después que las matarán. Entonces un recurso para poder sobrevivir a esto es volverse sumisa”.

Aclara: “No es una sumisión cultural. La sumisión es aprendida a partir de la intensidad de la violencia que se está ejerciendo, primero de manera psicológica y después en cadena todas las demás formas de violencia”.

Sentencia Jairo:

“Una mujer que es violentada psicológica, física y sexualmente por su pareja casi todos los días tiene muchas probabilidades de ser asesinada por su pareja”.

Martha Lilia Chávez González titular del Instituto Cordobés de las Mujeres precisará que existen diversas circunstancias que pueden desembocar en un asesinato.

“Las mujeres muchas veces se niegan a denunciar o a hacer un cambio de actitud o relación con una persona que le está infringiendo violencia porque consideran que no es tan grave. Otra es la pena o vergüenza del tener que hablar de una situación embarazosa para ellas; el miedo que pueda haber creado el sujeto que las agredió o el no saber dónde denunciar o a quien pedir ayuda provoca que las agresiones se repitan”.

“Una situación de violencia que no se trata adecuadamente se convierte en un escalamiento de agresiones o ataques que en un momento dado termina en la muerte de la víctima”.

Chávez González recalca que uno de los organismos que mucho se ha preocupado por los índices de agresiones a las féminas es el Instituto Politécnico Nacional que desarrolló una aplicación conocida como Violentómetro y les sirve a las mujeres porque va dando guías de los niveles que se van alcanzando en las agresiones.

Precisa que hay condicionamientos culturales que aún son muy fuertes que hacen que las mujeres aguanten una situación de violencia.

Responde a pregunta hecha que, aunque existe una igualdad de derechos, esta es una igualdad sustantiva como decimos nosotros, porque, aunque está plasmada en la Constitución que tanto la mujer como el hombre son iguales en derechos y obligaciones, lo cierto es que la cultura que aún vivimos hace que las mujeres estén subordinadas en la relación social, en la casa, en el trabajo, en la familia.

“Todavía la mujer tiene una situación de segunda. Muchas costumbres hacen que la mujer se doble en una subordinación ante el hombre”.

Reitera que “tenemos que cambiar nuestros códigos de conducta”.

Manifiesta que “la alerta de género es un programa de trabajo obligatorio al cual debemos darle un cumplimiento. Este decreto establecido por la Secretaría de Gobernación, requiere de cumplimientos que deben ser demostrados”.

“En Veracruz son 11 municipios que tienen que cumplir con esta obligación de hacer medidas de tres tipos: medidas de prevención, medidas de seguridad y medidas de justicia”.

“Nos corresponde como Instituto Cordobés de las Mujeres, todo el trabajo de difusión, de sensibilización de denuncia, de apoyo hacia las mujeres para evitar posteriores situaciones que lleven al feminicidio, pero le corresponde también a la Secretaría de Seguridad Pública hacer su parte”.

“La Conavin es el organismo federal que le da seguimiento a nuestro programa de responsabilidades, a las evidencias de lo que hacemos. Tenemos a la Fiscalía, a Seguridad Pública, a la Secretaría de Educación, Secretaría de Trabajo, porque estamos hablando de violencia en el ámbito escolar, laboral, en las calles, violencia sexual y es ahí donde la Secretaría de Salud tiene también responsabilidad”.

Para Jairo Guarneros, la gran mayoría de institutos municipales de la mujer fueron creados para cumplir con un requisito, pero también es un espacio para pago de favores políticos.

Refiere que “los institutos municipales deberían efectivamente promover los derechos de las mujeres, la reflexión con las mujeres. La violencia no es natural”.

El representante de Cihuatlatolli precisa: “estamos con todos los colectivos de mujeres quienes demandan el cumplimiento cabal de la alerta de género. Cihuatlatolli es la única asociación y el único refugio para mujeres que sufren violencia en todo el estado”

Jairo Guarneros es incisivo en advertir que debería haber mayor atención por parte de fiscalías especializadas en atender las denuncias de agresiones contra mujeres:

“Un caso que me causó mucha impresión fue el de una señora que acudió tres veces a denunciar a su pareja que la golpeaba y en las tres ocasiones la regresaron de la misma agencia especializada”.

“Ella no encontró, ni en la familia que muchas de las veces es parte de las agresiones y no la entiende y hace que se justifique en infinidad de casos esa violencia en su contra ni en la Fiscalía, la ayuda que necesitaba. Todas las puertas se cerraron y la condenaron a seguir enfrentando sola la misma situación”.

“La única opción que ella encontró para escapar de esa violencia fue quitarse la vida y eso desde mi punto de vista también debe considerarse un feminicidio”.

“Prácticamente es un suicidio inducido. Si ninguna autoridad es capaz de detectar a partir de un listado de criterios y de elementos que permiten entender el nivel de riesgo en el que se encuentran las mujeres, no están siendo efectivos en el trabajo que tienen encomendando para proteger a las féminas”.

Concluye:

“Quienes estamos defendiendo los derechos de las mujeres también las estamos protegiendo, pero también es obligación de la Fiscalía, de la policía, de una serie de instituciones que debemos trabajar unidos para proteger la vida de un sinnúmero de féminas”.

“Deben detenerse, para honrar a las mujeres asesinadas, a todos aquellos que un día les juraron amor eterno y terminaron asesinándolas”.

 

Valora este artículo
(2 votos)