Simone Veil entra al Panteón

El monumento llamado “El Panteón” (Le Panthéon) sería para Francia el equivalente de “la Rotonda de las Personas Ilustres” en México, pues ambos albergan los restos de ciudadanos que contribuyeron al desarrollo de sus países.

El 1 de Julio tuvo lugar en el Quinto distrito de París una ceremonia excepcional: la entrada de Simone Veil, la quinta mujer, a este recinto prestigioso que alberga ya 77 hombres. Más allá de la polémica, real y justificada, sobre esta disparidad de representación femenina y masculina, quisiéramos en esta ocasión recordar al personaje extraordinario que constituye la Señora Veil.

Simone Jacob nació en el seno de una familia judía pero laica. No obstante, en 1944, ella y cuatro miembros de su familia fueron deportados por los nazis: su  mamá, su papá y su hermano murieron en diferentes campos de concentración cuando ella tenía apenas 16 años.

Simone logra salvarse y regresa a Francia al final de la guerra, se casa con Antoine Veil al mismo tiempo que estudia derecho y educa a sus tres hijos. Una vez terminados sus estudios empieza su lucha por la mejora de las condiciones de vida en las cárceles femeninas, por el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, por mantener viva la memoria del Holocausto y por la construcción de la Unión Europea como garantía de paz en el viejo continente.

Como Ministra de la Salud defendió en 1974 la ley de interrupción voluntaria del embarazo, lo que le valió insultos y amenazas del sector más conservador de la sociedad francesa que pintaba suásticas nazis en los muros del edificio donde vivía e inundaba su buzón con cartas injuriosas. A pesar de estas repetidas agresiones, Simone Veil no abandonó su valeroso combate por las causas que le parecían necesarias para mejorar la vida de sus conciudadanos. La ceremonia grandiosa de su inhumación en el Panteón fue un merecido homenaje de la nación francesa a la trayectoria de servicio de una mujer fuera de lo común.