Calavera literaria

31 Oct 2017 Adán Cabral Sanguino

Sentada entre los sepulcros

de un tétrico panteón

tocando el acordeón

la Muerte recordaba

a los literatos pulcros

que en el cementerio

reposaban.

La parca te hace conquista

de diferentes maneras,

tú no la pierdas de vista

dicen que es traicionera

pues te trae en una lista

donde hay muchas

calaveras.

En aquella lúgubre tumba

la voz de Sandro Cohen

retumba,

su manual de redacción

me aquejumbra

y lo traje al panteón.

En este obscuro nicho

de Felipe Garrido

sólo queda el santo

leer le gustó tanto

mas no ler

como un político

ha dicho.

A Óscar de la Borbolla

una lápida le he escrito:

“ya no gastes tus vocales,

tu creación ha prescrito

en un caldo de cebolla”.

Entre cirios y veladoras

la pelona, muy devota,

un rosario rezaba

a Héctor Domínguez Ruvalcaba.

Mientras tanto, la huesuda

de Estrella Del Valle

se acordaba

en el ataúd

que da a la calle.

Ya con esta me despido

de mis amigos que quería yo tanto,

la muerte se los llevó

derechito al camposanto.

Vuela, vuela palomita

y párate en aquel zarzal

les compuso estas calaveritas

su colega Adán Cabral





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